Vista aérea de Villanueva del Campillo
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Villanueva del Campillo

Hogar del Verraco más grande de Europa; pueblo de alta montaña con historia vetona

107 habitantes · INE 2025
1354m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Verraco de Villanueva Ruta de los Verracos

Mejor época

verano

Fiestas de San Pedro (junio) junio

Qué ver y hacer
en Villanueva del Campillo

Patrimonio

  • Verraco de Villanueva
  • Iglesia de San Pedro

Actividades

  • Ruta de los Verracos
  • Senderismo de montaña

Fiestas y tradiciones

Fecha junio

Fiestas de San Pedro (junio)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Villanueva del Campillo.

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sobre Villanueva del Campillo

Hogar del Verraco más grande de Europa; pueblo de alta montaña con historia vetona

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En las estribaciones orientales de la Sierra de Ávila, donde los pinares se extienden como mantos verdes y el aire huele a resina y a silencio, se encuentra Villanueva del Campillo. Este pequeño núcleo de poco más de cien habitantes resiste el paso del tiempo a 1.354 metros de altitud, aferrado a la piedra y la tradición que han definido estos territorios de montaña durante siglos. Aquí, la palabra "turismo masivo" no tiene cabida: lo que encontrarás es calma, vida de pueblo y poco más, que para mucha gente ya es bastante.

El municipio forma parte de esa red de pequeñas aldeas abulenses que conservan la arquitectura popular serrana, con casas de mampostería granítica, balcones de madera y tejados de teja árabe que se funden con el paisaje. La vida transcurre al ritmo de las estaciones, marcada por el clima continental de montaña que deja inviernos fríos y veranos refrescantes. Para quienes buscan desconexión real, lejos del ruido y las prisas, Villanueva del Campillo es un retiro sencillo donde el mayor “lujo” es poder escuchar tus propios pasos por la calle.

Rodeado de bosques de pino resinero y rebollo, el pueblo se asoma a paisajes que invitan al paseo tranquilo, donde el caminante puede recorrer senderos sin cruzarse con casi nadie durante horas. Es un destino para quien aprecia el valor de lo pequeño y lo que queda cuando se han ido casi todos.

Qué ver en Villanueva del Campillo

El patrimonio de Villanueva del Campillo es el de la arquitectura popular de montaña, sin grandes monumentos ni recorridos largos. La iglesia parroquial preside la plaza del pueblo, sencilla en sus formas pero representativa de las construcciones religiosas rurales de la zona, con su campanario de espadaña que marca las horas de una vida que discurre pausada.

Pasear por sus calles es el principal atractivo “monumental”: las casas tradicionales serranas muestran la arquitectura adaptada al clima riguroso, con muros de piedra granítica, portones de madera maciza y pequeñas ventanas que protegían del frío invernal. Algunas conservan los antiguos corrales y pajares, testimonio de una economía agropecuaria que fue el sustento de estas comunidades durante generaciones. No esperes un casco histórico monumental, sino un puñado de calles cortas donde los detalles cuentan más que el número de edificios.

El entorno natural es el verdadero protagonista. Los bosques circundantes ofrecen paisajes muy agradables, especialmente en otoño cuando los robles se tiñen de ocres y rojizos. Las vistas desde el pueblo, situado en una zona elevada, permiten contemplar las cumbres de la Sierra de Ávila y, en días despejados, hacerse una buena idea de la inmensidad de la meseta castellana que se extiende hacia el este.

Qué hacer

Villanueva del Campillo es territorio para el senderismo tranquilo. Desde el pueblo parten caminos rurales que se adentran en los pinares, adecuados para caminatas de media o baja dificultad. No encontrarás rutas señalizadas con grandes paneles ni aplicaciones llenas de tracks, sino senderos tradicionales que los lugareños han usado durante décadas y que permiten descubrir rincones agradables de bosque y pradera. Conviene preguntar en el bar o a quien veas por la calle: aquí la mejor oficina de turismo son los vecinos, que además te dirán cómo está el terreno ese día.

La observación de la naturaleza cobra especial sentido en un entorno tan bien conservado. Aves rapaces, corzos y jabalíes habitan estos bosques, y el silencio del lugar facilita el avistamiento de fauna si se camina con paciencia y respeto. La fotografía de paisaje también encuentra aquí un buen escenario, especialmente al amanecer o al atardecer, cuando la luz juega con los relieves de la sierra. Si te gustan los cielos nocturnos, la escasa contaminación lumínica permite ver bastantes estrellas en noches despejadas.

En cuanto a gastronomía, aunque el pueblo es muy pequeño y no conviene dar por hecho que encontrarás siempre dónde comer, la comarca abulense cuenta con productos de montaña de gran calidad: carnes de ternera avileña, judías del Barco, patatas, quesos artesanos y embutidos. Es recomendable acercarse a localidades cercanas de mayor tamaño para probarlos con algo más de oferta y horarios algo más amplios; aquí los servicios son los que son, sobre todo fuera del verano.

Durante el invierno, si las nevadas acompañan, el paisaje se transforma por completo, para quienes disfrutan de la montaña nevada y buscan la tranquilidad total de los pueblos casi dormidos bajo el manto blanco. Eso sí, con nieve o hielo, moverse en coche por la zona ya es otro tipo de plan.

Fiestas y tradiciones

Como ocurre en muchos pueblos pequeños de la sierra abulense, las fiestas patronales se celebran en verano, cuando regresan los hijos del pueblo y veraneantes. Suelen tener lugar en torno a agosto [VERIFICAR], con misas, procesiones y celebraciones populares que reúnen a vecinos y visitantes en la plaza. Es el momento del año en que hay más vida en la calle y menos silencio; si buscas ambiente, este es el tramo del calendario.

La matanza tradicional era otra de las señas de identidad de estos pueblos de montaña, aunque hoy se mantiene más en el ámbito familiar. Algunas localidades cercanas organizan en invierno jornadas gastronómicas donde se recuperan estas tradiciones culinarias.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Ávila capital, la distancia es de aproximadamente 50 kilómetros. Se toma la N-502 en dirección a Arenas de San Pedro y posteriormente carreteras comarcales que atraviesan la sierra. El acceso se realiza por carreteras de montaña que requieren precaución en invierno y algo de paciencia el resto del año: hay curvas y no se va con prisas. No hay transporte público regular, por lo que el vehículo propio es, en la práctica, imprescindible.

Mejor época: La primavera y el otoño suelen reunir temperaturas agradables y paisajes más vistosos. El verano es más llevadero que en la llanura, con noches frescas incluso en julio y agosto. El invierno tiene su gracia si te gusta el frío y la nieve, pero conviene consultar el estado de las carreteras en caso de nevadas y no apurar con la hora de vuelta.

Consejos: Lleva calzado apropiado para caminar por el campo, ropa de abrigo incluso en verano (al caer el sol refresca rápido) y provisiones si planeas rutas largas, porque no hay tiendas en cada esquina. Respeta el entorno natural y la tranquilidad del lugar: las voces resuenan más de lo que parece en un pueblo tan pequeño. El alojamiento más cercano se encuentra en localidades próximas de mayor tamaño, así que conviene organizarlo con antelación y no improvisar a última hora.

Lo que no te cuentan

Villanueva del Campillo se ve rápido. El casco urbano se recorre en menos de una hora si no te paras mucho, así que conviene combinar la visita con alguna ruta a pie o con otros pueblos de la Sierra de Ávila.

Si vienes esperando un “pueblo de postal” lleno de bares, tiendas de productos típicos y actividades organizadas, te equivocas de sitio. Aquí hay silencio, casas de piedra, campo alrededor y poco más. Precisamente por eso gusta a quien viene buscando un lugar sencillo, sin artificio, para pasear un rato, respirar hondo y seguir ruta. Es más una parada en un día de ruta serrana que un destino para montar unas vacaciones enteras, y conviene saberlo antes de llegar.

Errores típicos

  • Sobrevalorar el tamaño del pueblo: en el mapa parece más grande de lo que luego es. Calcula poco tiempo de visita urbana y deja el resto para caminar por el entorno o enlazar con otros pueblos.
  • Confiarse con el coche en invierno: la carretera puede estar helada o con nieve. Consulta previsiones, lleva margen de tiempo y, si el día pinta feo, mejor cambiar de plan que apurar.
  • Dar por hecho que habrá servicios todo el año: en temporada baja puede que encuentres bares cerrados o horarios muy reducidos. Lleva agua y algo de comida por si acaso.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
Da una vuelta por la plaza y la iglesia, recorre las pocas calles del núcleo antiguo fijándote en los detalles de la arquitectura (portones, corrales, chimeneas) y acércate a las afueras para tener alguna vista abierta hacia la sierra. Es una parada breve, así que no hace falta correr: en ese rato te haces una idea bastante clara de lo que es Villanueva del Campillo y de cómo se vive aquí.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Sierra de Ávila
Código INE
05260
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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