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sobre Cabeza De Bejar La
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En el sur de la provincia de Salamanca, donde la Sierra de Béjar empieza a perder altura y a mezclarse con la dehesa, está La Cabeza de Béjar, un pueblo pequeño, tranquilo y muy de diario. Aquí no hay grandes monumentos ni colas de turistas: hay casas de piedra, campos, ganado y vida rural de la de toda la vida.
El núcleo es compacto y se recorre rápido. Calles cortas, algunas cuestas suaves y esa mezcla de piedra, tapias y huertos que se repite en tantos pueblos salmantinos. La sensación es de sitio vivido, más pensado para quien vuelve al pueblo o tiene familia por la zona que para hacer una escapada larga solo aquí.
Su cercanía a Béjar y a los parajes naturales de la sierra hace que La Cabeza de Béjar funcione mejor como base tranquila o como parada dentro de una ruta por el sur de Salamanca que como destino aislado de varios días.
¿Qué ver en Cabeza de Béjar, La?
El principal referente del pueblo es su iglesia parroquial, que preside la plaza. Es un templo sencillo, de piedra, sin grandes concesiones al adorno, pero coherente con lo que ha sido siempre este territorio: práctico y austero. Merece la pena entrar, fijarse en los detalles y salir luego a dar una vuelta por la plaza y su entorno.
El casco urbano conserva bien la arquitectura popular castellana: casas de dos plantas, piedra vista, balcones de hierro, portones de madera y alguna que otra cuadra reconvertida. No es un casco monumental, pero sí un buen ejemplo de pueblo de la meseta que ha ido cambiando despacio. Si te fijas, verás restos de antiguos lavaderos, fraguas y corrales que recuerdan oficios y formas de vida que ya casi han desaparecido.
Alrededor, el paisaje manda. Las dehesas cercanas, con encinas dispersas, praderas y ganado, dibujan un entorno muy típico del sur salmantino. Desde el pueblo salen varios caminos rurales que se pueden seguir a pie o en bici para entrar en ese mosaico de fincas, cercas de piedra y pastos. En primavera y otoño, es fácil ver cigüeñas, milanos y otras rapaces sobrevolando la zona.
La proximidad a la Sierra de Béjar es otro punto a favor, pero hay que ser realista: el pueblo no está en pleno monte, sino en el arranque de la sierra. Muchos lo usan como campamento base tranquilo para luego moverse en coche hacia los bosques de roble y castaño, los arroyos y los miradores de la sierra.
Qué hacer
El senderismo es lo más sencillo de organizar. Los caminos que conectan La Cabeza de Béjar con otros núcleos rurales permiten paseos de poca dificultad entre campos y dehesas. No son rutas espectaculares, pero sí agradables para caminar sin prisas, escuchar el entorno y entender el paisaje agrario de la zona. Conviene llevar mapa o app de senderismo: la señalización suele ser escasa o inexistente en algunos tramos.
Para el cicloturismo, las carreteras comarcales y pistas agrícolas tienen poco tráfico y permiten enlazar varios pueblos en una misma jornada. Terreno ondulado, con subidas suaves y continuas. Buen sitio para rodar tranquilo, siempre con precaución en los tramos de carretera.
En cuanto a gastronomía tradicional, el gancho está más en el producto de la zona que en una oferta local amplia. En los alrededores se pueden probar platos típicos salmantinos: hornazo, patatas meneás, judías del Barco, embutidos ibéricos ligados a la dehesa, lechazo y ternera de Morucha. De dulce, obleas, rosquillas y bollos de anís, según la época. Mejor ir con la idea de comer bien por la comarca que buscar algo muy concreto en el propio pueblo.
Si quieres completar el día, Béjar queda muy cerca en coche, con más patrimonio, servicios, museos y acceso hacia la zona de La Covatilla para quien busque nieve y montaña en temporada.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en verano, generalmente en agosto, cuando vuelve mucha gente que vive fuera y el pueblo cambia de ritmo. Hay actos religiosos, verbenas, juegos y actividades deportivas, todo muy centrado en la vida social del municipio y la comarca.
En enero, se celebra la festividad de San Antón, con la tradicional bendición de animales, un gesto que recuerda el peso del mundo ganadero en la zona.
Durante la Semana Santa, las procesiones son sencillas, pero con ese punto de recogimiento que solo se da en pueblos pequeños, donde casi todo el mundo se conoce.
Cuándo visitar La Cabeza de Béjar
La primavera y el otoño son los momentos más agradecidos: temperaturas suaves, campos verdes o en tonos ocres y más ganas de caminar que de refugiarse del calor.
En verano, hace calor, pero al caer la tarde el pueblo se anima, con terrazas improvisadas, conversaciones a la fresca y, si coincides, fiestas.
En invierno, el ambiente es más tranquilo y puede hacer bastante frío, con la sierra nevada al fondo en muchos días. Es buen momento si buscas silencio, pero hay que asumir que habrá menos actividad en la calle y que puede llover o helar.
Lo que no te cuentan
- El pueblo se ve rápido: en un rato has recorrido las calles principales. No vengas esperando un casco histórico grande ni una larga lista de monumentos.
- Es más un punto de apoyo para recorrer la comarca (Sierra de Béjar, dehesas, otros pueblos) que un sitio donde pasar varios días sin moverte.
- Los servicios son limitados. Conviene llegar con combustible suficiente en el coche y, si vas a depender de bares o tiendas, comprobar antes horarios y qué hay abierto, sobre todo fuera de verano y fines de semana.
Errores típicos
- Esperar “la sierra” a la puerta de casa: la montaña está cerca, pero no estás en un pueblo de alta montaña. Para rutas potentes hay que coger el coche.
- Calcular mal los tiempos: los caminos entre fincas parecen cortos en el mapa, pero las pistas de tierra, las cancelas y las cuestas suaves al final alargan los paseos.
- Confiarse con el coche: no aparques donde moleste a tractores o ganado. Hay que respetar accesos a fincas y caminos agrícolas, aunque parezcan “vacíos”.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Salamanca capital, La Cabeza de Béjar está a unos 70 km por la A‑66 en dirección sur y luego por carreteras comarcales. El trayecto suele rondar la hora en coche, según tráfico y paradas. Desde Béjar, se llega en pocos minutos por carretera local.
Consejos:
- Lleva calzado cómodo para caminar por el pueblo y los alrededores.
- En rutas por caminos rurales, mejor pantalón largo y agua suficiente, sobre todo en verano.
- Consulta con antelación la disponibilidad de servicios y alojamiento en la zona, sobre todo en agosto, Semana Santa y puentes.