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sobre Pomar de Valdivia
Municipio que agrupa varias localidades en la zona de Las Loras; destaca por el espacio natural de Covalagua y la Cueva de los Franceses.
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El turismo en Pomar de Valdivia se entiende mejor mirando primero el mapa. El municipio se sitúa en el extremo occidental de la Montaña Palentina, muy cerca ya del límite con Cantabria, en una zona donde el valle del Pisuerga empieza a encajarse entre laderas más abruptas. No es un único núcleo compacto: el término municipal reúne varios pueblos pequeños dispersos por el valle y por las loras que lo rodean. Esa dispersión explica bastante bien el carácter del lugar.
Aquí el paisaje pesa más que el propio casco urbano. Prados, manchas de bosque y cortados de roca caliza organizan el territorio. Los días claros del norte dejan una luz muy limpia sobre las laderas; cuando entra la niebla desde la montaña, en cambio, el valle queda recogido y silencioso. Son cambios muy habituales en esta parte de la comarca.
Pomar no funciona como un foco turístico en sí mismo, sino más bien como un punto tranquilo desde el que moverse por la Montaña Palentina occidental. En pocos kilómetros aparecen cañones, pequeños pueblos con iglesias antiguas y caminos que conectan los distintos valles.
Patrimonio y arquitectura
La iglesia parroquial de San Juan Bautista ocupa la parte alta del pueblo. El edificio conserva elementos que suelen relacionarse con el románico rural de la zona, aunque el conjunto ha pasado por reformas posteriores. La espadaña domina el perfil del caserío y, como ocurre en muchos pueblos de la montaña palentina, el templo se colocó en una posición visible desde buena parte del valle.
Las casas más antiguas siguen el patrón habitual de la montaña: muros de piedra gruesa, cubiertas inclinadas y balconadas de madera orientadas hacia el sol. Muchas se levantaron pensando más en el clima que en la estética: inviernos largos, humedad y viento del norte. En algunas fachadas aún se ven portadas amplias o escudos sencillos que recuerdan la presencia de pequeñas casas solariegas.
Alrededor del núcleo aparecen praderas de siega y pequeños caminos agrícolas que conectan con otros pueblos del municipio. Esa red de caminos explica también la presencia de iglesias románicas y ermitas en localidades cercanas, bastante habituales en esta parte de la provincia.
El paisaje del valle del Pisuerga
El entorno inmediato de Pomar está marcado por el curso alto del Pisuerga. El río todavía no es ancho aquí: discurre entre praderas ganaderas y pequeños bosques de ribera antes de encajarse en zonas más estrechas del valle.
En las laderas se alternan pastos y manchas de roble o haya, dependiendo de la orientación. Los cortados calizos que aparecen en algunos tramos suelen atraer aves rapaces; no es raro ver buitres leonados aprovechando las corrientes de aire en los días despejados.
Desde los altos cercanos se entiende bien la transición entre la montaña y las zonas más abiertas hacia el sur. Es uno de esos paisajes que cambian bastante según la estación: verdes intensos en primavera, tonos más secos a finales de verano y nieblas frecuentes cuando llega el frío.
Caminar por la zona
La manera más lógica de recorrer el entorno es a pie o en coche corto, enlazando pueblos del valle. Existen caminos tradicionales entre núcleos cercanos y varias pistas que suben a las loras y a los altos que rodean Pomar. Algunos tramos coinciden con rutas señalizadas de ámbito comarcal, aunque conviene revisar el estado de los senderos antes de salir.
Los recorridos suelen ser sencillos en cuanto a orientación, pero el terreno puede volverse embarrado tras varios días de lluvia, algo frecuente en esta zona de la montaña.
Quien se acerque con interés por el paisaje encontrará cambios constantes de luz y clima. Las mañanas despejadas permiten ver bastante lejos hacia la cordillera, mientras que al atardecer el valle queda en sombra mucho antes que las laderas altas.
Fiestas y vida local
Las celebraciones principales del municipio suelen concentrarse en verano, cuando regresan muchos vecinos que viven fuera durante el año. En torno a la festividad de San Juan Bautista se organizan actos populares y encuentros entre los distintos pueblos del municipio, aunque el programa puede variar de un año a otro.
Durante la primavera también se mantienen algunas romerías vinculadas a ermitas del entorno, tradiciones que en la montaña palentina siguen teniendo más carácter vecinal que turístico.
Algunas notas prácticas
Pomar de Valdivia es un municipio pequeño y disperso. Conviene moverse en coche para recorrer las distintas localidades y parar después a caminar por los alrededores.
El clima puede cambiar con rapidez incluso en verano, así que no sobra llevar algo de abrigo y calzado adecuado para senderos de tierra o piedra. Desde aquí se llega con relativa facilidad a otros puntos de la Montaña Palentina occidental, lo que convierte al municipio en una base tranquila para explorar esta parte de la comarca.