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sobre Fuentes De Bejar
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En las estribaciones meridionales de la sierra de Béjar, donde los últimos pliegues del Sistema Central se encuentran con las dehesas salmantinas, Fuentes de Béjar aparece como uno de esos pueblos pequeños y recogidos donde la vida va a otro ritmo. Su nombre evoca precisamente eso: el agua que mana generosa de estas montañas, un recurso que ha marcado durante siglos el carácter y la vida de este municipio salamantino.
Situado a poco más de mil metros de altitud, este pueblo serrano combina la robustez de la arquitectura tradicional con la sencillez de sus calles empedradas y un ambiente de pueblo donde todo el mundo se conoce. Aquí, lejos del turismo masificado, el tiempo parece medirse aún por el tañido de las campanas y el cambio de las estaciones.
Fuentes de Béjar es un buen refugio para quien busca calma en plena naturaleza, con la sierra como telón de fondo y la historia rural castellana presente en pequeños detalles: un corral, una era, una fuente, un lavadero ya en desuso pero todavía presente en la memoria de la gente mayor.
¿Qué ver en Fuentes de Béjar?
El patrimonio de Fuentes de Béjar se apoya sobre todo en su arquitectura popular serrana, con casas de piedra y mampostería que se adaptan a la orografía del terreno. Al pasear por sus calles, irás encontrando construcciones tradicionales que han sabido preservar el sabor de antaño, con balcones de madera y tejados de teja árabe que dibujan un perfil urbano coherente con el paisaje.
La iglesia parroquial preside el núcleo urbano como es habitual en los pueblos castellanos, siendo el punto de referencia arquitectónico más reconocible. Su estructura refleja las sucesivas ampliaciones y reformas que estos templos experimentaron a lo largo de los siglos, testimonio silencioso de la evolución del municipio.
Más allá del casco urbano, el verdadero interés de Fuentes de Béjar está en su entorno natural. Los alrededores del pueblo ofrecen paisajes serranos agradables para pasear, con bosques de robles y castaños, prados naturales y pequeños arroyos que justifican plenamente el topónimo del lugar. Las vistas hacia la sierra de Béjar y los valles circundantes ganan mucho al atardecer, cuando la luz baja y suaviza las laderas.
La zona conserva también ejemplos de arquitectura rural tradicional, como antiguos molinos, fuentes y lavaderos que recuerdan la importancia del agua en la economía y vida cotidiana del pueblo. No siempre están restaurados ni “puestos para la foto”, y quizá ahí está parte de su interés.
Qué hacer
Fuentes de Béjar funciona bien como punto de partida para los aficionados al senderismo y las rutas de montaña. Numerosos caminos tradicionales recorren los alrededores, permitiendo adentrarse en la sierra a través de antiguos senderos ganaderos. No esperes grandes infraestructuras ni señalizaciones de parque nacional: son caminos de siempre, con diferentes niveles de desnivel, que permiten descubrir rincones de cierto valor paisajístico y ecológico si se camina con calma.
La micología cobra especial relevancia en otoño, cuando los bosques cercanos se llenan de aficionados a la recolección de setas y hongos. La variedad de especies comestibles que crecen en estos parajes es notable, aunque siempre conviene contar con conocimientos adecuados o compañía experta, y respetar normas y cupos [VERIFICAR].
Para quienes se fijan en la gastronomía local, la cocina de Fuentes de Béjar responde a los cánones de la tradición serrana salmantina: productos de la matanza, legumbres de la tierra, trucha de río y caza. Los asados y guisos contundentes son protagonistas de una mesa que refleja el clima de montaña y unas costumbres marcadas por inviernos largos.
La observación de fauna puede ser otra excusa para caminar: los bosques y prados albergan una biodiversidad interesante, con especies características del ecosistema mediterráneo de montaña. No es un lugar pensado como “parque temático de animales”, pero con paciencia se dejan ver rapaces, pequeños mamíferos y una buena variedad de aves.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Fuentes de Béjar mantiene vivas tradiciones de raíz rural. Las fiestas patronales suelen celebrarse durante el verano, generalmente en agosto, siguiendo el patrón común de los pueblos de la zona cuando regresan los emigrantes y la población se multiplica.
Durante estas jornadas festivas se desarrollan actividades tradicionales como bailes populares, procesiones y competiciones deportivas que congregan a vecinos y visitantes. Es un buen momento para ver el pueblo con más vida, con las casas abiertas y la gente en la calle hasta tarde.
En invierno, como en muchos municipios serranos, se mantienen celebraciones vinculadas al ciclo navideño, con sus correspondientes tradiciones culinarias y litúrgicas que marcan el ritmo del año. No hay grandes eventos, pero sí la sensación de pueblo recogido alrededor de la iglesia y las cocinas.
Lo que no te cuentan
Fuentes de Béjar es un pueblo pequeño: se recorre a pie en poco tiempo y el casco urbano no da para una jornada entera si solo vas “a ver cosas”. Su interés crece si lo combinas con otros pueblos de la zona o con rutas por la sierra.
Las fotos de paisaje pueden hacer pensar en un destino de alta montaña, y no lo es. Es más bien una transición entre la sierra y la dehesa, con relieve suave alrededor del pueblo y montes más marcados a cierta distancia. Para rutas largas, hay que planificar bien y contar con coche para moverse por la comarca.
En cuanto a servicios (bares, tiendas, alojamiento), conviene no dar nada por hecho en un pueblo de este tamaño: mejor llamar antes y confirmar horarios y aperturas, sobre todo fuera del verano y los fines de semana.
Cuándo visitar Fuentes de Béjar
La primavera y el otoño suelen ser los momentos más agradecidos, cuando las temperaturas son suaves y el paisaje cambia de color casi semana a semana. En primavera domina el verde y el agua corre por arroyos y fuentes; en otoño, los robles y castaños tiñen los montes.
El verano trae un clima más fresco que en la meseta baja, lo que lo convierte en un buen refugio frente al calor de la ciudad. Eso sí, en agosto hay más gente y menos silencio, algo a tener en cuenta si buscas tranquilidad absoluta.
El invierno puede ser frío, con heladas frecuentes y posibilidad de nieve. Para quien no se asusta de abrigarse, el pueblo gana un aire más recogido y tranquilo, pero es importante viajar con ropa adecuada y asumir que anochece pronto y la vida en la calle se reduce mucho.
Si llueve, el pueblo se ve igual en una o dos horas, pero los caminos pueden embarrarse bastante. En esos días, el plan pasa más por pasear corto, fijarse en la arquitectura y el ambiente, y dejar las rutas largas para cuando el terreno esté más seco.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Salamanca capital, Fuentes de Béjar se encuentra a unos 70 kilómetros por la A-66 en dirección sur, tomando después la carretera que comunica con la zona de Béjar. El trayecto dura aproximadamente una hora en coche, dependiendo del tráfico y de las paradas. Desde Béjar, el acceso es sencillo por carreteras comarcales, pero conviene conducir con calma, especialmente con niebla o en invierno.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y, si planeas hacer senderismo, equipamiento adecuado de montaña (capa de abrigo, chubasquero, agua). No está de más llevar algo de comida en la mochila por si los horarios de bares o tiendas no coinciden con los tuyos. Si viajas en invierno, revisa el parte meteorológico y, si nieva, comprueba el estado de las carreteras antes de salir.
Si solo tienes unas horas
En una mañana o una tarde tranquila te da tiempo a pasear por el pueblo con calma, entrar a la iglesia si está abierta, acercarte a alguna fuente o lavadero y asomarte a los alrededores para tener una vista general del paisaje. A un ritmo tranquilo, en dos o tres horas habrás visto lo esencial y podrás seguir ruta hacia otros pueblos de la comarca.