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sobre Condado de Castilnovo
Municipio formado por varios núcleos; destaca su impresionante castillo medieval habitado
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En las estribaciones meridionales de la sierra de Guadarrama, donde los páramos castellanos comienzan a ondularse en suaves colinas, se encuentra Condado de Castilnovo, una pequeña aldea segoviana que parece detenida en el tiempo. Con algo más de 70 habitantes y situada a unos 1.000 metros de altitud, esta localidad de la comarca de Sepúlveda es, básicamente, un pueblo pequeño y muy tranquilo: casas de piedra, ritmo pausado y campos hasta donde alcanza la vista.
El nombre del municipio evoca su pasado señorial, cuando estas tierras formaban parte de un condado medieval que dejó su huella en la estructura urbana y en el carácter de sus construcciones. Pasear por sus calles, que son pocas, es como abrir un libro de historia rural castellana, donde cada casa de piedra y adobe cuenta una historia de generaciones dedicadas a la agricultura y la ganadería en estas tierras de secano. Se recorre rápido, pero si te gusta fijarte en detalles de puertas, dinteles y corrales viejos, da más juego del que parece a primera vista.
La altitud del pueblo y su ubicación permiten vistas amplias sobre los campos circundantes, especialmente agradables al atardecer, cuando la luz dorada baña las fachadas de piedra caliza y los tejados de teja árabe. Es un sitio para quien busca silencio y poco más: pasear sin prisa, escuchar el viento y asomarse al paisaje.
Qué ver en Condado de Castilnovo
El principal interés de Condado de Castilnovo está en su conjunto arquitectónico tradicional. La iglesia parroquial, dedicada a San Bartolomé, preside la plaza principal con su sobria elegancia castellana. Aunque de dimensiones modestas, conserva elementos que merecen una visita pausada, especialmente su espadaña y algunos detalles constructivos propios de las iglesias rurales segovianas de los siglos XVI y XVII.
El núcleo urbano mantiene la distribución típica de los pueblos de la comarca, con calles estrechas adaptadas a la orografía del terreno y construcciones que ejemplifican la arquitectura popular serrana. Las casas, levantadas con mampostería de piedra y entramados de madera, muestran las soluciones constructivas tradicionales de la zona, con corrales, pajares y bodegas que hablan de un pasado agrícola todavía presente. No hay grandes monumentos ni museos: el “qué ver” aquí es el propio pueblo y su forma de vida actual, bastante tranquila y sin artificios.
Los alrededores del pueblo son buenos para pasear y para quien disfrute de la naturaleza sin necesidad de grandes rutas de montaña. El paisaje combina zonas de cultivo con manchas de encinar y pequeños bosquetes de pino, creando un mosaico paisajístico característico del contacto entre la montaña y la meseta. Desde diversos puntos del término municipal se obtienen vistas de la sierra de Guadarrama al sur y de las primeras elevaciones que anuncian las Hoces del Duratón hacia el norte.
Qué hacer
Condado de Castilnovo es un buen lugar para practicar senderismo tranquilo, con rutas que recorren caminos rurales entre campos de cereal, antiguos corrales y fuentes tradicionales. Los senderos conectan con localidades vecinas de la comarca de Sepúlveda, permitiendo diseñar rutas circulares de diferente longitud y dificultad, siempre que lleves mapa, GPS o tengas claras las pistas, porque la señalización no siempre es abundante y es fácil encadenar caminos sin darte cuenta de lo que se alarga el paseo.
La observación de aves encuentra en estos páramos un escenario interesante, especialmente para avistar rapaces como el milano real, el busardo ratonero o el cernícalo vulgar, que sobrevuelan los campos en busca de alimento. Durante la primavera y el verano, los campos cultivados y los barbechos atraen a numerosas especies de aves esteparias. Si vienes con prismáticos, les sacarás partido; si no, al menos presta atención al cielo, porque siempre hay movimiento.
La gastronomía local se basa en los productos tradicionales de Castilla: cordero asado, cochinillo, embutidos artesanos y legumbres de la tierra. Aunque el tamaño del pueblo no permite una gran oferta hostelera, la comarca de Sepúlveda tiene múltiples opciones para probar estos platos en restaurantes cercanos. Los quesos elaborados en la zona y el pan cocido en horno de leña son otros productos que merece la pena buscar en los pueblos mayores de alrededor.
La micología tiene su momento en otoño, cuando los pinares cercanos producen níscalos y otras especies de setas, atrayendo a aficionados de toda la provincia. Conviene ir con alguien que conozca la zona o ceñirse a las especies fáciles de identificar y, por supuesto, respetar las normas de recolección que marque cada municipio o monte.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en honor a San Bartolomé, a finales de agosto, con los actos tradicionales de los pueblos castellanos: misa solemne, procesión y comida popular que reúne a vecinos y visitantes. Es cuando más vida hay en el pueblo y cuando se nota el regreso de gente que vive fuera el resto del año.
Durante el año, el pueblo participa en las tradiciones comarcales propias del calendario agrícola y religioso, aunque con la sencillez que corresponde a una población pequeña. No esperes grandes programas festivos, sino celebraciones discretas y muy de la gente de aquí.
Información práctica
Condado de Castilnovo se encuentra a unos 55 kilómetros al noreste de Segovia capital. Para llegar en coche, se toma la N-110 en dirección a Soria y, después de atravesar la sierra de Guadarrama, se accede por carreteras locales que atraviesan la comarca de Sepúlveda. El último tramo es de carretera secundaria, de las de ir sin prisa y mejor de día si no conoces la zona.
La mejor época para visitar el pueblo suele ser primavera y otoño, cuando las temperaturas son agradables y el paisaje cambia de color: verdes intensos en mayo, ocres y dorados en octubre. Los veranos, aunque cálidos durante el día, ofrecen noches frescas propias de la altitud. Los inviernos pueden ser fríos, con heladas frecuentes y algún día de nieve; si vienes entonces, trae ropa de abrigo de verdad, no “por si acaso”.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar y ropa adecuada para el campo. No hay comercios en el pueblo, por lo que conviene proveerse en localidades cercanas de mayor tamaño como Sepúlveda o Riaza. Si dependes de gasolineras o cajeros, organízate antes de llegar.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo sin prisa por el casco urbano, fijándote en la iglesia de San Bartolomé y en las casas tradicionales.
- Asomarte a los alrededores del pueblo por alguno de los caminos que salen hacia los campos, para tener una vista amplia del entorno.
- Si coincides con el atardecer, simplemente buscar un buen punto elevado y ver cómo cambia la luz sobre los páramos.
Si tienes el día entero
- Combinar la visita a Condado de Castilnovo con otros pueblos de la comarca de Sepúlveda o con alguna ruta por las Hoces del Duratón.
- Hacer una ruta circular enlazando varias localidades cercanas, comiendo en alguno de los núcleos mayores.
- Dedicar la mañana a caminar y dejar la tarde para un paseo tranquilo por el pueblo y sus alrededores.
Lo que no te cuentan
Condado de Castilnovo es pequeño y se ve rápido. Si vienes pensando en pasar aquí varios días sin moverte, probablemente se te quede corto. Funciona mejor como base tranquila o como parada dentro de una ruta por la comarca.
Las fotos pueden dar la impresión de un pueblo monumental; la realidad es otra: es un caserío pequeño, sencillo, sin grandes alardes, al que hay que venir con la idea de tranquilidad y paisaje, no de lista de monumentos. Si ajustas expectativas, se disfruta más.