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sobre Castroserna de Abajo
En el valle del río San Juan; destaca por su entorno verde y restos de antiguas fortificaciones
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El turismo en Castroserna de Abajo parte, sobre todo, de entender dónde está. El pueblo se sitúa en la comarca de Sepúlveda, en el extremo nordeste de la provincia de Segovia, en una franja de transición entre la sierra y la meseta. Desde las estribaciones de la Sierra de Guadarrama el terreno va perdiendo altura poco a poco, formando valles abiertos donde se asentaron pequeñas aldeas ganaderas como esta. Hoy el padrón apenas supera la treintena de vecinos.
El caserío mantiene bastante bien la arquitectura tradicional de la zona: muros de piedra caliza, tejados de teja árabe y portones anchos que delatan el uso agrícola de muchas casas. No es raro ver corrales o antiguas cuadras integradas en la propia vivienda. La altitud ronda el millar de metros, lo que se nota en inviernos fríos y veranos más suaves que en la meseta abierta.
El acceso habitual desde Segovia capital se hace por la N‑110 en dirección a Soria, desviándose después por carreteras secundarias que atraviesan campos de cereal y manchas de encinar y sabina. Es un recorrido sin grandes cambios, muy propio de esta parte de la provincia.
La estructura del pueblo y su historia
El trazado de Castroserna de Abajo responde a lo que se ve en muchos pueblos serranos: calles cortas, con pendiente, adaptadas al relieve. Las casas se agrupan en torno a la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, que ocupa la parte más visible del núcleo.
El edificio tiene origen medieval, aunque ha sufrido reformas con el paso de los siglos. La espadaña de piedra es sencilla y bastante habitual en esta zona de Segovia. En el interior se conservan retablos barrocos modestos, más interesantes por lo que cuentan del pasado parroquial del pueblo que por su tamaño o riqueza.
Alrededor de las viviendas todavía se reconocen pajares, corrales y dependencias ganaderas. No son elementos decorativos: durante siglos la economía local se sostuvo en una mezcla de cultivo de cereal y cría de ganado, un modelo que marcó la forma de construir y de organizar el espacio.
Paisaje alrededor del pueblo
El entorno inmediato alterna prados, pequeñas parcelas de cultivo y manchas de encina y sabina. Es un paisaje bastante abierto, donde la vista alcanza lejos en los días claros. Desde algunos altos cercanos se distingue la línea de la sierra hacia el sur.
Las hoces y cortados de esta parte de la comarca, más visibles en dirección a Sepúlveda, suelen ser territorio de buitres leonados y otras rapaces. No es extraño verlos planear aprovechando las corrientes de aire. También aparecen con frecuencia cigüeñas en tejados y postes de los pueblos cercanos.
Varios caminos tradicionales conectan Castroserna con otras localidades próximas. Muchos se usaban para mover ganado o acceder a las tierras, y hoy permiten recorrer la zona a pie o en bicicleta sin grandes dificultades.
Caminos, fotografía y observación de aves
Quien llegue hasta aquí normalmente lo hace buscando tranquilidad y paisaje abierto. Los caminos que salen del pueblo permiten paseos cortos por los alrededores o recorridos más largos enlazando con pueblos vecinos.
La arquitectura rural ofrece detalles interesantes para quien mire con calma: dinteles de piedra bien labrados, muros de piedra seca o viejas puertas de madera muy gastadas por el uso. Al atardecer, la luz suele caer de lado sobre las laderas y resalta bastante estos elementos.
En otoño, como en buena parte del nordeste segoviano, la recogida de setas atrae a bastante gente a los pinares y encinares cercanos. Conviene informarse antes sobre la normativa y, sobre todo, tener claro qué especies se recogen.
Fiestas y vida del pueblo
La fiesta de San Pedro, patrón de la parroquia, suele celebrarse en torno a finales de junio. Como ocurre en muchos pueblos pequeños, es un momento en el que regresan familiares que viven fuera y el pueblo recupera algo de movimiento.
Durante agosto también es habitual que se organicen comidas populares, juegos o verbenas sencillas coincidiendo con las vacaciones de verano. Son celebraciones muy ligadas a la gente del propio pueblo y a quienes mantienen allí casa familiar.
Datos prácticos
Desde Segovia hay unos setenta kilómetros por carretera, primero por la N‑110 y después por vías comarcales. Conviene llegar en coche: el transporte público en esta zona es muy limitado.
El pueblo se recorre en poco tiempo. Para dormir o encontrar más servicios lo normal es acercarse a localidades mayores de la comarca, como Sepúlveda o Prádena. Castroserna de Abajo es, sobre todo, un lugar tranquilo desde el que entender cómo son estos pequeños núcleos de la sierra segoviana.