Castilla y León · Cuna de Reinos

Martinamor

91 habitantes · INE 2025
m altitud

Por qué visitarlo

Mejor época

Todo el año

Artículo completo
sobre Martinamor

Ocultar artículo Leer artículo completo

A apenas quince kilómetros de Salamanca, en plena campiña charra, Martinamor es uno de esos pueblos pequeños donde la vida va al ritmo del campo y del reloj de la iglesia. No hay grandes alardes ni reclamos estridentes: calles tranquilas, pocas prisas y mucho horizonte. Si vienes desde la capital, el paisaje se va abriendo poco a poco, con las encinas dispersas y los campos que, según la época, pueden estar tostados o recién verdes.

Este pequeño municipio, cuya silueta se recorta contra el llano de la meseta castellana, forma parte de esa corona de pueblos que rodean Salamanca como satélites tranquilos. Aquí no encontrarás grandes monumentos ni multitudes de turistas, sino algo más sencillo: la vida diaria de un pueblo castellano, donde el saludo de los vecinos y el sonido de un tractor al fondo forman parte del ambiente.

La proximidad con Salamanca convierte a Martinamor en una escapada cómoda para quienes quieren salir un rato de la ciudad y pisar tierra, ver de cerca la dehesa o simplemente dar un paseo sin ruido de tráfico. No es un lugar para llenar un fin de semana entero, pero sí para un rato de calma o como parada dentro de una ruta por la provincia.

¿Qué ver en Martinamor?

El núcleo urbano de Martinamor conserva la estructura típica de los pueblos castellanos, con su plaza como punto de encuentro. La Iglesia parroquial de San Martín de Tours, que da nombre al pueblo, preside el conjunto con su sobriedad de piedra. Es un templo de origen medieval, retocado con los siglos, que se aprecia mejor sin prisas: un vistazo al exterior, a la espadaña, y, si la encuentras abierta, una vuelta rápida por el interior.

Pasear por las calles del pueblo permite fijarse en la arquitectura popular salmantina en pequeño formato: casas de mampostería, dinteles de granito, paredes de tonos ocres y algún escudo en piedra que recuerda tiempos de más movimiento agrícola y ganadero. En menos de una hora puedes recorrer el casco sin dejarte nada importante.

Los alrededores de Martinamor son casi tan protagonistas como el propio pueblo. Desde los caminos que salen hacia las fincas cercanas se ve bien la dehesa charra: encinas sueltas, cercas de piedra, tierras de labor. En días claros, el cielo parece ocuparlo todo y el viento se nota más que en la ciudad.

Qué hacer

La cercanía a Salamanca convierte a Martinamor en un punto de partida cómodo para explorar la provincia manteniendo un pie en el medio rural. No esperes una red marcada de senderos señalizados, pero sí caminos rurales y pistas que conectan con otros pueblos, aptos para pasear o para salir con la bici de montaña a ritmo tranquilo.

Los aficionados al senderismo y al cicloturismo encontrarán rutas sencillas, sin grandes desniveles, para caminar un par de horas entre campos y encinas. Primavera y otoño son los momentos más agradables: menos calor, más color en el paisaje y, a menudo, algo de vida en el campo (siembras, cosechas, ganadería en movimiento).

La gastronomía local sigue la línea de la cocina salmantina de siempre: platos contundentes, producto de la dehesa y poco artificio. Embutidos ibéricos, legumbres, quesos y repostería castellana son los básicos. La oferta de bares y restaurantes en el propio pueblo es limitada, así que conviene venir comido o contar con moverse a otros núcleos cercanos si quieres más opciones.

Cuando cae la noche, la oscuridad del cielo se agradece. La contaminación lumínica es baja y en verano, si no sopla demasiado aire, es fácil quedarse un rato fuera mirando estrellas. No hace falta ningún equipo especial: basta con alejarse un poco de las farolas del casco.

Fiestas y tradiciones

Martinamor mantiene un calendario festivo sencillo, muy ligado al patrón y al ciclo del verano. Las fiestas patronales en honor a San Martín se celebran en torno al 11 de noviembre, aunque suelen trasladarse a un fin de semana cercano. Son días de reencuentro para la gente del pueblo, con actos religiosos, comidas compartidas y baile.

En verano, habitualmente en agosto, llegan las fiestas estivales, cuando vuelven muchos de los que viven fuera. Hay actividades para distintas edades, verbenas y los típicos festejos taurinos populares, habituales en la provincia de Salamanca.

La Semana Santa, más recogida que en la capital, se vive con sencillez, con algunos actos y procesiones que mantienen el tono sobrio que se asocia a Castilla.

Información práctica

Cómo llegar:
Martinamor se encuentra a unos 15 kilómetros al oeste de Salamanca. Lo más práctico es ir en coche, tomando la carretera en dirección a la zona de Vitigudino. El trayecto ronda los veinte minutos desde la capital, según el tráfico. Eso permite combinar un paseo por el pueblo con una mañana o tarde en Salamanca sin complicarse.

Cuándo visitar Martinamor

  • Primavera (abril-mayo): el campo está más verde, los caminos resultan agradables para caminar y las temperaturas son suaves, aunque el viento puede soplar fresco.
  • Otoño (septiembre-octubre): tonos dorados en los cultivos, menos horas de luz pero atardeceres muy bonitos sobre la meseta.
  • Verano: calor fuerte a mediodía, típico de la meseta, pero noches frescas. Buen momento si vas a estar más tiempo al aire libre a última hora del día.
  • Invierno: frío y humedad, días cortos. Si te atraen los pueblos silenciosos y casi vacíos, es cuando mejor se percibe esa quietud.

Errores típicos

  • Pensar que hay “mucho que ver”: el pueblo es pequeño y se recorre rápido. Cuenta con una visita de 1–2 horas, más el tiempo que quieras dedicar a pasear por los caminos.
  • Confiar en encontrar muchos servicios: la oferta de hostelería y comercio es limitada. Mejor llevar agua, algo de comida y el depósito del coche razonablemente lleno.
  • Llegar a la hora de comer sin plan B: si quieres sentarte a comer, conviene tener previsto otro pueblo cercano o Salamanca para no andar buscando a última hora.

Si solo tienes…

  • 1–2 horas: vuelta tranquila por el casco, parada en la iglesia de San Martín de Tours y pequeño paseo por alguno de los caminos que salen del pueblo, lo justo para ver la dehesa alrededor.
  • Medio día: añade un paseo algo más largo por los caminos rurales (a pie o en bici) y quédate hasta el atardecer si el día está despejado; la luz sobre los campos compensa la espera.

Lo que no te cuentan

Martinamor es más una parada tranquila en una ruta por la campiña salmantina que un destino al que dedicar muchos días. Las fotos de la dehesa pueden sugerir un paisaje muy “salvaje”, pero la realidad es un entorno agrícola y ganadero trabajado, con caminos amplios y presencia de fincas privadas. Es un buen lugar para bajar revoluciones y mirar lejos, más que para llenar la agenda de actividades.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Salamanca
Costa
No
Montaña
No
Temporada
Todo el año

¿Planificando tu visita?

Descubre más pueblos de la comarca de Salamanca.

Ver comarca completa →

Más pueblos en Salamanca

Opiniones de viajeros