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Almendra

129 habitantes · INE 2025
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sobre Almendra

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En el noroeste de la provincia de Salamanca, junto a las aguas del embalse que lleva su nombre, está Almendra, un pueblo pequeño y tranquilo, muy marcado por el pantano y por la vida de dehesa. La construcción del embalse de Almendra cambió el paisaje y las costumbres, pero el pueblo ha seguido su ritmo, sin grandes alardes, como un sitio al que se viene más a desconectar y mirar horizonte que a “hacer cosas” sin parar.

El municipio se asienta en ese límite entre las dehesas salmantinas y el gran vaso de agua del embalse, uno de los mayores de Europa. Las casas de piedra granítica, los corrales y las calles sencillas recuerdan un pasado rural muy reciente. Las vistas hacia el embalse, cuando el nivel del agua acompaña, tienen su aquel, sobre todo al atardecer, con cielos amplios y silencios largos.

Aquí el turismo es discreto. No hay grandes monumentos ni un casco histórico de postal; lo que hay es calma, campo y un pantano inmenso que condiciona todo.

¿Qué ver en Almendra?

El patrimonio de Almendra es más de día a día que de foto de guía. La iglesia parroquial, de piedra, marca el centro del pueblo y concentra buena parte de la vida local en fiestas y celebraciones. Un paseo corto por las calles sirve para ver la arquitectura popular salmantina: mampostería granítica, portones de madera, corrales, antiguas dependencias agrícolas… Más que ir “de monumento en monumento”, aquí se trata de darse una vuelta y fijarse en los detalles.

El gran protagonista es el embalse de Almendra. No hay un único gran mirador preparado, sino varios puntos en los alrededores desde los que asomarse y ver la magnitud del pantano y, según el nivel del agua, orillas amplias o zonas más peladas. Conviene preguntar en el pueblo por los accesos más transitables, porque no todos los caminos rurales están en buen estado y algunos se embarran con facilidad.

En los alrededores quedan molinos, chozos y muros de piedra que recuerdan la vida antes del embalse. No están musealizados ni señalizados como ruta turística al uso: hay que ir con ojo, mapa o aplicación en el móvil y algo de sentido de orientación. Las dehesas de encinas, con ganado disperso, completan ese paisaje típico del oeste salmantino.

Qué hacer

El embalse es el gran reclamo para quien busca actividad al aire libre, pero hay que venir con la logística pensada: aquí no hay un paseo marítimo ni servicios a pie de orilla.

La pesca deportiva está muy asentada. Lucio, carpa, black bass… Aficionados de la zona y de más lejos se reparten por distintos puntos del embalse. Hay que informarse bien de las zonas de acceso y de las licencias y normas de vedas de Castilla y León antes de plantarse con las cañas.

En los meses de calor, algunos utilizan el embalse para piragüismo, paddle surf o pequeñas embarcaciones, pero no esperes grandes infraestructuras ni chiringuitos. Es más un uso “de paisano” que un centro náutico organizado: se viene con el material desde casa y se aprovechan las rampas y accesos existentes [VERIFICAR].

Los que prefieren caminar tienen caminos rurales y pistas que salen del pueblo y serpentean entre dehesas, tierras de labor y arroyos. No hay una red oficial de senderos perfectamente balizados, así que conviene llevar GPS o mapa descargado y asumir que alguna puerta de finca puede estar cerrada y haya que dar rodeos. La observación de aves funciona bien en esta zona, sobre todo en pasos migratorios: garzas, cigüeñas, rapaces planeando sobre el embalse y las dehesas.

En lo gastronómico, lo que manda es la cocina de toda la vida: hornazo, patatas meneás, carnes de cerdo ibérico, algo de caza según la temporada y embutidos y quesos de la zona. Es un buen sitio para comprar producto para llevar, más que para esperar una gran oferta de restauración variada.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales se celebran en verano, normalmente en agosto, cuando el pueblo vuelve a llenarse con la gente que vive fuera el resto del año. Hay verbenas, actos religiosos, juegos y comidas en común. Es cuando Almendra cambia de ritmo y pasa, durante unos días, de la calma absoluta a un ambiente mucho más animado.

La matanza del cerdo se mantiene en algunas casas, ya en formato más familiar que comunitario, durante los meses fríos. Para quien no lo haya vivido, es otra manera de entender la cultura del cerdo ibérico y por qué aquí se aprovecha todo.

Las procesiones de Semana Santa y las fiestas marianas siguen teniendo peso en el calendario local. No son grandes eventos turísticos, pero sí buena forma de ver cómo se organizan los pueblos pequeños en torno a la iglesia y la plaza.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Salamanca capital, Almendra está a unos 80 km por la N-122 hacia Portugal y luego un desvío hacia la zona del embalse. Se tarda alrededor de una hora, con tráfico normal, por carreteras en general rectas y tranquilas. Lo habitual es venir en coche; el transporte público es limitado o inexistente [VERIFICAR].

Consejos básicos:

  • Trae calzado cómodo para caminos de tierra y alguna zona pedregosa.
  • Si vas a practicar pesca, revisa antes la normativa y licencias vigentes.
  • Lleva agua y algo de comida si piensas pasar varias horas en la zona del embalse: no hay servicios repartidos por la orilla.
  • Conviene tener en el móvil mapas descargados, por si falla la cobertura en ciertas zonas.

Cuándo visitar Almendra

La primavera es buena época: temperaturas más suaves, campo más verde y embalse con niveles de agua generalmente más altos. El otoño también funciona bien para caminar y para la pesca, con menos calor y menos gente.

El verano tiene sus pros y contras: más horas de luz y actividades en el agua, pero calor fuerte a mediodía y menos sombra de la que uno desearía. Para estar muchas horas junto al embalse hay que venir preparado: gorra, protección solar y paciencia con el sol.

En invierno el pueblo muestra su cara más auténtica: pocos coches, poca gente y mucha calma. Días fríos, cielos limpios y buena ocasión para combinarlo con otros pueblos de la comarca de Vitigudino. Si hace mal tiempo, el plan se reduce a paseos cortos, charla y mesa.

Lo que no te cuentan

Almendra es un pueblo pequeño y se ve rápido. El casco urbano, salvo que tengas raíces aquí o ganas de callejear con calma, se recorre en poco rato. El embalse impresiona por tamaño, pero no esperes una infraestructura turística desarrollada ni playas preparadas a lo grande.

Más que un destino para pasar una semana, Almendra funciona bien como base tranquila o como parada dentro de una ruta por los Arribes del Duero y la comarca. Si lo que buscas son bares, tiendas y muchos servicios, te vas a quedar corto. Si vienes sabiendo que aquí lo que hay es silencio, campo y un pantano descomunal, encaja mucho mejor.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Salamanca
Costa
No
Montaña
No
Temporada
Todo el año

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