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sobre El Cabaco
Municipio que alberga el centro de interpretación de la minería romana de Las Cavenes
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Si vienes a hacer turismo en El Cabaco, lo primero es lo práctico: el coche. Normalmente se puede aparcar cerca del centro sin dar muchas vueltas, sobre todo si llegas por la mañana. El pueblo es pequeño y se recorre andando en poco rato. Calles cortas, bastante piedra y alguna cuesta.
Aquí no hay una lista larga de monumentos ni museos. El Cabaco funciona más como base tranquila para moverse por la Sierra de Francia que como destino para pasar horas viendo cosas dentro del casco urbano.
El pueblo en sí
El Cabaco está a unos 960 metros de altura y ronda los doscientos y pico habitantes. La estructura es la típica de esta parte de la sierra: casas de piedra, madera oscura en balcones y calles empedradas que suben y bajan sin demasiado orden.
La iglesia parroquial es sencilla. Cumple su papel en la plaza, pero no cambia el viaje por sí sola. Lo más habitual es dar una vuelta corta por el casco y salir pronto hacia los caminos de alrededor.
Lo que realmente hay que ver: el entorno
Lo interesante empieza cuando sales del pueblo. El Cabaco está rodeado de robles, castaños y monte bajo mediterráneo. Es terreno de pasear sin prisa o de hacer rutas algo más largas por pistas y senderos.
Gran parte del entorno forma parte del espacio protegido de Las Batuecas–Sierra de Francia. En los cielos es frecuente ver grandes rapaces planeando; a veces buitres negros, otras águilas. Si llevas prismáticos, siempre acaba apareciendo algo.
Después de lluvias fuertes, sobre todo en primavera o en otoño, algunos arroyos bajan con agua suficiente para formar pequeñas cascadas o pozas entre las rocas.
Senderos y caminos
Desde el propio pueblo salen varias rutas señalizadas hacia montes cercanos y miradores naturales de la sierra. No todas están igual de cuidadas. Algunas pistas se estropean con el tiempo o las usan vehículos del monte.
Conviene mirar un mapa antes de salir o preguntar a alguien del pueblo si el camino sigue claro. No es terreno complicado, pero tampoco todo está marcado como en un parque urbano.
Otoño de setas y castañas
Cuando llegan las lluvias de otoño, mucha gente se acerca por los robledales y castañares a buscar setas. Es algo bastante habitual en la zona, aunque conviene saber dónde se puede recoger y qué se está cogiendo.
Si no conoces bien las especies, mejor ir con alguien que sepa. Todos los años hay sustos por confusiones.
Comida de la sierra
La cocina por aquí tira de lo que da el monte y las dehesas cercanas: embutidos ibéricos, miel, carne de caza menor cuando toca temporada y platos sencillos de cuchara. Las patatas meneás aparecen a menudo en las mesas serranas.
En otoño e invierno también se ven castañas y dulces tradicionales que algunas familias siguen preparando en casa.
Fiestas y vida del pueblo
En verano el pueblo cambia bastante. Muchos vecinos que viven fuera vuelven y se celebran las fiestas patronales, normalmente hacia mediados de agosto. Hay verbenas, actos religiosos y bastante movimiento para lo que es El Cabaco el resto del año.
En invierno la vida es mucho más tranquila. Siguen tradiciones antiguas como la matanza en algunas casas y reuniones familiares en torno a la cocina.
Consejo antes de venir
No vengas esperando un pueblo lleno de cosas que ver. El Cabaco es más bien un punto tranquilo dentro de la Sierra de Francia. Paseo corto por el casco, coche o botas, y al monte. Si eso te encaja, el sitio funciona. Si buscas actividad constante, mejor mirar otro pueblo de la zona.