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sobre Villadepera
Pueblo de los Arribes con el famoso Puente de Requejo uniendo Sayago y Aliste; paisajes espectaculares del Duero
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En pleno Sayago zamorano, donde las penillanuras se mezclan con cortinas de piedra y robles dispersos, está Villadepera. Un pueblo pequeño (en torno a 160 habitantes) a unos 740 metros de altitud, donde la vida va lenta y casi todo se mide por el tiempo del campo. Aquí hay poca gente, mucha piedra y mucho silencio.
Sayago es una comarca discreta: dehesas, parcelas cerradas con muros de granito, caminos viejos y un patrimonio modesto, muy pegado a la vida agrícola y ganadera. Villadepera entra en ese esquema: casas de granito y pizarra, calles tranquilas y poca prisa. No es un decorado para fotos, es un pueblo que sigue funcionando a su ritmo.
Venir a Villadepera es asomarse a un modo de vida que aguanta como puede. No vas a encontrar grandes monumentos ni calles pulidas para el turista. Es un sitio sencillo, y la visita va de eso.
¿Qué ver en Villadepera?
El patrimonio de Villadepera se centra en su arquitectura popular y religiosa. La iglesia parroquial es el edificio más importante del núcleo, como pasa en muchos pueblos sayagueses. Es un templo rural zamorano, con añadidos de distintas épocas, sin grandes alardes pero con ese aire sólido de las iglesias hechas para durar.
Un paseo corto por las calles basta para ver la arquitectura tradicional sayaguesa: casas de piedra con grandes portones que daban acceso a corrales y cuadras, chimeneas de pizarra, dinteles trabajados y soluciones pensadas para el frío del invierno y el calor del verano. Más interés etnográfico que monumental, pero si te fijas en detalles constructivos, hay material.
El entorno natural es el típico de Sayago: dehesas de encinas y robles, fincas cercadas con muros de mampostería, parcelas de cereal y pastos que cambian de color con la estación, y algunos arroyos que, cuando llevan agua, encajan algo más el terreno. Desde las afueras del pueblo se tienen vistas abiertas, con un paisaje suave pero nada parecido a una meseta completamente plana.
Las canteras de granito y pizarra de la zona han sido durante décadas una fuente de trabajo y han dejado marca en el paisaje. Esa piedra que se ve en casas, corrales y muros sale, en gran parte, de aquí mismo.
Qué hacer
La actividad principal es el senderismo tranquilo. No hablamos de grandes rutas marcadas, sino de caminos rurales que conectan Villadepera con otros pueblos de Sayago, transitables a pie o en bici. Lo normal es caminar entre muros de piedra, campos, algún ganado y ver rapaces sobrevolando la zona. Lo habitual es no cruzarse con casi nadie.
La gastronomía sayaguesa merece una parada, pero lo más probable es que tengas que buscarla fuera del pueblo. Cerdo, legumbres, platos de cuchara y cocina potente para el frío, acompañados con vinos de zonas cercanas como Arribes. Como en Villadepera hay pocos servicios hosteleros, conviene planear la comida y la cena en otros núcleos mayores y venir aquí ya organizado.
La fotografía rural y de paisaje funciona bien: nieblas y heladas invernales, campos dorados en verano, luces bajas al atardecer sobre las dehesas. El cielo nocturno, con poca contaminación lumínica, permite ver bastantes estrellas si no hay nubes.
Desde Villadepera se pueden encadenar excursiones por la comarca de Sayago, pasando por varios pueblos en el mismo día y acercándose hacia la zona del Duero, que marca el límite occidental camino de Portugal.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales concentran lo poco de bullicio que tiene el calendario local. Se celebran en verano, cuando vuelven al pueblo los emigrantes y descendientes.
Lo habitual: misa, procesión, música, baile y comidas compartidas. Es cuando más fácil resulta ver Villadepera con vida, escuchar algo de folclore y entender mejor cómo se organiza un pueblo pequeño cuando se junta todo el mundo.
La matanza tradicional en invierno sigue siendo, cuando se hace, un evento familiar más que turístico, pero refleja bien la cultura de la zona: trabajo colectivo, embutidos, conservas y un calendario muy ligado al frío.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Zamora capital, la forma más lógica de llegar a Villadepera es en coche. Se toma la N‑122 hacia Portugal y luego carreteras comarcales que se adentran en Sayago. Son unos 50 km, según el recorrido elegido. El transporte público es muy limitado, así que, si no se dispone de coche, hay que mirar bien las pocas combinaciones posibles [VERIFICAR].
Consejos prácticos: Villadepera tiene muy pocos servicios turísticos. Mejor llevar algo de comida y agua si vas a patear caminos y tener resuelto el alojamiento en otro pueblo. Compensa llenar el depósito antes de entrar en la comarca; no sobran las gasolineras. Calzado cómodo para pistas de tierra, respeto por fincas, cancelas y ganado: se pasa solo por caminos públicos y las puertas se dejan como estaban. La cobertura móvil puede fallar según la compañía.
Lo que no te cuentan
Villadepera es pequeño y se recorre rápido. El casco urbano se ve en menos de una hora, salvo que te entretengas observando detalles o charlando con alguien. El interés está más en el conjunto (pueblo + entorno + ruta por otros pueblos de Sayago) que en venir solo aquí varios días.
En algunas fotos parece que hay grandes miradores o paisajes muy dramáticos; la realidad es más austera: horizontes largos, piedra, campos y calma. Si buscas monumentos destacados, bares animados o mucha oferta de ocio, este no es el sitio.
Cuándo visitar Villadepera
Invierno: frío, días cortos y heladas frecuentes. A cambio, mucha tranquilidad y buen cielo nocturno cuando está despejado. Si llueve o sopla aire, el paseo por los caminos se hace poco agradable y conviene tener plan B (coche, ruta por pueblos, visita corta).
Primavera y otoño: son probablemente los momentos más agradecidos. Más verde en primavera, más tonos ocres en otoño y temperaturas más suaves para caminar sin achicharrarse ni pelarse de frío.
Verano: días calurosos, con noches que suelen refrescar. Es cuando hay más gente por el pueblo, pero también cuando el campo está más seco. Mejor evitar las horas centrales del día para caminar.
Si solo tienes unas horas
- Vuelta tranquila por el casco urbano, con parada en la iglesia.
- Paseo corto por las afueras, buscando algún camino rural para tomar perspectiva del paisaje sayagués.
- Parar a hacer fotos al atardecer, cuando la luz cae sobre muros y dehesas.
Errores típicos
- Venir pensando en un gran destino turístico: Villadepera es más bien una parada dentro de una ruta por Sayago.
- Contar con comer o cenar aquí sin haberlo organizado antes: es fácil quedarse sin opciones.
- Subestimar el frío en invierno y el calor seco en verano: abrigo de verdad o gorra y agua, según la estación.