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sobre Aldealcorvo
Minúsculo municipio cerca de Sepúlveda; ofrece paz absoluta y cielos limpios para la observación astronómica
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En el corazón de la comarca de Sepúlveda, muy cerca de las hoces del Duratón y de los barrancos calizos que mandan en este paisaje, se encuentra Aldealcorvo. Este pequeño núcleo de apenas 18 habitantes, a 956 metros de altitud, es uno de esos pueblos donde se oye todo: el viento, las charlas en la plaza y poco más.
Aldealcorvo representa bien la esencia de los pueblos segovianos de la meseta castellana: arquitectura tradicional de piedra caliza y adobe, calles sencillas entre casas de trabajo y una atmósfera tranquila que cada vez cuesta más encontrar. Su ubicación en la comarca sepulvedana lo convierte más en un buen punto de apoyo que en un “destino” en sí mismo, sobre todo si vas a recorrer las hoces del Duratón y los pueblos de alrededor.
Visitar Aldealcorvo es asomarse a la Castilla rural que sigue funcionando a su ritmo, lejos de las rutas masivas. Aquí no hay grandes monumentos ni servicios turísticos, pero sí un pueblo vivo a pequeña escala, con temporadas muy diferentes según el calendario agrícola y la llegada de veraneantes.
Qué ver en Aldealcorvo
El patrimonio de Aldealcorvo es discreto pero genuino, reflejo de su historia como núcleo agrícola y ganadero. La iglesia parroquial, de factura sencilla, preside el caserío con su espadaña tradicional, muy en la línea de los templos rurales segovianos. Aunque de dimensiones modestas, su interior conserva el ambiente de las pequeñas iglesias castellanas, con ese aroma a madera antigua e incienso que evoca siglos de historia.
El verdadero interés de Aldealcorvo está en su conjunto urbano tradicional, donde las viviendas de piedra con grandes portones de madera y corrales anexos hablan de un modo de vida que todavía se intuye en algunas cuadras y pajares. Un paseo corto por sus calles permite fijarse en dinteles de piedra labrada, ventanucos irregulares y la típica disposición de las construcciones adaptándose a la topografía del terreno y al viento dominante.
El entorno natural que rodea la aldea es sobrio y amplio. Los campos de cereal se alternan con encinares y sabinares, conformando ese paisaje castellano de horizontes abiertos y cielos muy presentes. Desde varios puntos del término municipal se obtienen vistas panorámicas interesantes de la comarca de Sepúlveda, especialmente al atardecer, cuando la luz baja y se marcan bien las parameras y el perfil de las hoces cercanas.
Qué hacer
Más que un destino en sí mismo, Aldealcorvo funciona como base tranquila para moverse por la zona.
Aldealcorvo es un buen campamento para quienes practican senderismo y rutas en bicicleta. Los caminos tradicionales que comunican la aldea con los pueblos vecinos se han convertido en senderos adecuados para recorrer a pie o en BTT, atravesando paisajes donde la meseta castellana muestra su cara más agrícola: parcelas, ribazos, pequeños barrancos y pasos de ganado. No esperes señalización abundante: conviene llevar mapa o track en el móvil y algo de sentido de la orientación.
La proximidad a las Hoces del río Duratón —uno de los espacios naturales más conocidos de Castilla y León— convierte a Aldealcorvo en un lugar práctico para acercarse a este parque natural. A pocos kilómetros puedes recorrer los cañones fluviales donde anidan colonias de buitres leonados, visitar la ermita románica de San Frutos o hacer rutas fluviales en kayak [VERIFICAR permisos y temporadas].
La gastronomía local es otro de los puntos fuertes de la comarca. En la zona de Sepúlveda, el cordero lechal asado en horno de leña es el plato estrella, junto con los embutidos artesanales, las judías de la zona y los quesos de oveja. Para comer tendrás que desplazarte a pueblos cercanos, donde se concentran asadores y mesones.
La observación de aves tiene en estos parajes buenos escenarios, con especies rapaces, esteparias y forestales que pueden avistarse en función de la época del año. No hace falta meterse en el cañón: muchas veces, desde los altos y linderos alrededor del pueblo ya se ven planeos de buitres y otras aves.
Fiestas y tradiciones
Como sucede en muchas pequeñas localidades castellanas, Aldealcorvo mantiene sus celebraciones ligadas al calendario agrícola y religioso. Las fiestas patronales suelen celebrarse durante los meses de verano, generalmente en agosto, cuando muchos de los hijos del pueblo regresan para el reencuentro anual. Son jornadas sencillas pero muy vecinales, con misa, procesión y actividades según la gente que haya cada año.
En la comarca de Sepúlveda tiene peso la Semana Santa, vivida con recogimiento en los pequeños núcleos rurales. También merece atención la fiesta de los toros en Sepúlveda, durante el último fin de semana de agosto, con encierros y actividades taurinas tradicionales que atraen visitantes de toda la provincia.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Segovia capital, Aldealcorvo se encuentra a unos 50 kilómetros por la N-110 en dirección Soria, tomando después el desvío correspondiente por carreteras comarcales. El acceso desde Sepúlveda, cabecera de comarca situada a pocos kilómetros, facilita la llegada al municipio. Se recomienda usar navegador GPS, ya que las señalizaciones en carreteras secundarias pueden ser escasas y algunos cruces se pasan fácil.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) suelen ser buenas épocas, con temperaturas más suaves y el campo con algo de color. El verano puede ser caluroso a mediodía, aunque las noches refrescan por la altitud. El invierno es riguroso, con frecuentes heladas y días cortos: buena época si buscas silencio, pero con ropa de abrigo de verdad.
Consejos prácticos: Aldealcorvo carece de servicios turísticos, tiendas y bares estables, por lo que conviene planificar el alojamiento y las comidas en Sepúlveda o localidades cercanas. Lleva siempre agua, algo de comida y calzado adecuado para caminar. Respeta el entorno rural: no entres en fincas privadas, cierra las porteras que abras y no dejes residuos.
Cuándo visitar Aldealcorvo
- Primavera: el campo está más verde, hay movimiento de fauna y las temperaturas son más agradables para caminar.
- Verano: días largos, pero calor fuerte en las horas centrales y bastante más gente en toda la comarca por las hoces.
- Invierno: frío seco, heladas y posible nieve. Paisaje más duro y muy poca gente, lo que también tiene su punto si buscas soledad.
Si tu idea es hacer rutas por las Hoces del Duratón, evita las horas centrales de julio y agosto y revisa siempre la normativa del parque, que cambia según la nidificación de las aves.
Lo que no te cuentan
Aldealcorvo es pequeño y se ve rápido. El paseo por el pueblo no te va a llevar más de media hora tranquila. El interés está en el conjunto y en el entorno, no en “grandes visitas”.
Las fotos de la zona a veces dan a entender que el cañón del Duratón está pegado al pueblo; en realidad hay unos kilómetros de distancia y, para entrar a las hoces como tal, tendrás que desplazarte en coche hasta los accesos habilitados o las sendas marcadas.
No es un sitio para ir buscando ambiente ni bares de tapeo. Es más bien una base silenciosa para dormir y salir a recorrer la comarca.
Errores típicos
- Pensar que hay servicios en el pueblo: no hay tienda, ni bar fijo, ni gasolinera. Llega con el depósito decente y la compra hecha.
- Confiarse con el calor o el frío: en verano el sol pega fuerte y no hay demasiada sombra en los caminos; en invierno el viento corta. Ropa y agua, aunque el paseo parezca corto.
- Calcular mal las distancias a las hoces: en el mapa todo parece cerca, pero los accesos al parque natural se hacen por carreteras secundarias y pistas; cuenta siempre algo más de tiempo del que te diga el GPS.
Si solo tienes…
- Si solo tienes 1–2 horas: paseo tranquilo por el casco, vuelta hasta las afueras para ver el paisaje y poco más. Es lo que da de sí, y está bien así.
- Si tienes el día entero: usa Aldealcorvo como base para combinar un tramo de senderismo por caminos tradicionales con una visita más completa a las Hoces del Duratón y a Sepúlveda. El pueblo encaja mejor como parte de una ruta por la comarca que como único objetivo del viaje.