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Navarredonda De La Rinconada

153 habitantes · INE 2025
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sobre Navarredonda De La Rinconada

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En el corazón de la provincia de Salamanca, Navarredonda de la Rinconada es uno de esos pueblos pequeños donde todavía se saluda a todo el mundo por la calle. Está en una zona de transición entre la penillanura salmantina y las primeras estribaciones serranas, así que el paisaje no es ni puro campo abierto ni montaña marcada: un término medio agradable, con cultivos, manchas de arbolado y caminos que se van perdiendo hacia otros pueblos.

El pueblo conserva esa arquitectura tradicional de piedra tan característica de la provincia, con construcciones que llevan muchos años en pie y se nota. Pasear por sus calles es adentrarse en una Castilla tranquila, lejos de las rutas masificadas, donde lo más probable es que te cruces con algún vecino haciendo la compra o yendo a la huerta. Para quienes buscan desconectar del bullicio urbano y conocer la Salamanca rural sin artificios, Navarredonda es una parada sencilla pero honesta.

La ubicación del municipio lo convierte en un buen punto de base para explorar la zona, combinando la calma de un pueblo pequeño con la posibilidad de moverse en coche a otros puntos de interés de la provincia.

Qué ver en Navarredonda de la Rinconada

El patrimonio religioso del pueblo se concentra en su iglesia parroquial, construcción que merece una visita pausada para apreciar los elementos arquitectónicos típicos de las iglesias rurales salmantinas. Como en muchos pueblos de la zona, el templo ha sido testigo de siglos de vida comunitaria y conserva ese aire de sobriedad castellana tan característico.

El recorrido por el casco urbano permite descubrir la arquitectura tradicional bien conservada, con viviendas de mampostería de granito, portones de madera y fachadas sencillas, sin florituras. Los corrales, las paneras y otros elementos de la arquitectura rural completan un conjunto que habla de una forma de vida ligada al campo y a la ganadería, que aquí no es una postal antigua sino algo que sigue bastante vivo.

En los alrededores del pueblo, el paisaje agrícola se extiende con campos de cultivo y dehesas que se agradecen especialmente en primavera, cuando todo reverdece, o en otoño, con los tonos ocres dominando el horizonte. Los caminos rurales que parten del pueblo permiten adentrarse en este entorno natural y disfrutar de la tranquilidad del campo salmantino, con muy poco tráfico y casi ningún ruido artificial.

Qué hacer

Navarredonda de la Rinconada encaja bien si te gusta el senderismo suave y las caminatas sin prisas. Los caminos tradicionales que conectaban el pueblo con las fincas y con otros municipios cercanos se han convertido en rutas cómodas para recorrer a pie o en bicicleta, sin grandes desniveles pero con la sensación de ir “cosiendo” fincas, cercas y pequeñas arboledas. Es buena zona para ir hablando mientras se camina, no para batir récords.

La gastronomía tradicional es otro de los puntos fuertes de la comarca. Los productos de la tierra, elaborados según recetas transmitidas de generación en generación, permiten conocer los sabores habituales de la provincia sin demasiada sofisticación: hornazo, farinato, patatas meneás y productos del cerdo ibérico, que aquí son parte del día a día más que un reclamo turístico.

La zona es también propicia para la observación de aves y el contacto con la naturaleza. No esperes grandes parques naturales ni centros de interpretación; aquí el plan es salir al campo, caminar, escuchar el silencio roto por el canto de los pájaros y, si te gusta la fotografía, jugar con los cielos amplios y las siluetas de encinas, paredes de piedra y trigales.

Fiestas y tradiciones

El calendario festivo de Navarredonda de la Rinconada mantiene vivas las tradiciones que han marcado el ritmo de vida de estos pueblos durante años. Las fiestas patronales, que suelen celebrarse durante el verano, son el momento en que el pueblo se llena: verbenas, procesiones y actos religiosos con mucha presencia de gente de aquí y de hijos del pueblo que vuelven unos días.

La celebración de festividades religiosas tradicionales como la Semana Santa o el Corpus mantiene ese carácter solemne y cercano propio de los pueblos pequeños, donde prácticamente toda la comunidad se involucra en la organización y desarrollo de los actos.

En invierno, la matanza del cerdo y las tradiciones asociadas a ella siguen teniendo peso en la zona, representando la conexión con una forma de vida que se resiste a desaparecer.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Salamanca capital, Navarredonda de la Rinconada se encuentra a aproximadamente 30 kilómetros por carretera [VERIFICAR]. El acceso se realiza por carreteras provinciales que atraviesan un paisaje típicamente salmantino. El trayecto se completa en menos de 40 minutos en coche particular, siendo esta la opción más práctica para visitar el pueblo. El transporte público es limitado o inexistente según la época, conviene comprobarlo antes.

Consejos: Es recomendable llevar calzado cómodo para pasear por el campo y ropa adaptada a la estación. Aquí el sol pega fuerte en verano y en invierno refresca más de lo que parece mirando solo el mapa. Conviene consultar previamente el calendario festivo si se desea visitar el pueblo durante sus celebraciones principales. La oferta de alojamiento en el propio municipio es muy escasa o nula, por lo que lo habitual es dormir en Salamanca capital o en otros pueblos cercanos con más infraestructura.

Cuándo visitar Navarredonda de la Rinconada

  • Primavera: Probablemente el mejor momento si quieres ver el campo verde, hacer rutas suaves y evitar calor fuerte.
  • Verano: Días largos, ambiente en fiestas y vida en las calles por las tardes-noches. Durante el día puede hacer bastante calor y las horas centrales se pasan mejor a la sombra.
  • Otoño: Temperaturas más suaves, buena época para caminar y disfrutar de los colores de los cultivos y las dehesas.
  • Invierno: Muy tranquilo. Si buscas bullicio, no es tu estación. Si lo que quieres es silencio y paseos cortos abrigado, cumple.

Lo que no te cuentan

Navarredonda de la Rinconada es un pueblo pequeño que se ve rápido. El casco urbano se recorre en poco rato y el “plan” no es encadenar monumentos, porque no los hay: el atractivo está en el ambiente rural, los paseos por los alrededores y el ritmo pausado.

Es más un lugar para incluir en una ruta por la provincia de Salamanca que un destino para pasar varios días seguidos sin moverse. Si llegas con expectativas de turismo monumental o de muchos servicios turísticos, te vas a llevar un chasco; si lo que buscas es exactamente lo contrario, encaja bastante bien.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
Paseo tranquilo por el casco urbano, visita a la iglesia parroquial si está abierta y pequeña vuelta por alguno de los caminos que salen del pueblo, lo justo para asomarte al paisaje agrícola de la zona.

Si tienes el día entero
Combina la visita a Navarredonda con otros pueblos cercanos, parando aquí para pasear, comer tranquilo y hacer alguna ruta a pie o en bici por los caminos tradicionales. El día cunde más si vienes en coche y te mueves por la comarca.

Errores típicos

  • Esperar “mucho que ver” en el sentido clásico: aquí no hay una lista larga de monumentos ni museos. El plan es sencillo: pueblo, campo y calma.
  • Confiar en encontrar alojamiento o muchos servicios sobre la marcha: conviene venir con todo atado (dónde dormir, dónde comer en la zona), porque en el propio pueblo la oferta es limitada.
  • Subestimar el clima: el sol de verano y el frío de invierno en la meseta se notan. Mejor traer ropa de más que de menos.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Salamanca
Costa
No
Montaña
No
Temporada
Todo el año

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