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sobre Peñaranda de Duero
Villa señorial con un castillo imponente y un palacio renacentista en su plaza mayor
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Aparca en cuanto puedas. El núcleo antiguo es minúsculo y las calles no están hechas para el coche. Lo normal es dejar el vehículo cerca de la plaza o en las entradas al pueblo y seguir a pie. Con una hora ves lo esencial.
Si llegas pasadas las once, ya habrá gente. Es un alto común para quienes recorren la Ribera del Duero. Viene mejor a primera hora o al final de la tarde, cuando se vacía.
El castillo
Se sube andando en cinco minutos desde el pueblo. La cuesta es suave.
La fortaleza está más entera que otras de la comarca. Conserva torres, muralla y un patio interior amplio. Las vistas desde arriba son lo mejor: se ve toda la llanura, con viñedos y pueblos pequeños desperdigados.
No le dediques más de media hora. Subes, das una vuelta y bajas.
La plaza mayor y lo demás
Todo pasa aquí. Es una plaza rectangular con soportales de piedra en tres lados. El edificio que domina es el Palacio de los Condes de Miranda, del siglo XVI.
El palacio se puede visitar hoy. No esperes grandes salones lujosos; es una casa señorial castellana funcional, que te da una idea de cómo vivía esta nobleza.
A dos pasos está la colegiata de Santa Ana. La fachada es sobria. Dentro tiene un retablo barroco grande y un artesonado mudéjar en el techo, si levantas la vista.
En los alrededores inmediatos están el rollo jurisdiccional y una botica antigua con muebles originales. La botica es pequeña pero auténtica, sin recreaciones forzadas.
El resto del pueblo
Son cuatro calles estrechas que se recorren rápido. Hay casas blasonadas junto a otras más humildes, algunas con entramado de madera visible bajo el revoco caído. No todo está restaurado ni pintado para foto.
Si quieres caminar un poco más, hay senderos que salen a los campos cercanos. En verano hace mucho calor y no hay sombra; lleva agua.
Comer y tiempo
Estás en tierra de lechazo asado, morcilla y vino tinto potente. Las bodegas están por los pueblos de alrededor; aquí mismo no hay visitas organizadas normalmente.
Para fotos, la última luz del día funciona bien sobre la piedra dorada del castillo y los soportales.
Haz esto: aparca fuera, sube primero al castillo para tener las vistas despejadas y luego baja a la plaza a verlo todo seguido. En dos horas lo tienes visto. Luego decides si sigues camino o te sientas un rato en algún banco