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sobre Navalmoral De Bejar
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En las estribaciones de la Sierra de Béjar, donde el paisaje salmantino comienza a elevarse hacia las cumbres que marcan la frontera natural con Ávila, se encuentra Navalmoral de Béjar, un municipio pequeño, tranquilo y muy de diario. Aquí no hay grandes monumentos ni plazas monumentales, pero sí esa vida de pueblo serrano donde se sigue saludando por la calle y se oye a los perros al caer la tarde.
El término "Navalmoral" evoca los bosques de morales que antiguamente poblaban estas tierras, un testimonio de la estrecha relación entre el pueblo y su entorno natural. Situado en una zona de transición entre la penillanura salmantina y las primeras elevaciones de la sierra, Navalmoral de Béjar presenta un paisaje donde los campos de cultivo se alternan con praderas y bosques de robles y castaños. No es un decorado: son fincas, explotaciones ganaderas y terrenos que se trabajan todo el año.
Para quienes buscan un destino tranquilo, lejos de las rutas masificadas, este rincón salmantino es más un lugar para parar, pasear y respirar hondo que para ir con una lista de “cosas que ver” en la mano. Se viene a caminar, a comer bien y a tomarse el tiempo sin prisas.
¿Qué ver en Navalmoral de Béjar?
El patrimonio de Navalmoral de Béjar se caracteriza por su sencillez y autenticidad. La iglesia parroquial constituye el edificio más significativo del municipio, un templo que, como es habitual en estas localidades serranas, ha sido testigo de la vida comunitaria durante siglos. Su arquitectura refleja las diferentes etapas constructivas y reformas que ha experimentado a lo largo del tiempo; no es una catedral, pero merece al menos una vuelta alrededor y una mirada pausada a sus detalles.
Un paseo corto por las calles del pueblo permite descubrir la arquitectura tradicional serrana, con casas de piedra, balconadas de madera y aleros pronunciados diseñados para proteger las fachadas de las nevadas invernales. Hay tramos más cuidados y otros más humildes, pero todos cuentan la misma historia: adaptación al clima y a la vida rural.
El entorno natural de Navalmoral de Béjar es, en realidad, su principal atractivo. Los paisajes de dehesa que rodean el municipio, con sus encinas centenarias y pastizales, crean estampas muy agradables, especialmente durante la primavera cuando el campo se cubre de flores silvestres, o en otoño, cuando los tonos ocres y dorados dominan el paisaje.
Desde el pueblo parten varios caminos tradicionales que conectaban históricamente con las poblaciones vecinas y que hoy en día ofrecen recorridos tranquilos para descubrir los rincones más silenciosos del territorio. No esperes senderos hiper señalizados tipo parque temático: son caminos de toda la vida, algunos con mejor firme que otros.
Qué hacer
Navalmoral de Béjar es un destino muy agradecido para los amantes del senderismo suave y las caminatas sin grandes desniveles. Los caminos que parten del pueblo permiten adentrarse en un paisaje de media montaña, donde es posible observar la fauna local, especialmente aves rapaces que sobrevuelan la zona en busca de alimento. Es más plan de paseo largo que de gran ruta de montaña.
La gastronomía serrana es uno de los puntos fuertes de la visita. La zona es conocida por sus productos derivados del cerdo ibérico, los guisos de caza, las patatas meneás y las carnes asadas. Los bares y casas de comida de la zona suelen trabajar con producto cercano y recetas que llevan muchos años en las cocinas familiares, sin demasiadas florituras, pero con fundamento.
Para quienes deseen conocer mejor la comarca, Navalmoral de Béjar sirve como punto de partida cómodo para explorar otros pueblos serranos cercanos y la propia ciudad de Béjar, situada a pocos kilómetros, con su historia textil, sus palacios renacentistas y su entorno natural.
La micología es otra actividad importante en la zona, especialmente durante el otoño, cuando los bosques cercanos se llenan de diversas especies de setas y hongos. Es fundamental recoger únicamente las especies conocidas, respetar siempre el medio ambiente y, si hay regulación específica, informarse bien antes de salir al monte.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Navalmoral de Béjar mantiene vivas las tradiciones serranas. Las fiestas patronales, que se celebran durante el periodo estival, son el momento del año en que el pueblo se llena: vuelven muchos emigrantes, hay más vida en la calle y se vuelve a ver el bar a tope a media mañana.
La matanza del cerdo, aunque hoy en día más testimonial que antaño, sigue siendo una tradición importante durante los meses invernales, momento en que se elaboran los productos del cerdo que posteriormente se consumirán durante el resto del año. Más que un “evento turístico”, es un acto familiar o vecinal.
Las celebraciones religiosas tradicionales, como la Semana Santa, mantienen su carácter recogido y austero, propio de estos pueblos serranos donde las procesiones conservan toda su solemnidad y se viven de puertas adentro más que de cara a la galería.
Cuándo visitar Navalmoral de Béjar
La mejor época para visitar el pueblo depende de lo que busques, pero el lugar cambia bastante con las estaciones:
- Primavera: abril y mayo suelen traer temperaturas agradables y el campo muy verde. Es cuando más luce el entorno si te apetece caminar.
- Verano: no es la playa, pero se agradece el frescor respecto a la meseta. Buen momento para usarlo como base y moverte por la sierra.
- Otoño: colores muy bonitos en el paisaje y temporada de setas. Más tranquilidad y días algo más cortos.
- Invierno: frío y posibilidad de heladas y nieve. Menos servicios abiertos, pero el ambiente serrano se entiende mejor en esta época.
Si llueve, el plan se vuelve más de coche, comida pausada y paseo corto por el pueblo; los caminos pueden embarrarse bastante, así que conviene llevar calzado adecuado.
Lo que no te cuentan
Navalmoral de Béjar es un pueblo pequeño y se ve rápido: en una mañana tranquila lo tienes más que recorrido. No vengas con la idea de pasar aquí varios días sin moverte, porque se te quedará corto. Funciona mejor como base tranquila o como parada en una ruta por la Sierra de Béjar.
Las fotos de primavera y otoño suelen enseñar el campo en sus mejores semanas; en pleno verano o en invierno el paisaje cambia y puede parecer más seco o más gris. No es que sea “menos bonito”, es que es otro tipo de belleza, más sobria.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo por el casco, con parada en la iglesia parroquial.
- Vuelta corta por alguno de los caminos tradicionales que salen del pueblo, sin alejarte demasiado.
- Café o vermut tranquilo mirando cómo se mueve (poco) la vida diaria.
Si tienes el día entero
- Paseo matinal por los alrededores, enlazando dehesas y caminos de labor.
- Comida serrana sin prisas.
- Por la tarde, acercarte a Béjar u otros pueblos cercanos para completar el día con algo más de patrimonio o una ruta un poco más larga.
Errores típicos
- Esperar un “pueblo-museo”: Navalmoral de Béjar es un pueblo vivo, con actividad agrícola y ganadera, no un decorado turístico. Eso implica tractores, perros ladrando y alguna nave ganadera a la vista.
- Planear demasiados días solo aquí: en uno o dos días está bien visto. A partir de ahí, mejor combinarlo con otros pueblos de la sierra o con rutas de montaña cercanas.
- Subestimar el frío: fuera del verano refresca en serio al caer la tarde. Un jersey o chaqueta en la maleta te evitará acordarte del clima serrano a la fuerza.
Información práctica
Navalmoral de Béjar se encuentra a aproximadamente 70 kilómetros de Salamanca capital. Para llegar en coche, se toma la carretera N-630 en dirección sur hasta Béjar, y desde allí se accede por carreteras locales. El trayecto permite ver cómo va cambiando el paisaje de la provincia salmantina según te acercas a la sierra.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar, ropa de abrigo si se visita fuera del verano (las noches pueden ser frescas incluso en primavera), y consultar previamente la disponibilidad de alojamiento en la zona, especialmente durante las fiestas patronales cuando la ocupación es mayor y muchos sitios dependen de la temporada.