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sobre Renedo de Esgueva
Municipio residencial cercano a Valladolid en el valle del Esgueva; destaca por su iglesia barroca y el parque del Valle de los 6 Sentidos
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A primera hora, cuando todavía hay poca gente en la calle, Renedo de Esgueva huele a humo suave y a pan caliente. En algunas aceras se ven pequeñas trampillas metálicas. Pasas por encima sin pensarlo, pero debajo hay hornos y bodegas excavadas en la tierra. La piedra guarda humedad y el aire sale templado incluso en invierno. El pueblo tiene ese olor mezclado: carbón, masa horneada y tierra fresca.
Renedo de Esgueva está a pocos kilómetros de Valladolid y muchos vecinos hacen ese trayecto cada día en coche o en bici. Aun así, en cuanto te alejas un poco del tráfico principal aparecen huertas, caminos de grava y el rumor constante del río que atraviesa el valle.
El río que nombró el lugar
El nombre de Renedo suele relacionarse con antiguos humedales donde abundaban las ranas. El Esgueva todavía marca el ritmo del lugar. No es un río grande, pero recorre el valle con calma, entre chopos y carrizos.
Por aquí pasa la Senda Verde del Esgueva, un camino muy usado por ciclistas y gente que sale a caminar desde Valladolid. El trazado es bastante llano y sigue el curso del agua. Algunos tramos quedan a la sombra de los árboles, pero cuando sopla viento el valle lo canaliza con fuerza. Incluso en días templados se nota el aire frío cerca del río, así que conviene llevar algo de abrigo ligero si vas en bici o caminando.
Bodegas bajo las casas
Bajo muchas viviendas hay galerías excavadas en la arena. Son bodegas tradicionales, algunas muy antiguas. Desde la calle apenas se intuyen por pequeñas puertas o respiraderos. Dentro la temperatura cambia de golpe. El suelo suele ser de tierra o de cemento basto, y las paredes conservan ese olor húmedo que deja el vino almacenado durante años.
Muchas siguen usándose como lugar de reunión familiar. Mesas largas, sillas desparejadas, garrafas apoyadas contra la pared. En verano se está fresco y en invierno el frío no llega a calar del todo. Si entras en una de ellas notarás el silencio particular de los espacios excavados: las voces suenan apagadas y el goteo de la humedad se oye con claridad.
La romería del Guindo
Hay una fiesta muy conocida en el pueblo que gira alrededor de un árbol de guindo. Tradicionalmente un jinete corta una rama y la lleva como estandarte durante la romería. A partir de ahí el camino se llena de caballos, carros y gente andando entre polvo y risas.
No es una celebración pensada para quien mira desde fuera. Se parece más a una reunión grande del propio pueblo. Familias enteras, niños subidos en los estribos, botas manchadas de tierra. Si te acercas ese día conviene llegar temprano, porque los caminos rurales se llenan de coches aparcados donde se puede.
Restos antiguos entre los campos
En los alrededores de Renedo han aparecido restos arqueológicos de época muy temprana del cristianismo en la península. Las excavaciones han sacado a la luz estructuras de una antigua basílica y varias tumbas. El yacimiento está en una zona de campos abiertos, entre parcelas de cultivo.
No siempre es visitable y a veces solo se distingue el perímetro protegido por vallas o lonas. Aun así, el paisaje alrededor merece el paseo: tierra clara, cereal cuando es temporada y el sonido continuo de las alondras. Si vas hasta allí, lleva agua y algo para el sol. Apenas hay sombra.
Cuándo acercarse
Renedo cambia bastante según la época del año. En verano el calor aprieta en cuanto el sol sube y las calles se vacían a media tarde. La primavera suele ser más agradecida para caminar por la ribera del Esgueva, cuando los campos todavía están verdes.
Los fines de semana el movimiento aumenta mucho por la cercanía con Valladolid. Si buscas ver el pueblo con más calma, lo mejor es acercarse entre semana y temprano. A esa hora todavía se oye el río y el sonido metálico de alguna persiana levantándose. El resto del día llega después.