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sobre Vinuesa
La Corte de los Pinares villa señorial empedrada junto al embalse
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En pleno corazón de los Pinares sorianos, a 1.107 metros de altitud y rodeada de algunos de los bosques de pino albar más extensos de España, Vinuesa es uno de esos pueblos de montaña donde aún manda el pinar, el frío del invierno y la vida tranquila de la sierra. Con apenas 826 habitantes, este municipio soriano se ha consolidado como un buen punto de base para quien busca naturaleza de verdad, arquitectura tradicional serrana y un ritmo pausado, sin demasiada parafernalia.
El pueblo se organiza en torno a calles empinadas donde las casas de piedra y madera dan la sensación de que aquí las cosas cambian despacio. Las casonas blasonadas recuerdan el pasado ganadero y maderero que dio prosperidad a la villa, mientras que los balcones de madera tallada y los aleros pronunciados responden a un clima duro, con nieve y heladas. Vinuesa no es solo patrimonio rural: su ubicación, muy cerca de la laguna Negra y en las estribaciones de los Picos de Urbión, la convierte en campamento base habitual para quienes se mueven por la zona a pie o en coche.
La proximidad de uno de los parajes naturales más conocidos de Castilla y León se combina con un pueblo que, aunque vive del turismo, sigue teniendo calendario propio, tradiciones fuertes y una relación muy marcada con el monte.
¿Qué ver en Vinuesa?
El patrimonio arquitectónico de Vinuesa se recorre bien con un paseo sin prisas. La iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rebollo, de estilo gótico tardío con reformas barrocas, preside el conjunto urbano con su torre robusta. En su interior alberga un retablo mayor de interés para quien disfrute del arte sacro; conviene entrar con tiempo, no siempre está todo iluminado.
Paseando por el casco histórico se reconocen las casonas solariegas de los siglos XVI y XVII, muchas con escudos heráldicos en sus fachadas, testimonio del poder económico que alcanzó la villa gracias a la trashumancia y al comercio de la madera. No todo el casco está “de foto”: hay rincones restaurados con mimo y otros más corrientes, con casas más nuevas o sin restaurar, como en casi todos los pueblos que siguen habitados todo el año. Esa mezcla forma parte de la realidad actual de la sierra.
La Casa de la Madera funciona como espacio etnográfico donde se explica la importancia histórica de la explotación forestal en la comarca y la relación entre los pinariegos y sus bosques. También es interesante el Museo Forestal, donde se profundiza en los oficios tradicionales vinculados al pino y se entiende mejor que aquí el bosque es, sobre todo, trabajo y sustento, no solo paisaje de fin de semana.
Pero el gran argumento de Vinuesa está fuera del casco. A unos 15 kilómetros se encuentra la laguna Negra, un circo glaciar rodeado de paredones rocosos que inspiró la leyenda de “La tierra de Alvargonzález” de Machado. El acceso está regulado en temporada alta, con servicio de autobuses desde la zona de aparcamiento y, en ciertos momentos, con restricciones al vehículo privado. Conviene revisar la regulación actualizada antes de subir.
Los Picos de Urbión, con el Urbión (2.228 metros) donde nace el Duero, concentran rutas de montaña que ya exigen algo más de preparación. No son cumbres técnicas, pero sí de montaña de verdad: orientación, cambios de tiempo bruscos y zonas pedregosas.
Los pinares de Vinuesa, con ejemplares centenarios de pino albar, forman un mar verde denso, muy diferente según la luz y la estación. El otoño, con los hayedos próximos encendidos en ocres y rojos, es el momento más fotogénico, pero también uno de los más concurridos, tanto en carreteras como en senderos.
Qué hacer
Vinuesa es territorio de senderismo, pero también de paseos cortos para quien no quiera ponerse las botas todo el día. Hay rutas para todos los niveles, desde recorridos suaves por el pinar y el entorno del embalse, hasta ascensiones más serias. La ruta a la laguna Negra es la más habitual, con varios itinerarios: desde el paseo corto desde el aparcamiento superior, hasta la continuación hacia la laguna Helada y las zonas altas, ya para gente más acostumbrada a caminar en montaña.
La subida al pico Urbión requiere mejor forma física, cierta costumbre de andar por terreno pedregoso y controlar la meteorología, pero recompensa con panorámicas amplias sobre la sierra y la cabecera del Duero. No es una excursión para improvisar tarde y con calzado urbano; en días de niebla o nevadas pierde las referencias con facilidad.
En invierno, la cercana estación de esquí de Santa Inés tiene pistas sencillas de esquí alpino y nórdico y, sobre todo, un entorno muy agradable para iniciarse con la nieve. Las rutas con raquetas entre pinos cargados de nieve son especialmente agradables cuando el manto es bueno, aunque conviene informarse antes de las condiciones del acceso y del estado de la carretera.
Los aficionados a la micología encuentran en otoño uno de los momentos fuertes del año: boletus, níscalos y setas de cardo aparecen con frecuencia, pero no todos los montes son libres y hay normativa y cupos. Lo sensato es ir con guía o, como mínimo, llevar las setas a revisar y respetar las indicaciones locales. Los controles no son “de adorno”: aquí el monte es recurso económico y hay bastante sensibilidad con los abusos.
La pesca de la trucha en los ríos de montaña sigue teniendo su público, con regulación específica según tramos y fechas [VERIFICAR]. Conviene informarse bien de los permisos antes de bajar a la ribera y no dar por hecho que se puede pescar en cualquier sitio.
En cuanto a la gastronomía, aquí manda lo serrano: carne de caza según temporada, asados, platos de cuchara, setas cuando las hay, trucha, torrezno de Soria y calderetas pastoriles. También es curiosa la presencia de productos ligados al pino, como la miel de pino o algunos licores elaborados con piñones, que recuerdan esa dependencia histórica del bosque.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Vinuesa mantiene vivas tradiciones antiguas. La fiesta grande se celebra en torno al 15 de agosto, en honor a Nuestra Señora del Rebollo, con procesiones, bailes tradicionales y actividades populares que llenan el pueblo en pleno verano.
En junio tienen lugar las fiestas de San Juan, con hogueras y rituales ligados al solsticio de verano, en una versión serrana bien distinta de las hogueras de costa. A finales de septiembre se celebra la romería a la ermita de la Soledad, un acto de devoción popular que sigue convocando a vecinos y gente de la comarca.
Durante el otoño, la Jornada Micológica reúne a aficionados a las setas con salidas guiadas, exposiciones y degustaciones. Es una forma razonable de aprender a moverse por el monte sin poner en riesgo ni el bosque ni la salud.
¿Cuándo visitar Vinuesa?
- Verano (julio–agosto): temperaturas suaves para lo que se estila en la Meseta, noches frescas y ambiente más animado en las calles. También es cuando más gente hay en el pueblo y en la laguna Negra, con parkings llenos a horas centrales.
- Otoño: la combinación de pino, haya y setas hace que sea la época más buscada por fotógrafos y micólogos. Hay más coches, más controles y más movimiento en el monte; si se busca tranquilidad, mejor entre semana.
- Invierno: frío de verdad, nieve frecuente y días cortos. Bien si te apetece pasear por el bosque nevado o esquiar en Santa Inés, pero hay que venir con ropa y coche preparados para hielo y nevadas.
- Primavera: deshielo, ríos cargados y campos verdes. A veces el tiempo es inestable, pero se agradece la tranquilidad después de la temporada de nieve y antes del verano; algunos caminos pueden estar embarrados.
Si tienes flexibilidad, los días laborables de otoño y verano permiten disfrutar del entorno con bastante menos presión de coches y gente, sobre todo en los accesos a la laguna Negra.
Errores típicos al visitar Vinuesa
- Subestimar el frío y la altitud: incluso en agosto refresca en cuanto cae el sol. En la laguna Negra y Urbión el viento y la sensación térmica son otra historia. Trae abrigo de verdad todo el año.
- Confiarse con el coche en temporada alta: los accesos a la laguna Negra se llenan rápido y hay regulaciones que cambian según el momento. Planifica horarios y asume que quizá toque usar bus lanzadera.
- Pensar que Vinuesa es solo una foto rápida: el casco se recorre en poco tiempo, pero el interés principal está en el entorno. Si vienes solo a “ver el pueblo” en media hora, te quedas en la superficie.