Artículo completo
sobre Castellanos De Villiquera
Ocultar artículo Leer artículo completo
A tan solo unos kilómetros de Salamanca, Castellanos de Villiquera es uno de esos pueblos salmantinos donde la vida va a otro ritmo. Ubicado en plena meseta, este municipio de la provincia de Salamanca encaja bien como escapada tranquila para quienes quieren desconectar sin alejarse demasiado de la capital charra. Aquí no hay grandes reclamos turísticos, pero sí un pueblo vivo, de gente que madruga, tractores, perros en las puertas y conversaciones a media tarde.
El encanto de Castellanos de Villiquera está en que no pretende ser más de lo que es. No encontrarás aglomeraciones ni colas, tampoco un casco histórico monumental, pero sí ese ritmo pausado que caracteriza a los pueblos del interior peninsular. Funciona muy bien para una jornada de turismo rural sencilla, combinando la visita al pueblo con la cercanía a Salamanca, ciudad Patrimonio de la Humanidad que se encuentra a escasos minutos en coche.
El paisaje que rodea al municipio es típicamente salmantino: extensas dehesas, campos de cultivo y un horizonte amplio que invita a pasear y a respirar el aire seco del campo castellano. Es territorio de cigüeñas, que anidan en las torres de las iglesias, y de ese cielo infinito que hace que un atardecer aquí, aunque lo hayas visto mil veces, siga teniendo algo especial.
Qué ver en Castellanos de Villiquera
El patrimonio arquitectónico de Castellanos de Villiquera se concentra principalmente en su iglesia parroquial, edificio que preside el núcleo urbano y que funciona como punto de referencia del pueblo. Como en tantos municipios de la provincia, el templo conserva elementos constructivos tradicionales que merecen una visita pausada, más por el contexto y el entorno que por buscar grandes obras de arte.
Un paseo por el casco urbano permite ver la arquitectura popular salmantina, con casas de piedra y mampostería, fachadas encaladas y portones de madera que recuerdan la vocación agrícola de la zona. Algunas construcciones mantienen elementos tradicionales como bodegas subterráneas, testimonio de la antigua cultura vitivinícola de estas tierras, aunque muchas estén ya en desuso o integradas en viviendas particulares.
Los alrededores del pueblo son, básicamente, campiña salmantina: tierras de labor y dehesas donde pastan rebaños de ovejas y vacas. Si te gusta fijarte en las aves, es común avistar cigüeñas, milanos y otras especies propias de los ecosistemas agrarios castellanos, sobre todo si caminas un poco alejándote del núcleo.
Qué hacer
Castellanos de Villiquera es un buen punto de partida para rutas de senderismo sencillo por la comarca. Más que rutas señalizadas al detalle, lo que hay son caminos rurales que conectan con pueblos vecinos, perfectos para caminatas de terreno llano y vistas despejadas, muy de “caminar y pensar en tus cosas”.
La gastronomía tradicional salmantina está presente en el municipio, con los clásicos de la zona: embutidos ibéricos, quesos, chanfaina, caldereta… Según la época y el día, la oferta puede ser más o menos limitada, así que conviene no llegar con demasiadas expectativas gastronómicas de “gran ruta culinaria” y, si te apetece más variedad, tirar de la cercanía a Salamanca.
Los aficionados a la fotografía agradecerán los atardeceres de Castellanos de Villiquera. La luz de la meseta, especialmente al final del día, tiñe los campos de dorado y rojizo. Es un buen sitio para practicar con el móvil o la cámara sin prisas ni gente pasando por delante a cada rato.
La proximidad a Salamanca (apenas 10 kilómetros) hace que lo lógico sea combinar la visita al pueblo con un recorrido por la capital. Puedes pasar unas horas tranquilos en Castellanos de Villiquera y luego acercarte a Salamanca a última hora de la tarde, o al revés: mañana urbana y tarde de paseo rural.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Castellanos de Villiquera mantiene vivas las tradiciones castellanas. Las fiestas patronales suelen celebrarse durante el verano, generalmente en agosto, con los elementos clásicos de las celebraciones rurales: verbenas populares, procesiones, juegos tradicionales y comidas comunitarias que reúnen a vecinos y visitantes.
La Semana Santa se vive con recogimiento, siguiendo las costumbres de la España interior, con procesiones que recorren las calles principales del pueblo.
Como en muchos municipios salmantinos, las tradiciones ligadas al calendario agrícola todavía tienen presencia, especialmente las relacionadas con la cosecha y los ciclos ganaderos, aunque su celebración sea cada vez más discreta y más orientada a la gente del pueblo que al visitante.
Cuándo visitar Castellanos de Villiquera
Primavera (abril-mayo) y otoño (septiembre-octubre) son los momentos más agradecidos: temperaturas más suaves y el campo en su mejor momento, verde o recién cosechado, según toque.
En verano el calor puede apretar durante el día, pero las noches refrescan y el ambiente del pueblo cambia: más gente en la calle, más vida en las plazas, más probabilidad de coincidir con fiestas o actividades. Eso sí, las horas centrales son para tomárselas con calma.
En invierno, la sensación puede ser de pueblo algo más desangelado y frío, con nieblas y heladas frecuentes, pero también tiene su punto si buscas tranquilidad total y cielos muy claros en los días secos.
Si llueve o hace mal tiempo, el pueblo se recorre igual en poco tiempo; simplemente cambia el plan: menos paseo largo por los caminos y más foco en el paseo corto por el casco y, quizá, combinarlo con visita más amplia a Salamanca.
Errores típicos al visitar Castellanos de Villiquera
Llegar pensando que es un “pueblo monumental”: Castellanos de Villiquera es pequeño y sencillo. Se ve rápido. Funciona mejor como parada tranquila o complemento a Salamanca que como destino principal de un viaje largo.
Calcular mal los tiempos: desde Salamanca se llega en nada y menos, y la visita al pueblo no te va a llevar el día entero. Mejor combinarlo con otros pueblos cercanos o con la capital, en vez de reservarle una jornada completa.
Confiar en tener todos los servicios a mano: al ser un pueblo pequeño, según el día y la hora puedes encontrarte poca oferta abierta. Conviene llevar algo de agua, picoteo y tener planes alternativos por si pillas cierre de comercios.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Salamanca, Castellanos de Villiquera se encuentra a unos 10 kilómetros por la carretera DSA-210. El acceso es sencillo y está señalizado. En coche particular, el trayecto suele rondar el cuarto de hora desde el centro de la capital provincial, dependiendo del tráfico.
Mejor época para visitar: La primavera y el otoño son las estaciones más agradables para disfrutar del campo y pasear. El verano puede ser caluroso, aunque las noches refrescan y hay más ambiente. Si buscas algo de vida festiva, agosto suele concentrar buena parte de las celebraciones.
Consejos prácticos:
Al tratarse de un pueblo pequeño, conviene informarse previamente sobre los servicios disponibles y horarios. La cercanía a Salamanca te soluciona cualquier necesidad de alojamientos, restauración o compras. Llevar calzado cómodo para caminar por caminos de tierra y prismáticos si te gusta la observación de aves puede darle más sentido a la visita. Y si vas solo a “dar una vuelta”, ten claro que el pueblo se recorre rápido: mejor encajarlo dentro de un día más amplio por la zona.