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sobre El Cerro
Pueblo serrano con vistas al valle y bosques de castaños
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Si vienes a hacer turismo en El Cerro, calcula bien el acceso. La carretera es de montaña y tiene bastantes curvas en el último tramo. A la entrada suele haber sitio donde dejar el coche, sin más infraestructura. Si ha nevado o llueve fuerte, conduce con calma: el asfalto puede estar sucio y en invierno a veces aparece hielo.
El pueblo se recorre rápido. Mejor por la mañana, cuando todavía hay movimiento de vecinos y las calles están tranquilas.
Cómo es el pueblo
El Cerro es un pueblo pequeño de la Sierra de Béjar. Aquí no hay monumentos grandes ni un casco histórico preparado para el turismo. Lo que hay es lo que ves: casas de granito, algunas con entramado de madera, calles estrechas y cuestas que obligan a tomárselo con calma.
Muchas viviendas siguen habitadas todo el año. No es un sitio convertido en segunda residencia de fin de semana, aunque en verano se nota más gente.
La iglesia y las calles del casco antiguo
La iglesia parroquial queda en la parte alta. Es sencilla. Cumple su función y poco más.
Para llegar hasta ella toca subir por calles empedradas. En algunas casas aún se ven galerías de madera cerradas, de esas que tradicionalmente se usaban para secar castañas y otros productos del monte. No quedan muchas en la zona y aquí todavía aparecen algunas.
Vistas hacia la sierra
No hay miradores preparados ni paneles. Aun así, desde los bordes del pueblo se abren vistas bastante limpias hacia el valle y las laderas de alrededor.
Basta con caminar hacia la parte alta y asomarse entre las casas. Verás prados, castaños viejos y terreno que durante mucho tiempo se ha trabajado para ganado o huerto.
Caminar por los alrededores
Lo más interesante suele estar fuera del propio casco. Desde El Cerro salen caminos que conectan con otros pueblos de la sierra y con zonas de monte.
Son caminos usados por vecinos, ganado y gente que sale a pasear. Algunos tramos tienen desnivel y, después de lluvias, barro. Lleva calzado normal de campo y listo.
En otoño mucha gente se acerca por las setas. En los bosques cercanos suelen salir varias especies, aunque aquí conviene saber bien lo que se recoge.
Fauna del entorno
Si madrugas o sales al atardecer no es raro ver movimiento en los bordes del monte. Corzos y jabalíes aparecen con cierta frecuencia en esta parte de la sierra. También se ven rapaces sobrevolando los prados.
No es un parque natural preparado para observar fauna, simplemente es campo abierto.
Comida y costumbres
La cocina que se mantiene en la zona es la de siempre: platos contundentes, pensados para trabajar todo el día fuera. Guisos con carne, patatas meneás y embutidos de matanza siguen siendo habituales en muchas casas.
En temporada también aparecen las castañas, muy presentes en la sierra.
Fiestas y momentos con más ambiente
En agosto el pueblo cambia bastante. Durante las fiestas patronales vuelve gente que vive fuera y las calles se llenan más de lo habitual.
En invierno todavía se conserva la tradición de la matanza familiar en algunas casas. Y por San Antón suele hacerse alguna bendición de animales o una hoguera donde reunirse un rato.
Cómo llegar
Desde Salamanca hay algo más de una hora de coche. El acceso final se hace por carretera secundaria de montaña, con curvas pero sin complicaciones si se conduce con calma.
No esperes mucha señalización ni servicios al llegar. Si dudas en algún cruce, lo más fácil sigue siendo preguntar a alguien del pueblo.
Consejo: ven con la idea de dar un paseo corto y seguir ruta por la sierra. El Cerro se ve rápido, pero encaja bien como parada entre otros pueblos de la zona.