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Malpartida

74 habitantes · INE 2025
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sobre Malpartida

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En el corazón de la provincia de Salamanca, Malpartida es uno de esos pueblos castellanos pequeños, muy de vida tranquila y ritmo de campo. Está rodeado de suaves lomas y campos de cultivo, sin grandes alardes paisajísticos, pero con esa estampa de la España interior donde el día a día sigue girando alrededor del campo y del pueblo. Calles sencillas, casas de piedra y adobe y, en verano, un cielo nocturno limpio que se agradece si vienes de ciudad.

La localidad, aunque modesta en tamaño, mantiene vivas sus costumbres agrícolas y ganaderas. Aquí no hay monumentos espectaculares ni rutas “de postal”, pero sí la forma de vida de los pueblos salmantinos tal cual es. Malpartida encaja bien para quien busca calma, poco ruido y tomar el aire en un entorno rural sin agobios ni colas.

El entorno natural que rodea el pueblo, con dehesas y tierras de labor, es el paisaje típicamente castellano que va cambiando de color según las estaciones: dorado en verano, verde en primavera y ocres en otoño. Horizontes amplios, pocos árboles fuera de las encinas de dehesa y mucha sensación de espacio abierto. El sonido de fondo es el del viento, los pájaros y, según la época, maquinaria agrícola.

Qué ver en Malpartida

El patrimonio arquitectónico de Malpartida es humilde pero refleja bien la arquitectura popular salmantina. La iglesia parroquial es el edificio principal del pueblo, con su torre visible desde los campos de alrededor. Como en muchos templos de la zona, se han ido haciendo reformas según las épocas; por fuera puede parecer sencilla, pero por dentro suele esconder algún retablo interesante o detalles antiguos que se aprecian mejor con calma [VERIFICAR].

Pasear por el casco urbano es lo más sencillo y razonable que se puede hacer aquí. Casas de piedra, portones de madera, huertos, corrales y algún balcón con flores en los meses cálidos. Más que “perderse por sus calles”, lo que procede es dar un paseo tranquilo, fijarse en cómo están construidas las casas y en cómo se organiza un pueblo pequeño que sigue muy pegado al campo.

En los alrededores inmediatos, el paisaje agrario es el protagonista. Las dehesas cercanas, con encinas dispersas, son típicas del ecosistema salmantino y se prestan a caminatas tranquilas por caminos rurales. No son rutas de montaña ni hay señales por todas partes: son pistas y senderos que usan los vecinos y el ganado, aptos para caminar sin complicaciones si no te importa ir “a campo abierto”. Es fácil ver cigüeñas, sobre todo cerca del pueblo y en la época de cría, y otras aves ligadas a cultivos y dehesas.

Qué hacer

Malpartida funciona bien como lugar de desconexión sencilla. Nada de grandes atractivos turísticos, pero sí paz, paseos y poco tráfico. Los caminos rurales que rodean el pueblo permiten adentrarse en el paisaje castellano sin desniveles fuertes ni tramos técnicos. Son paseos para ir hablando, para que los críos corran un poco o para dar una vuelta al atardecer.

Quien tenga afición a la fotografía rural encontrará motivos suficientes: fachadas viejas con texturas, corrales, maquinaria agrícola, cigüeñas en los tejados y, sobre todo, cielos amplios al amanecer y al atardecer. No es un lugar de grandes encuadres, sino más bien de detalles y de luz.

La gastronomía local gira alrededor de los productos de la tierra y de la matanza. En el propio pueblo las opciones pueden ser muy limitadas, según la época del año y el día de la semana. Lo habitual es desplazarse a localidades cercanas para comer o cenar, donde es más fácil encontrar platos típicos salmantinos: hornazo, patatas meneás, farinato, guisos de legumbre y embutidos ibéricos de la zona.

Para los interesados en el turismo ornitológico, los campos y dehesas de los alrededores son hábitat de varias especies ligadas al medio agrario. Sin ser un gran “hotspot” ornitológico, en primavera y otoño, con las migraciones, se ve más movimiento de aves en los cielos y en los barbechos.

Fiestas y tradiciones

Como en muchos pueblos castellanos, el calendario festivo de Malpartida gira en torno a celebraciones religiosas y al calendario del campo. Las fiestas patronales, en verano, son el momento en que el pueblo se llena más: regresan los hijos del pueblo, hay verbenas, procesiones y mucha vida en la plaza y en el bar.

En invierno se celebran las fiestas de San Antón (en torno a mediados de enero), con la bendición de animales, algo muy ligado a su pasado —y presente— ganadero. Es una celebración sencilla, más de vecinos que de visitantes.

Durante la Semana Santa, las procesiones son modestas, pero mantienen el esquema clásico de los pueblos pequeños: recorrido corto, imágenes llevadas por los propios vecinos y mucha participación de la gente del pueblo más que de forasteros.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Salamanca capital, Malpartida está a unos 30 kilómetros aproximadamente. Se accede por carretera en dirección noroeste de la provincia [VERIFICAR]. El trayecto discurre entre campos y algún tramo de dehesa. Es muy recomendable ir en coche propio, porque el transporte público es limitado en horarios y frecuencia, y no siempre cuadra bien para ir y volver en el día.

Mejor época para visitar: Primavera (abril-mayo) y otoño (septiembre-octubre) son los momentos más agradables para pasear, con temperaturas suaves y el campo en su mejor momento: verde en primavera y con buenos colores en otoño. En verano hace calor, el sol pega fuerte en las horas centrales y hay poca sombra fuera del casco urbano, pero las noches suelen ser frescas. El invierno es frío y, en días de niebla o lluvia, el pueblo se queda muy tranquilo; puede tener su interés si lo que buscas es precisamente eso: silencio y poca gente.

Consejos: Calzado cómodo para caminar por caminos de tierra y alguna calle irregular, ropa de abrigo en invierno y algo para el sol en verano (gorra, crema, agua). Si quieres comer bien sentado o disponer de más opciones de alojamiento, conviene mirar casas rurales y hostales en pueblos cercanos más grandes y usar Malpartida como base de paseo o visita corta.

Lo que no te cuentan

Malpartida es un pueblo pequeño y se recorre rápido. En una mañana, con un paseo por el casco urbano y una vuelta corta por los alrededores, lo habrás visto casi todo. No esperes un “destino de varios días”: funciona mejor como parada tranquila en una ruta por la provincia de Salamanca o como lugar al que venir a pasar unas horas si ya estás por la zona.

Las fotos de campos verdes y cielos limpios suelen corresponder a primavera o después de lluvias: en verano el paisaje es seco y muy dorado, y quien llegue esperando praderas verdes puede llevarse una decepción. También conviene asumir que la vida aquí sigue siendo la de un pueblo de trabajo: algún tractor madruga, hay perros que ladran, y no todo está restaurado ni pulido para el turismo.

Errores típicos

  • Llegar con expectativas de “pueblo monumental”: Malpartida es rural y sencillo. Si lo que buscas son iglesias barrocas enormes o cascos históricos muy cuidados, no es el lugar.
  • Confiar en el transporte público: Los horarios pueden ser escasos y cambiantes. Mejor venir en coche y revisar antes si hay algún servicio de autobús activo los días que te interesan.
  • Olvidar el sol y el calor en verano: Los caminos son abiertos y hay poca sombra. Evita las horas centrales del día para caminar y lleva agua suficiente.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
Paseo por el casco urbano, vuelta hasta la iglesia parroquial, asomarte a las afueras para ver el paisaje de campos y alguna cigüeña si es temporada. Sentarte un rato en la plaza, si la hay, y observar la vida diaria del pueblo.

Si tienes el día entero
Mañana de paseo tranquilo por los alrededores, siguiendo algún camino rural en dirección a las dehesas. Comida en algún pueblo cercano con más oferta. Por la tarde, otro paseo corto por Malpartida al atardecer, cuando baja el sol y el paisaje se ve mejor para hacer fotos.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Salamanca
Costa
No
Montaña
No
Temporada
Todo el año

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