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sobre Muriel Viejo
Pueblo certificado como Destino Turístico Starlight por sus cielos limpios
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En lo alto de la comarca de Pinares, a unos 1090 metros de altitud, se encuentra Muriel Viejo, una pequeña aldea soriana que parece detenida en el tiempo. Con apenas 75 habitantes, este enclave rural resume bastante bien la Castilla serrana: olor a resina, aire frío en cuanto cae la tarde y mucho silencio.
El municipio forma parte de ese mar de pinares que caracteriza esta zona de Soria, una de las provincias más despobladas y, a la vez, más auténticas de España. Aquí, lejos del turismo masivo y de los planes organizados, lo que hay es un pueblo muy pequeño y naturaleza alrededor. Poco más, pero tampoco menos.
La arquitectura tradicional de piedra y madera, bien integrada en el entorno montañoso, le da a Muriel Viejo un carácter sencillo y sobrio. Es uno de esos lugares donde el concepto de turismo lento tiene sentido: se viene a caminar, a respirar y a bajar revoluciones, sin muchas distracciones.
Qué ver en Muriel Viejo
El principal interés de Muriel Viejo está en su conjunto urbano tradicional, que se recorre en poco tiempo. Las construcciones de piedra y adobe se alinean formando calles estrechas, sin grandes monumentos ni sorpresas escondidas. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano, como en tantos pueblos castellanos, y es la referencia visual del caserío. El paseo es rápido, pero sirve para hacerse una idea clara de lo que es un pueblo serrano pequeño, sin filtros.
El entorno natural es el verdadero protagonista. Los pinares de Soria que rodean la aldea forman uno de los bosques de pino albar más extensos de Europa, creando paisajes agradables, sobre todo al amanecer y al atardecer, cuando la luz se filtra entre las copas y el pueblo se queda especialmente tranquilo.
Desde el pueblo se obtienen buenas panorámicas de la sierra, con vistas que abarcan extensos bosques y pequeños valles donde suele haber ganado. La altitud a la que se sitúa Muriel Viejo proporciona un aire limpio y noches muy oscuras, lo que permite una observación astronómica interesante si el cielo está despejado y no hay luna fuerte.
Los alrededores inmediatos guardan pequeños detalles que hablan del uso tradicional del monte: fuentes, caminos entre pinares y antiguas zonas de carboneo que recuerdan la importancia histórica de la madera en la economía local. No están preparados como museo al aire libre; hay que mirar con un poco de atención y, si se puede, preguntar a la gente del pueblo.
Qué hacer
Muriel Viejo encaja bien para los amantes del senderismo y las rutas por la naturaleza. Desde el pueblo salen diversos caminos que se adentran en los pinares, con recorridos de distinta duración. La red de senderos enlaza con otras localidades de la comarca, lo que permite plantear rutas de media y larga distancia para quien quiera echar el día entero andando. No hay grandes señales ni paneles en cada cruce, así que conviene llevar mapa, GPS o algo más que la intuición.
El micologismo tiene mucho peso en otoño, cuando los pinares se llenan de níscalos y otras variedades de setas. Esta actividad, muy arraigada en la comarca, atrae a numerosos aficionados. Conviene recordar lo obvio: permisos en regla, respeto a las normas locales y no coger nada que no se conozca bien. Algunos montes están acotados y no es llegar, aparcar y entrar al pinar como si fuese de nadie.
La observación de fauna también tiene su interés. La zona alberga corzos, jabalíes y una avifauna forestal variada, incluyendo rapaces que sobrevuelan los pinares. No es un safari: hace falta paciencia y moverse con discreción si se quiere ver algo más que huellas o sombras que se escapan.
En cuanto a la gastronomía, la cocina tradicional soriana se encuentra en los pueblos de la comarca: calderetas de cordero, carne de caza, torrezno de Soria y setas en temporada son clásicos de la zona. Los embutidos artesanales y la miel completan una mesa muy vinculada al territorio. En Muriel Viejo no esperes una oferta amplia de bares y restaurantes; lo normal es organizarse con otros pueblos cercanos o traer tu propia comida.
Durante el invierno, cuando la nieve cubre los pinares, el entorno cambia por completo. Paisajes blancos, frío serio y carreteras que, según el año, pueden dar algo más de respeto. Para quien disfruta del paisaje invernal y del silencio, puede ser buena época, siempre que se venga con equipamiento y sentido común: calzado que no resbale, ropa de abrigo de verdad y el depósito del coche con margen.
Fiestas y tradiciones
Como en la mayoría de municipios rurales, las fiestas patronales son el principal momento del año, celebrándose habitualmente durante el verano, cuando regresan muchos hijos del pueblo. Son días de actos religiosos, bailes, verbenas y comidas populares, más pensadas para la gente del lugar que para el turista. Precisamente por eso mantienen un tono cercano y poco teatral.
La festividad de San Isidro, a mediados de mayo, también forma parte del calendario tradicional de la comarca, aunque la climatología a esta altitud puede condicionar bastante la celebración.
En otoño, coincidiendo con la temporada micológica, diversas localidades de Pinares organizan jornadas gastronómicas donde las setas toman protagonismo, reforzando ese vínculo entre monte, cocina y economía local. Si te mueves por la comarca en esas fechas, lo normal es encontrar menús o actividades relacionadas con el tema, aunque no siempre estén publicitadas a lo grande.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Soria capital, a unos 50 kilómetros, se accede a Muriel Viejo por la carretera N-234 en dirección Burgos y, después, tomando el desvío hacia la comarca de Pinares. Es carretera de montaña en algunos tramos, con curvas, pero en buen estado general [VERIFICAR]. Conviene dejar margen de tiempo, sobre todo si no conoces la zona o vienes en invierno.
Consejos:
- Trae calzado adecuado para caminar por pistas y senderos.
- Mete algo de abrigo todo el año: la altitud se nota, especialmente por la tarde-noche.
- No des por hecho que vas a encontrar muchos servicios: es un núcleo muy pequeño, conviene llegar con agua y algo de comida, sobre todo si se va a salir al monte.
- La cobertura móvil suele ser razonable en el pueblo, pero puede fallar en algunas zonas del pinar.
- Si vienes en temporada alta de setas, aparca solo donde esté claramente permitido y no bloquees caminos ni accesos a fincas.
Cuándo visitar Muriel Viejo
- Primavera y verano: buenos meses para senderismo y paseos largos. Días más largos y temperatura más suave, aunque las noches siguen siendo frescas. En agosto suele haber algo más de movimiento por la gente que vuelve al pueblo.
- Otoño: la mejor época si te interesan las setas y los colores del bosque. Hay más gente en el monte y más controles, así que conviene informarse antes de ir y madrugar un poco si no quieres problemas de aparcamiento.
- Invierno: paisaje nevado cuando toca, pero frío intenso y posibles problemas de acceso si cae una nevada fuerte. No es la mejor estación si no te manejas bien en carretera de montaña o si dependes de horarios ajustados.
Lo que no te cuentan
Muriel Viejo es pequeño, muy pequeño. El pueblo en sí se recorre en un rato y no hay una lista larga de “cosas que ver”. El valor está en el entorno, en caminar por los pinares y en la tranquilidad.
Más que un destino para pasar varios días sin moverse, funciona mejor como base tranquila o como parada dentro de una ruta por la comarca de Pinares. Si buscas animación constante, tiendas y terrazas, este no es tu sitio; si lo que quieres es oír más viento que coches, encaja mejor.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo por el casco urbano para hacerse una idea del pueblo.
- Subir hasta la iglesia y asomarse a las vistas de los pinares.
- Pequeña caminata por alguna pista cercana al pueblo para pisar monte, aunque sea media hora.
Si tienes el día entero
- Ruta de senderismo saliendo del propio Muriel Viejo, enlazando pistas y caminos entre pinares.
- Parar a comer (con tu propia comida o en la comarca) y rematar la tarde con otro paseo corto o un rato de observación de fauna al atardecer.
- Si el cielo está despejado, quedarse hasta la noche para ver las estrellas lejos de luces fuertes.
Errores típicos
- Esperar un “pueblo turístico”: Muriel Viejo es un pueblo de 75 habitantes, sin casco histórico monumental ni una batería de servicios. Quien venga con la idea de encontrar terrazas animadas, tiendas de recuerdos o visitas guiadas organizadas se va a frustrar.
- Confiarse con el tiempo y la ropa: aunque sea verano, refresca rápido al caer la tarde. Salir a caminar sin abrigo ligero o sin agua es un error repetido.
- Meterse al monte “a ojo”: los pinares de la zona son amplios y relativamente homogéneos. Sin referencias claras es fácil desorientarse. Llevar el móvil con batería, track descargado o mapa físico no es exagerar, es sentido común.