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sobre Casas Del Conde Las
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Casas del Conde Las es de esos pueblos que, si no te lo mencionan, es fácil que pases de largo camino a otros más conocidos de la Sierra de Francia. Me recuerda a esos bares pequeños que están en una calle secundaria: desde fuera no llaman mucho la atención, pero cuando entras ves que la gente del barrio lleva yendo allí toda la vida. Aquí pasa algo parecido.
Estamos en plena Sierra de Francia, a algo más de 100 kilómetros de Salamanca. Un municipio diminuto —apenas unas decenas de vecinos— donde el ritmo es otro: calles estrechas, silencio casi constante y ese paisaje de bancales y bosque que rodea muchos pueblos de la zona.
Un pueblo pequeño incluso para los estándares de la Sierra de Francia
El casco urbano se recorre en poco tiempo. Calles empedradas, casas de piedra con tejados de pizarra y ventanas pequeñas que miran al valle. No hay grandes monumentos ni plazas monumentales. Lo que manda aquí es la sensación de lugar vivido, más que preparado para el turismo.
En la plaza aparece la iglesia parroquial, dedicada a Nuestra Señora del Rosario. Es sencilla, muy en la línea de muchos templos rurales de esta parte de Salamanca. Un atrio, muros sobrios y ese ambiente de iglesia que sigue siendo más del pueblo que de quien viene de paso.
Alrededor salen callejas empinadas que se retuercen entre casas antiguas, corrales y alguna bodega tradicional. Pasear por aquí tiene algo de paseo sin objetivo, como cuando sales a dar una vuelta después de comer sin saber muy bien a dónde vas. Y justo ahí está la gracia.
Bancales, castaños y el valle siempre de fondo
En cuanto te acercas a los bordes del pueblo aparece el paisaje típico de la Sierra de Francia: laderas llenas de bancales, huertos pequeños y manchas de bosque donde dominan los castaños y los robles.
En otoño, cuando los castaños empiezan a cambiar de color, todo este valle se vuelve bastante llamativo. No es un mirador espectacular de esos que salen en todas las fotos, pero sí un paisaje muy continuo: verde, ondulado y lleno de caminos antiguos.
Algunos de esos caminos empedrados conectaban históricamente con otros pueblos cercanos. Todavía hoy se pueden recorrer andando, aunque muchas veces se usan más para paseos tranquilos que como rutas largas.
Caminar hacia otros pueblos de la Sierra
Desde Casas del Conde salen senderos que enlazan con localidades cercanas de la Sierra de Francia, como San Martín del Castañar o Miranda del Castañar. Dependiendo del camino que elijas, pueden ser recorridos de varias horas entre bosque, huertos y arroyos pequeños.
También hay senderos que bajan hacia el valle y cruzan zonas más húmedas, donde no es raro ver rapaces planeando o escuchar bastante actividad de aves entre los árboles. Si te gusta caminar sin demasiada gente alrededor, esta zona tiene bastante de eso.
Otra opción más corta es simplemente bajar hacia el río y volver con calma al pueblo. Alguna cuesta se deja notar, pero en la Sierra de Francia eso entra en el lote.
Comer aquí: cocina de pueblo, sin demasiadas vueltas
En un sitio tan pequeño no hay grandes despliegues gastronómicos. Lo que suele aparecer en las mesas es lo de siempre en esta comarca: embutidos curados, guisos de carne y platos contundentes pensados para jornadas de campo.
El chorizo curado, los guisos de cerdo o ternera y platos tradicionales como las patatas meneás aparecen a menudo en celebraciones o comidas familiares. También es habitual que en temporada haya castañas, nueces o fruta de los huertos cercanos.
Es cocina sencilla, de las que no necesitan mucha explicación.
Fiestas y tradiciones que siguen siendo del pueblo
Las celebraciones patronales suelen concentrarse en verano, cuando regresan muchos vecinos que viven fuera. Las calles se llenan algo más de movimiento, música tradicional y procesiones pequeñas que recorren el pueblo.
También se mantiene la costumbre de la matanza del cerdo en invierno, aunque hoy en día suele hacerse en círculos familiares o entre amigos. Más que un evento abierto, sigue siendo una reunión de gente que se conoce de toda la vida.
Son fiestas pequeñas, muy locales, sin grandes montajes.
Cómo llegar a Casas del Conde Las
Llegar hasta Casas del Conde implica dejar las vías rápidas en algún momento y entrar por carreteras secundarias de la Sierra de Francia. Las curvas aparecen pronto, entre pinares, laderas de roca y pueblos que van saliendo uno tras otro.
Desde Salamanca el trayecto suele rondar algo más de una hora larga en coche, dependiendo de la ruta. Conviene tomárselo con calma: estas carreteras son de las que se disfrutan más despacio que deprisa.
Casas del Conde Las no es un sitio al que vengas a “hacer cosas”. Es más bien un alto en el camino dentro de la Sierra de Francia: un paseo corto, un rato de silencio y la sensación de estar en uno de esos pueblos que siguen funcionando a su propio ritmo.