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sobre Molacillos
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En el corazón de la provincia de Zamora, donde los campos de cereal dibujan un tapiz dorado que se extiende hasta el horizonte, se encuentra Molacillos, un pueblo que conserva la esencia más auténtica de la Castilla rural. Este municipio zamorano, situado a medio camino entre la capital y Tordesillas, es una escapada tranquila para quien quiera ver cómo sigue funcionando un pueblo de la meseta más allá de los fines de semana turísticos.
Molacillos es uno de esos lugares donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo. Sus calles, sus casas tradicionales de adobe y piedra, y el sonido de las cigüeñas que anidan en los campanarios te llevan a una época donde lo importante era la tierra, las estaciones y la comunidad. El pueblo mantiene viva esa atmósfera de sosiego que caracteriza a los municipios de la Tierra de Campos zamorana.
Visitar Molacillos es adentrarse en esa España despoblada de la que tanto se habla, pero que, más allá de los titulares, sigue siendo un lugar donde se trabaja el campo, se abren las persianas cuando toca y la vida gira en torno a la plaza y a la iglesia. Como escapada de fin de semana desde Zamora, Valladolid o Salamanca funciona mejor si lo combinas con otros pueblos o con la propia capital.
¿Qué ver en Molacillos?
El principal referente patrimonial de Molacillos es su iglesia parroquial, un templo de arquitectura tradicional castellana que preside la plaza principal del pueblo. Como en muchos pueblos de la provincia, la iglesia sigue siendo el centro de reunión, sobre todo en fiestas y en los días grandes del calendario religioso.
El paseo por las calles del municipio permite descubrir la arquitectura popular zamorana, con construcciones de adobe, tapial y piedra que han resistido el paso del tiempo. Muchas de estas casas conservan elementos tradicionales como bodegas subterráneas, corrales y palomares, vestigios de una economía rural que fue el sustento de generaciones. No es un casco histórico monumental, pero sí un buen ejemplo de cómo se construía en esta parte de Castilla cuando había que aprovechar cada material disponible.
Los alrededores de Molacillos muestran el paisaje típico de la meseta castellana: extensas llanuras cerealistas, caminos de tierra que se pierden en el horizonte y cielos infinitos que regalan atardeceres muy agradecidos para quien tenga paciencia y algo de abrigo si refresca. Es una belleza seca y abierta, de las que se entienden mejor caminando que en foto.
Qué hacer
Molacillos encaja bien para practicar senderismo suave y rutas en bicicleta por caminos rurales. Los senderos que conectan el pueblo con las localidades vecinas permiten disfrutar del paisaje de Tierra de Campos, observar aves como la avutarda o el sisón (si hay suerte y sabes dónde mirar) y respirar el aire del campo zamorano sin grandes desniveles ni complicaciones técnicas.
La gastronomía local es otro de los atractivos. En Molacillos y su comarca puedes encontrar productos típicos zamoranos como el pan tradicional, los quesos de oveja, las legumbres de la tierra y, por supuesto, el cordero lechal asado, uno de los emblemas culinarios de la provincia. La matanza del cerdo y sus derivados también forman parte esencial de la cultura gastronómica local, aunque hoy en día muchas de estas prácticas se han ido adaptando a los tiempos y ya no se viven como antaño en todas las casas.
Para los aficionados a la fotografía rural, el pueblo da juego si sabes mirar: los nidos de cigüeñas sobre los tejados, los detalles de las fachadas de adobe, los campos de amapolas en primavera o los atardeceres desde los caminos que rodean el municipio. La luz de la meseta, sobre todo al amanecer y al caer la tarde, suele ser lo más agradecido.
Fiestas y tradiciones
Como muchos pueblos de Castilla, Molacillos mantiene vivas sus tradiciones festivas a lo largo del año. Las fiestas patronales suelen celebrarse durante el verano, siendo agosto el mes en que los pueblos de la zona recuperan vida con el regreso de quienes emigraron y la organización de verbenas, procesiones y actividades populares.
La Semana Santa se vive con devoción en este rincón zamorano, con procesiones más sencillas que las de la capital, pero con ese punto cercano de pueblo pequeño en el que casi todo el mundo participa de una manera u otra.
En invierno, las tradiciones ligadas a la matanza del cerdo y las reuniones familiares en torno a la lumbre conservan ese sabor de costumbre heredada. No es un espectáculo turístico organizado, sino parte del calendario doméstico de muchas familias.
Lo que no te cuentan
Molacillos es un pueblo pequeño y se recorre rápido. Si vas con la idea de un día entero de visitas monumentales, te quedarás corto. Funciona mejor como parada tranquila dentro de una ruta por la provincia de Zamora o por la carretera hacia Tordesillas, o como base si tienes familia o raíces en la zona.
Las fotos de campos infinitos y cielos limpios son reales, pero el paisaje es muy cambiante según la época: en invierno manda el barro y los tonos ocres; en pleno verano, el sol cae fuerte y el campo se vuelve paja y polvo. Conviene saberlo para ajustar expectativas.
Cuándo visitar Molacillos
La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones más agradables, con temperaturas suaves y el campo en su mejor momento: verde y florido en primavera, dorado y limpio de calores extremos en otoño.
El verano puede ser muy caluroso, con horas centrales del día poco amables para caminar por los caminos abiertos de la meseta. Si vas en esta época, mejor madrugar o aprovechar el atardecer. El invierno es frío, con días cortos y humedad que se mete en los huesos, pero es cuando mejor se entiende la vida de interior: estufas, braseros y poca prisa.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Zamora capital, Molacillos se encuentra a aproximadamente 30 kilómetros por la carretera que se dirige hacia Tordesillas. El acceso es sencillo en vehículo particular, siendo esta la opción más lógica para visitar el pueblo y poder moverte por la comarca con libertad. El transporte público es limitado o inexistente en horarios que cuadren bien con una visita turística [VERIFICAR].
Consejos:
Molacillos se ve con calma en poco tiempo, así que no tengas prisa y deja margen para pasear sin ruta fija. Lleva calzado cómodo para caminar por caminos de tierra, respeta el entorno rural (sobre todo las tierras de labor y los pasos de ganado) y ten en cuenta que muchos servicios solo abren a determinadas horas o días.
Si te apetece charlar, aquí aún funciona lo de preguntar en la plaza o en la puerta del bar por un camino, una bodega o la historia de alguna casa: la memoria del pueblo está más en la gente que en los folletos.
Errores típicos
- Pensar que es un “destino” de todo un fin de semana por sí solo: Molacillos da para unas horas tranquilas. Mejor combinarlo con Zamora capital, otros pueblos de la zona o alguna ruta por la comarca.
- Ir a mediodía en verano y pretender caminar mucho: a pleno sol, sin sombras y con el calor de la meseta, los paseos largos se hacen muy pesados. Madruga o espera al atardecer.
- Confiar en encontrar siempre bares o tiendas abiertos: en pueblos así los horarios van muy a su manera. Si necesitas algo concreto (comida, agua, gasolina), mejor llevarlo previsto desde Zamora u otro núcleo mayor.