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sobre Villardiegua de la Ribera
Pueblo de los Arribes famoso por su verraco de piedra celtibérico (La Mula); paisaje impresionante sobre el Duero
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En el corazón de la comarca de Sayago, donde el paisaje zamorano se vuelve más agreste y auténtico, Villardiegua de la Ribera se asoma al río Duero como un vigía de piedra. Con poco más de cien habitantes, esta pequeña aldea situada a unos 750 metros de altitud mantiene todavía una forma de vida muy ligada al campo y al ganado, con ritmos que no tienen nada que ver con la ciudad.
El término "ribera" en su nombre no es casual. Villardiegua se encuentra muy cerca del Parque Natural Arribes del Duero, uno de los espacios naturales más llamativos del oeste de Castilla y León, donde el río ha excavado profundos cañones que forman la frontera natural entre España y Portugal. Esta ubicación lo convierte más en base tranquila o en parada dentro de una ruta por Sayago que en un pueblo con mucha “oferta” en sí mismo, y conviene tenerlo claro antes de ir.
La comarca de Sayago, tradicionalmente aislada por sus difíciles comunicaciones, ha conservado un patrimonio etnográfico muy reconocible. Villardiegua de la Ribera participa de esa riqueza cultural, con arquitectura popular de piedra granítica, corrales, huertos y calles donde se nota que aquí se ha vivido del campo y no del turismo.
Qué ver en Villardiegua de la Ribera
El patrimonio arquitectónico de Villardiegua se concentra en su iglesia parroquial, ejemplo representativo de la arquitectura religiosa rural de Sayago. El templo, con sus muros de piedra y su sobriedad, funciona como principal punto de referencia del casco urbano. Alrededor de la plaza se distribuyen las casas tradicionales sayaguesas, construcciones de granito con portones de madera, muchas de ellas todavía en uso y otras ya medio caídas, que cuentan bastante de cómo se ha envejecido en la zona.
Pasear por las calles de la aldea permite descubrir elementos de arquitectura popular como antiguos corrales, bodegas excavadas en la roca y construcciones auxiliares que muestran cómo era la vida rural tradicional. Los muros de piedra seca, las eras y los antiguos lavaderos completan un conjunto etnográfico interesante si te gusta fijarte en detalles y aceptar que aquí todo es sencillo y funcional, sin grandes monumentos.
El entorno natural es el punto fuerte. La proximidad al Parque Natural Arribes del Duero permite acercarse a cañones fluviales donde el Duero se encajona hasta unos 200 metros de profundidad. Desde la zona hay accesos a miradores naturales sobre el río, con esas vistas de paredes graníticas y cortados donde suelen planear rapaces. Algunos accesos no siempre están bien señalizados, así que conviene llevar la ruta preparada o preguntar en el pueblo.
La flora y fauna del entorno son un buen motivo para parar aquí. Águilas reales, buitres leonados y alimoches sobrevuelan los cortados rocosos, mientras que las dehesas cercanas albergan ganado autóctono que pasta en extensivo. Es un paisaje duro, seco en verano, pero con personalidad.
Qué hacer
El senderismo es la actividad principal en Villardiegua de la Ribera. Diversos senderos conducen hasta los miradores sobre el Duero, con rutas de diferente longitud. Una de las más interesantes baja hasta la ribera del río, permitiendo contemplar el cañón desde su base, aunque requiere buena forma física por el desnivel acumulado y por las subidas con calor. No es un paseo de tarde con sandalias ni para ir sin agua.
La observación de aves tiene aquí bastante sentido. Primavera y otoño son las mejores estaciones para avistar especies rupícolas y rapaces. Los prismáticos no son un capricho: si no los llevas, verás las aves como puntos lejanos en las paredes.
La gastronomía sayaguesa merece una parada, aunque en el propio Villardiegua la oferta es muy limitada o directamente inexistente según la época [VERIFICAR]. La comarca es conocida por su carne de vacuno de raza sayaguesa, criada en extensivo, y por los productos derivados del cerdo, quesos artesanos y miel de las dehesas. En las localidades cercanas se pueden probar platos tradicionales como el arroz a la zamorana o las patatas a lo pobre. Lo sensato es llegar comido o con previsión de dónde vas a sentarte a la mesa.
La pesca es otra actividad posible en el Duero, aunque conviene informarse bien sobre las zonas permitidas y obtener los permisos necesarios. Las aguas de este tramo del río albergan barbos, bogas y la boga del Duero, que cada vez es más rara de ver [VERIFICAR].
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de Villardiegua de la Ribera se celebran durante el verano, generalmente en agosto, cuando muchos emigrantes retornan al pueblo. Son fiestas de pueblo pequeño: más de reencontrarse y alargar las noches que de grandes verbenas. Se mantiene la música de gaita y tamboril, instrumento característico de Sayago, y bailes populares que vienen de lejos.
En la comarca se conservan tradiciones ganaderas como la "venta del novillo", una antigua forma de comercio comunitario que se mantiene en algunos pueblos sayagueses durante las fiestas. Conviene informarse antes de ir, porque no ocurre todos los años ni en todas las localidades [VERIFICAR].
La Semana Santa, aunque con actos modestos dado el tamaño de la población, mantiene la sobriedad rural típica de estas tierras, con procesiones pequeñas y mucho protagonismo de la iglesia del pueblo.
Información práctica
Villardiegua de la Ribera se encuentra a unos 50 kilómetros al suroeste de Zamora capital. El acceso se realiza por la carretera autonómica que atraviesa Sayago, un recorrido de aproximadamente una hora. Es prácticamente obligatorio disponer de vehículo propio, ya que el transporte público hasta estas aldeas es muy limitado y los horarios, cuando los hay, no son prácticos para una visita.
La mejor época para visitar la zona es primavera (abril-mayo) y otoño (septiembre-octubre), cuando las temperaturas son suaves y el paisaje está algo más verde o con colores de hoja caída. El verano puede ser muy caluroso durante el día, con sol fuerte y sombra escasa en algunos senderos, aunque las noches refrescan y se está bien al aire libre. En invierno hay días fríos y de niebla, pero también cierta tranquilidad extra en los caminos.
Es recomendable llevar calzado adecuado para caminar, ropa por capas (las noches pueden ser frescas incluso en verano), protección solar y agua abundante para las rutas. La cobertura móvil puede ser irregular en algunas zonas del parque natural, así que mejor no fiarlo todo al GPS del teléfono.
Para el alojamiento, conviene buscar opciones en localidades algo mayores de la comarca o en la propia ciudad de Zamora, que cuenta con más servicios. Villardiegua funciona mejor como parada dentro de una ruta por Sayago y Arribes que como lugar donde quedarse varios días seguidos.
Lo que no te cuentan
Villardiegua es pequeño y se recorre rápido. Si vas solo pensando en “ver el pueblo”, en una hora habrás terminado y te sobrará tiempo. Tiene más sentido como punto tranquilo desde el que acercarse a los cañones del Duero que como destino al que dedicar un fin de semana entero.
Las fotos de miradores y cortados de la zona pueden llevar a pensar que todo está al lado del casco urbano y con acceso evidente. No siempre es así: algunos caminos arrancan por pistas entre fincas, hay cruces sin señalizar y tramos con mucha piedra. No es complicado, pero conviene llevar alguna ruta descargada o haber preguntado bien antes.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo tranquilo por el casco urbano, con vuelta por la iglesia y la plaza.
- Asomarte a algún mirador cercano sobre el Duero si conoces el acceso o llevas la ruta preparada.
- Charlar un rato con la gente mayor en la plaza si coincide que están, que es la mejor manera de entender el pueblo.
Si tienes el día entero
- Combinación de paseo por Villardiegua por la mañana y ruta de senderismo hasta algún mirador o bajada a la ribera del Duero.
- Parada en algún pueblo cercano de Sayago para completar la jornada (otro mirador, una comida más tranquila o simplemente otro paseo por arquitectura sayaguesa).