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sobre Manjabálago
Incluye Ortigosa de Rioalmar; municipio serrano con paisajes de granito y encinas
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Aparca donde puedas, normalmente junto a la iglesia. El pueblo se recorre andando en media hora. Tiene alguna cuesta. No hay más.
Desde Ávila son 35 kilómetros, el último tramo por carretera secundaria y estrecha. La señalización es escasa; conviene saber por dónde vas. A más de 1.200 metros, el tiempo puede cambiar en minutos.
Qué hay en el pueblo
La iglesia parroquial está en el centro. Es de piedra gruesa, con espadaña y sin adornos. Un edificio sobrio para un pueblo ganadero. No suele estar abierta; se ve por fuera.
Las casas siguen la misma línea: granito, muros anchos, ventanas pequeñas. Algunas tienen corrales adosados y dinteles de piedra desgastados por el tiempo. No es un casco histórico, es simplemente el pueblo.
Si caminas sin prisa verás puertas viejas, cuadras ahora usadas como trasteros, pajares que aún aguantan. Lo notable aquí es la construcción, no un monumento.
El terreno alrededor
Esto es la Sierra de Ávila: praderas, robles sueltos y rocas graníticas por todas partes. Los berrocales dominan el paisaje. No hay senderos señalizados dentro del término, pero sí caminos de tierra para ganado.
Al alejarte del pueblo es normal ver vacas y ovejas. Con suerte, algún corzo. Los buitres sobrevuelan los cerros cuando hace calor.
Andar por los caminos
No vengas buscando una ruta oficial. Se sale a caminar por cualquier pista entre dehesas y se vuelve cuando uno quiera. Lleva agua y mira el cielo: a esta altura el viento se levanta sin avisar.
Si tienes GPS o un track guardado, mejor. Muchos caminos se pierden entre fincas.
Fiestas
Las fiestas patronales son en agosto. Misa, procesión y una comida entre vecinos. No es un evento para visitantes; es lo que queda.
Para terminar
Date una vuelta temprano y sigue tu camino por la sierra. Manjabálago es pequeño. Si buscas algo más que un paseo breve entre piedras y pradera, no es tu sitio