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Perdigon El

673 habitantes · INE 2025
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sobre Perdigon El

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En el corazón de la provincia de Zamora, donde las tierras de labor se extienden hasta el horizonte y el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, se encuentra El Perdigón. Este pequeño núcleo rural encarna bien la Castilla de pueblo, la de las bodegas subterráneas, las calles tranquilas y las casas bajas. Un sitio sencillo, que se recorre rápido, pero que tiene sentido si ya estás por la zona de Zamora capital y quieres asomarte a un pueblo agrícola de verdad.

No hay grandes monumentos ni rutas organizadas, y eso conviene tenerlo claro. Lo que hay es calma, paisaje abierto y una trama de calles donde todavía se ven muros de adobe, corrales y portones viejos.

El municipio se sitúa en una zona de transición entre las llanuras cerealistas zamoranas y las primeras tierras algo más quebradas, con caminos que salen en todas direcciones entre fincas, viñedo disperso y tierras de labor.

¿Qué ver en El Perdigón?

El patrimonio de El Perdigón es el propio de los núcleos rurales zamoranos, donde la arquitectura popular constituye el principal interés. Pasear por sus calles permite descubrir casas tradicionales de adobe y mampostería, con portones de madera y aleros que cuentan décadas de historia. La iglesia parroquial se erige como el edificio más notable del pueblo, punto de referencia en el caserío y testimonio de la religiosidad popular que ha marcado la vida de estas comunidades rurales. No es una gran joya artística, pero da la medida del pueblo y de su historia.

Según por dónde te muevas, aún se aprecian viejos pajares, corrales y algunas bodegas tradicionales semienterradas, mezcladas con construcciones más nuevas. El conjunto no es de postal, pero sí bastante fiel a lo que ha sido esta comarca agrícola.

Los alrededores de El Perdigón ofrecen paisajes agrícolas de gran belleza, especialmente en primavera cuando los campos se visten de verde intenso, y en verano, cuando el dorado del trigo maduro domina el paisaje. Los caminos rurales que parten del pueblo permiten adentrarse en este mar de cereal y descubrir pequeños detalles: palomares tradicionales, fuentes antiguas, y esa luz especial que caracteriza las llanuras castellanas.

La observación del cielo nocturno es otro de los atractivos de la zona. La escasa contaminación lumínica convierte a El Perdigón en un lugar interesante para contemplar las estrellas, especialmente en las noches despejadas de verano, si te alejas un poco del casco urbano.

Qué hacer

El Perdigón puede servir como punto de partida para realizar rutas de senderismo sencillo o paseos en bici por los caminos tradicionales que conectaban los pueblos de la zona. Son pistas agrícolas, sin complicación técnica, pero conviene tener en cuenta el sol en verano y el barro en época de lluvias.

El ritmo pausado del paseo a pie o en bicicleta es la mejor manera de apreciar los matices de estos territorios: cambio de cultivos, linderos de piedra, pequeñas vaguadas donde se refugia algo de vegetación y fauna.

La gastronomía local es otro de los atractivos reales de la zona. La cocina tradicional zamorana se basa en productos de la tierra: legumbres, carnes de caza, embutidos artesanales y quesos. Los platos de cuchara mandan en los meses fríos, y en la zona es habitual el lechazo asado, preparado según recetas que se repiten de familia en familia.

Para los aficionados a la fotografía, los campos de cultivo dan juego al amanecer y al atardecer, cuando la luz rasante dibuja sombras alargadas sobre los surcos. No esperes grandes miradores ni encuadres espectaculares; aquí se trata más de líneas, cielos y horizontes amplios.

Fiestas y tradiciones

Como en muchos pueblos de Castilla, las fiestas patronales marcan el calendario festivo de El Perdigón. Estas celebraciones, que suelen concentrarse en verano, reúnen a vecinos y emigrantes que regresan para la ocasión. Son días de verbenas, procesiones, bailes populares y comidas compartidas en los que el pueblo se anima bastante respecto al resto del año.

Las festividades religiosas del ciclo anual, como la Semana Santa o las celebraciones en honor al santo patrón, conservan el aire de las tradiciones rurales, con actos sencillos pero con peso para la gente del pueblo. Más que un reclamo turístico, forman parte de la vida normal de la comunidad.

Información práctica

El Perdigón se encuentra en la provincia de Zamora, a poca distancia de la capital provincial, a la que se accede por carreteras comarcales. Desde Zamora capital, la mejor opción es tomar las carreteras secundarias que atraviesan la campiña zamorana, un recorrido corto y recto que ya te va metiendo en el paisaje agrícola de la zona.

Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por los senderos rurales y, si viajas en invierno, ropa de abrigo: el viento en la meseta se nota. En verano, gorra y agua, porque hay pocos árboles y las sombras se buscan.

La zona no cuenta con grandes infraestructuras turísticas, por lo que conviene planificar el alojamiento en municipios cercanos de mayor tamaño, normalmente en Zamora capital o en otros pueblos algo más preparados para recibir visitantes.

Cuándo visitar El Perdigón

  • Primavera: probablemente el mejor momento. Campos verdes, luz limpia y temperaturas suaves que permiten pasear a cualquier hora del día.
  • Verano: calor fuerte en las horas centrales, pero coincide con las fiestas y los campos aparecen dorados. Madrugar o salir a última hora es lo más sensato.
  • Otoño: tonos ocres y cielos despejados la mayor parte de los días. Buen momento si quieres caminar sin agobios de calor.
  • Invierno: frío y sensación de meseta abierta, con nieblas algunos días. Si te gusta esa Castilla más desnuda, tiene su aquel, pero no es lo más cómodo para pasar mucho rato al aire libre.

Lo que no te cuentan

El Perdigón es pequeño y se ve rápido. El paseo por el casco y alrededores inmediatos te lleva, con calma, un par de horas. Como destino aislado se queda corto; tiene más sentido si lo encajas en una ruta por la provincia de Zamora o como escapada corta desde la capital.

Las fotos de campos infinitos y atardeceres son reales, pero el día a día del pueblo es muy tranquilo. Si esperas mucha oferta cultural o de ocio, te vas a frustrar; si lo que buscas es calma, pasear entre tierras de labor y un pueblo sin artificios, encaja mejor.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas

  • Paseo por el casco urbano, fijándote en las casas tradicionales y en la iglesia parroquial.
  • Breve salida por alguno de los caminos que salen del pueblo para ver el paisaje agrícola de cerca y, si coincide, el atardecer.

Si tienes el día entero

  • Mañana en Zamora capital y tarde en El Perdigón, o al revés.
  • Varios paseos por los caminos rurales en diferentes direcciones, con paradas para hacer fotos y ver palomares, fuentes y antiguas construcciones agrícolas.

Errores típicos

  • Ir a las horas de más calor en verano: con tan poca sombra, un paseo a las cuatro de la tarde no es buena idea. Mejor primeras o últimas horas del día.
  • Esperar un “pueblo de postal”: El Perdigón es un pueblo agrícola vivo, con naves, casas nuevas y reforma aquí y allá. Si buscas algo totalmente “de foto”, quizá no sea tu sitio.
  • Pensar que hay mucha oferta turística: no hay rutas guiadas ni actividades organizadas de manera regular. Vienes a caminar, mirar y estar tranquilo.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Salamanca
Costa
No
Montaña
No
Temporada
Todo el año

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