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sobre Castroserna de Abajo
En el valle del río San Juan; destaca por su entorno verde y restos de antiguas fortificaciones
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En la comarca de Sepúlveda, donde los páramos castellanos se rompen en valles y barrancos según te acercas a la Sierra, está Castroserna de Abajo, una aldea pequeña de verdad: poco más de una treintena de vecinos censados y un caserío compacto a casi 1.000 metros de altitud. Es uno de esos pueblos donde la vida diaria pesa más que cualquier ambición turística.
Llegar hasta Castroserna de Abajo es entrar en un ritmo muy distinto al de la ciudad. Las casas de mampostería, con teja árabe y portones de madera gruesa, se apiñan en torno a la iglesia y a las pocas calles principales. El pueblo se acomoda a la ladera con cierta lógica práctica: corrales abajo, vivienda arriba, pajares y cuadras encajados donde se ha podido.
La tranquilidad de sus calles y la relación cercana entre los vecinos hacen de esta aldea un lugar para bajar marchas, pasear sin prisa y asomarse a una forma de vida que ya casi solo se mantiene en pueblos muy pequeños.
Qué ver en Castroserna de Abajo
El principal interés de Castroserna de Abajo está en su conjunto urbano tradicional, bastante bien conservado. Un paseo corto por sus calles permite fijarse en la arquitectura popular serrana, con casas construidas en piedra caliza extraída de las canteras locales, que toma un tono dorado al atardecer. Los corrales, las cuadras anexas a las viviendas y los antiguos pajares recuerdan de forma muy directa el modo de vida agrícola y ganadero de la zona.
La iglesia parroquial, dedicada a San Pedro Apóstol, preside el núcleo urbano. Este templo, de origen medieval aunque reformado en siglos posteriores, presenta elementos de interés como su espadaña y su sobria fachada de piedra. En el interior se conservan retablos de estilo barroco que merece la pena ver con calma si está abierta, algo que no siempre ocurre entre semana y que conviene asumir con naturalidad: en pueblos tan pequeños, la llave no está en una oficina, sino en manos de vecinos concretos.
El entorno natural es otro de los puntos fuertes de Castroserna de Abajo. Los campos de cultivo en bancales, los prados comunales y los montes de encinas y sabinas configuran un paisaje típicamente mediterráneo de media montaña. Desde diversos puntos del municipio se obtienen vistas panorámicas sobre la comarca de Sepúlveda y, en días despejados, se divisan las cumbres de la Sierra de Guadarrama.
Qué hacer
Castroserna de Abajo es un buen punto de partida para rutas de senderismo que recorren los caminos tradicionales de la comarca. Estas sendas conectan con pueblos vecinos y atraviesan paisajes de bastante interés, donde es posible observar la fauna local, especialmente aves rapaces como el buitre leonado, frecuentes en la zona de hoces y cortados.
Quien disfrute de la fotografía rural tendrá material de sobra: puertas y portones antiguos, chimeneas, cierres de piedra seca, rincones con aperos viejos y, en cuanto te alejas unos metros, los horizontes abiertos de la meseta.
La gastronomía local, aunque sin grandes alardes, se apoya en los productos de la tierra. El cordero asado y lechal es el plato emblemático serrano, junto con las sopas castellanas, las judías de la zona y los embutidos artesanales. En los pueblos cercanos de mayor tamaño se pueden encontrar asadores y bares donde probar estos platos en un ambiente sencillo y rural.
En otoño, la micología cobra protagonismo. Los pinares y encinares de los alrededores son hábitat de diversas especies de setas, por lo que la recolección es una actividad apreciada entre quienes conocen el terreno. Conviene ir con alguien que sepa o respetar escrupulosamente las normas y las especies comestibles.
Fiestas y tradiciones
A pesar de su reducida población, Castroserna de Abajo mantiene algunas celebraciones tradicionales. Las fiestas patronales en honor a San Pedro se celebran a finales de junio, reuniendo a vecinos y emigrantes que regresan al pueblo para mantener viva la tradición. Durante estos días se organizan actos religiosos, verbenas y comidas populares que refuerzan los lazos comunitarios.
En agosto, como ocurre en muchos pueblos serranos, se celebran fiestas de verano que coinciden con el regreso temporal de población durante las vacaciones. Son momentos adecuados para ver el pueblo con algo más de vida y actividad que en el resto del año.
Información práctica
Para llegar a Castroserna de Abajo desde Segovia capital hay que recorrer aproximadamente 70 kilómetros por la N-110 en dirección a Soria, desviándose posteriormente por carreteras comarcales que atraviesan la comarca de Sepúlveda. El trayecto ronda la hora y discurre por paisajes abiertos, con los cultivos y las primeras lomas serranas como telón de fondo.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles y los caminos de los alrededores, y prever alojamiento en localidades cercanas como Sepúlveda o Prádena, donde hay mayor oferta de servicios. En el propio pueblo no esperes grandes infraestructuras turísticas: aquí no hay oficina de turismo ni servicios pensados para grupos, y precisamente ahí está parte de su interés.
Cuándo visitar Castroserna de Abajo
La mejor época para visitar la zona suele ser primavera y otoño, cuando las temperaturas son suaves y el campo está más vivo: en primavera por el verde y las flores, y en otoño por las luces bajas, los tonos ocres y la temporada de setas.
Los veranos son cálidos pero secos; las noches refrescan algo más que en zonas urbanas, pero durante el día puede hacer calor, especialmente al sol y en las horas centrales.
El invierno puede ser frío, con heladas frecuentes y algún episodio de nieve. Es una buena época para quien quiera ver la Castilla más desnuda y silenciosa, pero conviene ir abrigado, mirar la previsión y no confiarse con los horarios de luz, que son cortos.
Lo que no te cuentan
Castroserna de Abajo es muy pequeño y se recorre en un rato. No es un lugar para pasar dos o tres días seguidos sin moverse, sino más bien una parada tranquila dentro de una ruta por la comarca de Sepúlveda, las hoces del Duratón o los pueblos serranos cercanos.
Las fotos de fachadas y panorámicas pueden dar una imagen más monumental de la que luego se encuentra: aquí no hay casco histórico grande ni una lista larga de monumentos, sino un pueblo vivo, reducido, que conserva su traza tradicional y su uso cotidiano. Si se viene con esa idea, se disfruta más.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo por el casco urbano, subiendo y bajando sus pocas calles sin rumbo fijo.
- Visita a la iglesia de San Pedro Apóstol si está abierta.
- Asomarte a los alrededores del pueblo para ver el paisaje de bancales, encinas y campos de cereal.
Si tienes el día entero
- Combinar la visita con algún otro pueblo de la zona (Sepúlveda, la zona de las hoces del Duratón, etc.).
- Hacer alguna ruta a pie por los caminos que conectan con localidades vecinas, comiendo luego en alguno de los núcleos más grandes de la comarca.
Errores típicos al visitar Castroserna de Abajo
- Esperar un “pueblo de postal” lleno de bares y terrazas. Aquí hay poco más que casas, eras y vida tranquila. Si buscas ambiente continuo, es mejor dormir o comer en las localidades mayores y acercarte a Castroserna a pasear.
- Pensar que hay servicios turísticos básicos garantizados. No cuentes con gasolinera, cajero ni tiendas grandes; conviene venir con el depósito lleno y algo de previsión.
- Calcular mal los tiempos. El pueblo se ve rápido; lo más sensato es encajarlo en una ruta más amplia por la comarca en lugar de dedicarle una jornada entera en exclusiva.