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Calzada De Don Diego

127 habitantes · INE 2025
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sobre Calzada De Don Diego

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En el corazón de la provincia de Salamanca, donde los campos de cereal dibujan un mosaico dorado bajo el cielo castellano, se encuentra Calzada de Don Diego, un pequeño pueblo que conserva bastante bien la esencia de la España rural. Su nombre evoca antiguos caminos y señores medievales, y aunque el tiempo parece haber transcurrido con parsimonia por estas tierras, el municipio guarda esa calma que buscan quienes desean desconectar del ruido urbano sin grandes distracciones.

Este rincón salmantino se asienta en las suaves ondulaciones del Campo Charro, esa comarca que se extiende entre Salamanca y la raya portuguesa, donde la arquitectura tradicional de piedra y adobe convive con paisajes agrícolas que cambian de color según la estación. Pasear por Calzada de Don Diego es caminar entre casas tradicionales con escudos heráldicos, calles sencillas y patios donde todavía se escucha el murmullo de la vida pausada del campo.

La ubicación del pueblo, bien comunicado con la capital provincial, lo convierte más en excursión de medio día que en destino largo. Tiene sentido como parada en una ruta por el Campo Charro o como escapada tranquila desde Salamanca.

Qué ver en Calzada de Don Diego

El patrimonio de Calzada de Don Diego se concentra en su casco urbano, donde la iglesia parroquial es el edificio más reconocible del municipio. Este templo, construido en piedra siguiendo los cánones de la arquitectura religiosa castellana, presenta elementos de interés tanto en su exterior como en su interior, con un retablo digno de atención y una estructura que habla de siglos de fe y comunidad.

Recorrer las calles del pueblo es un ejercicio de arquitectura popular, sin grandes monumentos, pero con detalles. Las casas tradicionales charras exhiben muros de mampostería, portones de madera y algunos blasones que revelan el pasado hidalgo de ciertas familias. Los patios interiores, algunos visibles desde la calle, conservan pozos antiguos, corrales y esa distribución funcional característica de las viviendas agrícolas.

En los alrededores, los campos de cultivo que rodean el pueblo ofrecen panorámicas amplias y despejadas, útiles para hacerse una idea de cómo es el Campo Charro más agrícola. Durante la primavera, los verdes intensos contrastan con el cielo azul; en verano, los dorados del trigo maduro crean un paisaje seco pero muy abierto.

Qué hacer

La experiencia en Calzada de Don Diego va de desconexión y paseo tranquilo. El pueblo se recorre a pie en poco rato, pero conviene hacerlo sin prisa, fijándose en portones, corrales, antiguas cuadras y algún que otro detalle de forja. Es fácil acabar charlando con algún vecino si se va entre semana o fuera de fiestas.

Los amantes del senderismo suave encontrarán en los alrededores caminos rurales y cañadas que conectan con pueblos vecinos. No son rutas señalizadas al estilo de parques naturales, sino caminos de siempre, utilizados durante siglos por pastores y agricultores. Permiten adentrarse en el paisaje charro, observar aves esteparias y disfrutar del silencio del campo. Es recomendable llevar calzado cómodo, agua y GPS o mapa, porque los cruces de caminos pueden confundir a quien no conoce la zona.

La gastronomía se vive más en las casas que en la calle. El hornazo, el farinato, los productos derivados del cerdo ibérico y los guisos de legumbres forman parte del recetario local, como en buena parte de la provincia. Si tienes conocidos en el pueblo o coincides con alguna celebración, es cuando se aprecia de verdad. También puede ser buen sitio para comprar productos de la zona si te organizas con antelación.

Para quienes se interesan por la etnografía rural, aún se ven aperos de labranza, corrales, pajares y pequeñas construcciones agrícolas que explican cómo se ha trabajado la tierra aquí hasta hace muy poco. Conviene mirar con calma: muchas de estas cosas pasan desapercibidas si vas “a hacer fotos” sin más.

Fiestas y tradiciones

Como todo pueblo castellano, Calzada de Don Diego mantiene su calendario festivo vinculado a las tradiciones religiosas y agrícolas. Las fiestas patronales suelen celebrarse durante el verano, habitualmente en agosto, cuando muchos emigrantes regresan al pueblo. Estos días el municipio cambia de ritmo, con verbenas, comidas populares y actos religiosos que congregan a toda la comunidad.

Las celebraciones de Semana Santa conservan la sobriedad castellana, con procesiones que recorren las calles principales. Aunque modestas en comparación con las de ciudades mayores, mantienen ese fervor y recogimiento propios de los pueblos pequeños.

Otras festividades del calendario litúrgico, como las romerías primaverales, constituyen momentos de encuentro y convivencia donde se mantienen vivas tradiciones que, en muchos sitios, ya se han perdido o se han convertido en simple reclamo turístico.

Lo que no te cuentan

Calzada de Don Diego es un pueblo pequeño y se ve rápido. Si llegas pensando en un casco histórico monumental o en muchas visitas “marcadas en el mapa”, te vas a frustrar. El valor está más en el ambiente tranquilo y en la sensación de Campo Charro abierto que en una lista larga de recursos turísticos.

Fuera de fiestas, la vida es muy pausada. Entre semana puede que encuentres pocos servicios abiertos, así que conviene venir con lo básico (agua, algo de comida, gasolina suficiente) resuelto.

Cuándo visitar Calzada de Don Diego

La primavera y el otoño son los momentos más agradables, tanto por temperatura como por paisaje. En primavera los campos están verdes y el pueblo se integra mejor en el entorno; en otoño, las temperaturas bajan y se camina mejor.

El verano puede ser muy caluroso en las horas centrales del día. Si vas en julio o agosto, mejor organizar el paseo temprano por la mañana o a última hora de la tarde. En agosto, con las fiestas, hay más ambiente pero también más ruido y menos calma.

En días de lluvia o viento fuerte, el atractivo baja bastante: el pueblo es muy abierto y el entorno, básicamente agrícola, no tiene demasiados refugios intermedios.

Errores típicos

  • Esperar demasiado “turismo”: no hay rutas guiadas, apenas señalización turística y los servicios son limitados. Es un pueblo para pasear un rato, no un parque temático rural.
  • Planear pasar varios días solo aquí: salvo que vengas a descansar, leer y pasear por los caminos, el pueblo da para unas horas. Tiene más sentido combinarlo con otros puntos del Campo Charro o con Salamanca capital.
  • Confiarse con el calor: en verano el sol pega fuerte. Sombras, las justas. Agua, gorra y crema no son opcionales.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Salamanca capital, Calzada de Don Diego se encuentra a aproximadamente 25 kilómetros por carretera, accesible tomando dirección suroeste por la red de carreteras provinciales. El trayecto dura unos 25–30 minutos en coche, atravesando paisajes característicos del Campo Charro. Lo más cómodo es venir con vehículo propio.

Cuándo ir: Si buscas temperaturas suaves y paisaje más agradable, apunta a primavera (abril–mayo) y otoño (septiembre–octubre). El verano es seco y caluroso, con mejores mañanas y tardes. Para vivir el pueblo lleno, agosto suele concentrar las fiestas y el regreso de mucha gente.

Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar por calles y caminos. En verano, protección solar y agua. No esperes muchos servicios, así que mejor venir con lo esencial previsto. Y si tienes tiempo, aprovecha para enlazar con otros pueblos cercanos del Campo Charro y hacer una ruta más completa por la zona. Respeta la tranquilidad del pueblo y sus vecinos, especialmente fuera de las fechas festivas.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Salamanca
Costa
No
Montaña
No
Temporada
Todo el año

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