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sobre Vallejera de Riofrío
Uno de los municipios más altos; paisaje de prados y montaña
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En las estribaciones de la Sierra de Béjar, donde los riscos de la provincia de Salamanca dibujan un horizonte recortado, se encuentra Vallejera de Riofrío, una aldea pequeña incluso para estándares serranos. Con apenas unos 70 habitantes y situada a unos 1.150 metros de altitud, conserva el aire de los pueblos de montaña donde todavía se oye más el ganado que los coches. Sus casas de piedra y pizarra se agrupan en pocas calles, sin florituras, pero bien encajadas en el paisaje.
El nombre de Vallejera encaja bastante bien con lo que es: un valle estrecho y fresco, con agua corriendo casi todo el año. Aquí el ruido de fondo es el de los arroyos, algún perro y poco más. Es un sitio para quien realmente quiere desconectar, caminar un rato y mirar alrededor sin prisas; para quien aprecia la arquitectura popular serrana tal cual es, sin carteles bonitos ni decorado.
La vida transcurre pausada, con vecinos que siguen ligados a la ganadería y al campo. Entrar en Vallejera de Riofrío es asomarse a una España rural muy reducida en tamaño, donde en un rato ya saludas a todo el mundo porque no hay mucha más gente.
¿Qué ver en Vallejera de Riofrío?
El principal atractivo de Vallejera es su arquitectura popular serrana, con construcciones tradicionales de piedra, mampostería y pizarra que se adaptan a las condiciones climáticas extremas de la montaña. Pasear por sus pocas calles permite fijarse en detalles constructivos que se están perdiendo: portones de madera maciza, corrales, patios empedrados y fachadas levantadas a mano, pensadas para durar y aguantar inviernos largos.
La iglesia parroquial, aunque modesta en dimensiones, preside el pueblo con su presencia discreta. Como en muchos pueblos serranos, es el punto de referencia arquitectónico y social, más por lo que representa para la gente que por lo que pueda impresionar al viajero.
El verdadero valor de Vallejera está en su entorno natural. Los alrededores se cubren de robles, castaños y pastos de montaña que en primavera y verano cambian de color casi cada semana. Los arroyos que bajan de la sierra forman pequeñas cascadas y pozas en las que el agua siempre va fría, incluso en pleno agosto. Desde varios puntos, tanto en el casco como en las afueras, se obtienen buenas vistas hacia las cumbres de la Sierra de Béjar.
Los paisajes de dehesa y monte bajo rodean el término, con presencia frecuente de fauna salvaje. Con algo de paciencia y silencio se pueden ver rapaces, corzos o jabalíes en los alrededores. Los atardeceres, con la luz baja sobre la pizarra y los prados, son de los momentos más agradecidos para sacar la cámara, si te gusta esperar la luz justa.
Qué hacer
Vallejera de Riofrío es un sitio cómodo como base para pasear y hacer senderismo corto. Desde el pueblo salen caminos y pistas que usan los vecinos y el ganado, y se pueden encadenar recorridos hacia otros núcleos de la Sierra de Béjar. Hay opciones sencillas de 1–2 horas y otras que se alargan más si se tira hacia la montaña. Conviene preguntar in situ por el estado de los caminos y llevar mapa o track, porque la señalización no siempre es clara y algunas sendas se pierden entre fincas.
La recolección de setas en otoño está muy arraigada en toda la zona. Cuando llegan las primeras lluvias aparecen níscalos, boletus y otras especies, pero hay que saber bien lo que se hace. Si no controlas mucho, mejor ir acompañado de gente local o de alguien que conozca el terreno y las especies, y respetar siempre las normas de recolección y las propiedades privadas.
En invierno, cuando cae una buena nevada, Vallejera cambia de aspecto. Las rutas con raquetas de nieve o simplemente caminar por las pistas blancas puede ser muy agradable, pero aquí el invierno es serio: hay que ir bien equipado y atento a la meteorología, y asumir que el coche puede quedarse corto de agarre si no llevas neumáticos o cadenas adecuadas.
La gastronomía serrana entra sola después de una jornada de campo: carnes de ternera, cabrito asado, embutidos, patatas meneás y legumbres cocinadas sin complicarse la vida. Conviene llevar algo de comida encima, porque en un pueblo tan pequeño no siempre vas a encontrar servicio abierto cuando te venga bien, sobre todo fuera de agosto o fines de semana.
Fiestas y tradiciones
Como muchos pueblos pequeños, Vallejera de Riofrío concentra su calendario festivo en el verano, cuando regresan los que viven fuera. Las fiestas patronales suelen celebrarse en agosto [VERIFICAR], con actos religiosos, comidas populares y bailes que reúnen a la poca gente del pueblo y a los que vuelven solo unos días.
A lo largo del año se mantienen tradiciones ligadas al calendario agrícola y ganadero, y todavía pervive la matanza tradicional en invierno en algunos hogares, aunque es algo más bien familiar que pensado para visitantes.
¿Cuándo visitar Vallejera de Riofrío?
- Primavera: buena época para senderismo suave y para ver el campo en su mejor momento, con agua en los arroyos y temperaturas contenidas.
- Verano: suele ser más fresco que la meseta, y se agradece por las tardes y noches. A mediodía, aun así, pega el sol y hay poca sombra fuera del casco.
- Otoño: interesante si te gusta el tema de las setas y los colores del bosque.
- Invierno: paisaje duro y bonito, pero con frío, hielo y nieve frecuentes. Bien para quien esté acostumbrado a conducir y caminar en estas condiciones.
Si llueve, el pueblo se recorre rápido y las opciones se limitan bastante. Mejor ir con un plan de zona (Béjar, otros pueblos serranos) por si toca cambiar de idea y no quedarte solo dando vueltas bajo el agua.
Lo que no te cuentan
Vallejera de Riofrío se ve muy rápido. El casco se recorre en menos de una hora con calma. No es un destino para pasar varios días sin moverse, sino más bien una parada tranquila dentro de una ruta por la Sierra de Béjar.
Las fotos de paisaje de alta montaña pueden llevar a pensar en algo más alpino de lo que es. Aquí hay monte, vistas y frío, sí, pero también muchas fincas, pistas ganaderas y un entorno muy de trabajo diario. No vengas esperando un pueblo-museo ni un pueblo colgado de un acantilado.
Los servicios son escasos: conviene venir con el depósito de gasolina resuelto, algo de comida y efectivo, y asumir que fuera de verano puede que no encuentres casi nada abierto. Si te gusta tener muchas opciones a mano, es mejor dormir en alguna localidad mayor y subir a Vallejera solo a pasar unas horas.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo tranquilo por el casco, fijándote en las casas de piedra y la iglesia.
- Subir a algún punto cercano al pueblo para asomarte a las vistas de la sierra.
- Sentarte un rato en silencio, que aquí eso todavía es posible sin ruido de carreteras ni aglomeraciones.
Si tienes el día entero
- Combinar Vallejera con otros pueblos de la Sierra de Béjar.
- Encadenar una ruta de senderismo que salga del pueblo y vuelva por otro camino.
- Acabar el día viendo el atardecer desde los alrededores, con ropa de abrigo incluso en verano, porque refresca rápido en cuanto se va el sol.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Salamanca capital, se accede tomando la carretera N-630 en dirección a Béjar y desviándose después por las carreteras comarcales que suben hacia la sierra. Son unos 80 kilómetros, alrededor de 1 hora y cuarto en coche, con un tramo final de curvas y buen desnivel, que conviene tomarse con calma si no estás acostumbrado a carreteras de montaña.
Consejos: Lleva calzado para caminar y algo de abrigo todo el año: al caer la tarde se nota la altitud, incluso en agosto. Mejor también chubasquero que paraguas, porque el viento en la sierra es traicionero.