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sobre Solana de Rioalmar
Pueblo serrano con encanto; destaca por su iglesia y el entorno del río Almar
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Solana de Rioalmar se encuentra en la Sierra de Ávila, en una ladera bien orientada al sur a algo más de mil metros de altitud. Esa orientación —la solana que da nombre al pueblo— explica en parte su forma: las casas buscan la luz y se apoyan unas en otras para resguardarse del frío de la meseta. Hoy viven aquí poco más de un centenar de personas, y el ritmo del lugar sigue marcado por el campo y por los inviernos largos de esta sierra abulense.
El municipio pertenece a una comarca de pueblos pequeños, separados por dehesas, praderas y suaves lomas graníticas. No es una sierra abrupta, sino un paisaje abierto donde aparecen encinas, robles dispersos y muros de piedra que delimitan fincas. En invierno las heladas son habituales y algunas cumbres cercanas suelen blanquear; en verano el clima es más llevadero que en el llano.
Patrimonio y calles en silencio
La iglesia parroquial, dedicada a la Inmaculada Concepción, ocupa el centro del pueblo. El edificio actual se levantó en época moderna, probablemente entre finales del siglo XVI y siglos posteriores, utilizando el granito local. Es un templo sobrio, acorde con la arquitectura de la zona, donde lo más interesante suele ser el interior: retablos y piezas devocionales que muchas veces proceden de reformas o añadidos de distintas épocas.
Alrededor de la iglesia se organizan las calles principales. Son cortas y estrechas, con casas de mampostería granítica y tejados inclinados para evacuar la nieve del invierno. En muchas viviendas antiguas aún se reconocen los espacios vinculados a la vida agrícola: corrales, pequeños pajares o dependencias para el ganado. La arquitectura aquí responde más a la necesidad que al adorno.
El valle del río Almar
A poca distancia del casco urbano discurre el río Almar, que atraviesa buena parte de la comarca. No es un río grande, pero crea pequeñas vegas donde la vegetación cambia: sauces, juncos y prados más húmedos aparecen junto al agua.
Los caminos que salen del pueblo siguen en muchos casos trazados antiguos usados para comunicar fincas o llegar a localidades cercanas. No siempre están señalizados, pero suelen ser fáciles de reconocer porque discurren entre muros de piedra o lindes tradicionales. Al caminar por estas lomas no es raro ver corzos al amanecer o encontrar rastros de jabalí.
El paisaje cambia bastante según la estación. En primavera el campo se vuelve más verde y el río lleva más agua; en otoño aparecen setas en los pinares y robledales de la zona, aunque la recolección aquí siempre ha sido asunto de gente que conoce bien el terreno.
Caminos y vida rural
Más que rutas formales, en Solana de Rioalmar lo que hay es una red de caminos rurales. Sirven para pasear por las dehesas cercanas o para enlazar con otros pueblos de la Sierra de Ávila. El terreno alterna tramos de pradera con zonas pedregosas, así que conviene llevar calzado cómodo si se piensa caminar un rato.
La ganadería sigue teniendo peso en el entorno. Es habitual ver vacas de carne en las fincas cercanas y rebaños de ovejas aprovechando los pastos. En las huertas aparecen cultivos tradicionales —patatas, legumbres o pequeños sembrados de cereal— más ligados al consumo local que a grandes producciones.
Fiestas y costumbres
Las celebraciones principales suelen concentrarse en verano, cuando muchos vecinos que viven fuera regresan unos días. Entonces la plaza vuelve a llenarse y se organizan actos religiosos y comidas compartidas.
En invierno se mantiene la festividad de San Antón, vinculada tradicionalmente a la protección de los animales. En pueblos ganaderos de esta zona era habitual bendecir el ganado o encender pequeñas hogueras. Hoy la celebración es más modesta, pero sigue formando parte del calendario local.
Cuándo acercarse
La primavera y el otoño suelen ser las estaciones más agradables para recorrer los caminos de la Sierra de Ávila. En invierno el frío puede ser intenso y en verano el paisaje se vuelve más seco, aunque las noches suelen refrescar. El pueblo es pequeño y se recorre rápido; lo interesante está en mirar alrededor y entender cómo se ha organizado la vida en estas lomas durante siglos.