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sobre Narrillos del Rebollar
Uno de los pueblos más altos de la Sierra de Ávila; entorno de rebollos y pastos de altura
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Lo primero es el coche. En Narrillos del Rebollar no hay aparcamientos señalizados. Se para en alguna entrada del pueblo o junto a las casas, sin molestar. Se llega por la N‑502 y luego por carreteras estrechas. La bajada final tiene curvas. Con hielo o nieve, mejor no venir.
Aquí viven unas treinta y pocas personas. No hay bares ni tiendas. Trae agua y algo de comer o cuenta con irte a otro pueblo después.
Un puñado de calles
El pueblo se recorre rápido. Unas cuantas calles cortas con pendiente. Casas de granito, muros gruesos y teja curva. Lo normal aquí.
La iglesia de San Pedro está en el centro. Su torre se ve desde el valle cuando llegas por la carretera. Alrededor quedan corrales y cuadras pegadas a las viviendas. Recuerdan que aquí se ha vivido más del ganado que de otra cosa.
Paseando ves chimeneas de piedra, portones anchos, huertos cerrados con muros bajos. No hay monumentos grandes.
El monte alrededor
Lo interesante está fuera del casco urbano: monte bajo, robles y algunos pinares. Cuando el tiempo lo permite se abre el valle del Alberche y hacia el sur se intuye Gredos.
Salen caminos viejos hacia otros pueblos de la zona. Antes servían para moverse entre núcleos. Hoy quedan para caminar un rato. No esperes señalización. Si te alejas, lleva mapa o GPS.
A primera hora suelen verse buitres sobre los valles. Al atardecer no es raro cruzarse con algún zorro. En otoño aparecen setas entre los robles; la recolección suele estar regulada en esta zona.
Verano y días de fiesta
Durante buena parte del año el pueblo está tranquilo. En agosto cambia un poco: vuelven familias con casa aquí y organizan actos sencillos alrededor de las fiestas. Una procesión, comidas entre vecinos. Nada pensado para atraer gente externa.
Comer y dormir
En Narrillos del Rebollar no hay bares ni restaurantes. Tampoco alojamientos como tal. Para comer caliente o dormir toca moverse por la comarca.
Plan claro
Ven con el plan hecho: paseo corto por el pueblo, vuelta por algún camino y poco más. Si madrugas tendrás silencio y sitio para dejar el coche. A media mañana ya habrás visto todo lo que hay que ver aquí