Artículo completo
sobre Herguijuela de la Sierra
Localidad serrana con el haya más meridional de Europa y arquitectura popular
Ocultar artículo Leer artículo completo
Enclavada en las estribaciones de la Sierra de Francia salmantina, Herguijuela de la Sierra es uno de esos pueblos que parecen haberse detenido en el tiempo. Con apenas algo más de 200 habitantes, esta pequeña localidad a 642 metros de altitud conserva bastante bien el sabor de la España rural más auténtica, donde el silencio solo se rompe con el murmullo del arroyo, algún tractor y el repiqueteo de las campanas.
El pueblo se asienta en un paraje rodeado de robledales y castaños que en otoño tiñen el paisaje de ocres y dorados. Sus calles empedradas serpentean entre casas tradicionales de arquitectura serrana, con balconadas de madera y fachadas de piedra que hablan de siglos de historia. Herguijuela encaja para quien busca desconectar del ruido urbano y bajar el ritmo un par de marchas, más que para quien quiera “hacer muchas cosas” en un día.
Este rincón salmantino forma parte de ese mosaico de pueblos rurales de la Sierra de Francia, cada uno con su personalidad propia pero unidos por un patrimonio común de tradiciones, gastronomía y naturaleza que se disfruta mejor sin prisas y sabiendo que las distancias aquí se miden más en cuestas y curvas que en kilómetros.
Qué ver en Herguijuela de la Sierra
El corazón de Herguijuela late en su Plaza Mayor, un espacio recogido donde el tiempo parece discurrir a otro ritmo. Aquí se levanta la iglesia parroquial, un templo que combina elementos de diferentes épocas y que merece una visita pausada para apreciar sus retablos y la atmósfera de recogimiento que se respira en su interior. No es una iglesia monumental, pero encaja con el tamaño del pueblo y con lo que se podía construir aquí.
Pasear por el casco antiguo es más cuestión de ir despacio que de “ver puntos de interés”. Las calles empedradas conservan en buena medida la traza original, con rincones fotogénicos en cada esquina si te gusta fijarte en puertas, dinteles y balcones. Las casas serranas muestran la arquitectura tradicional de la zona, con muros de mampostería, entramados de madera y los característicos voladizos que protegen las fachadas. Es un paseo corto: en menos de una hora puedes haber dado varias vueltas, así que lo que manda aquí es el ritmo, no la lista de lugares.
El entorno natural es, al final, lo que más pesa en Herguijuela. El arroyo de Herguijuela atraviesa el municipio creando pequeñas pozas y cascadas que en primavera se agradecen más, cuando el agua baja con fuerza. En pleno verano el caudal baja bastante, conviene tenerlo en cuenta para ajustar expectativas: las fotos que circulan suelen ser de meses lluviosos.
Los bosques de robles y castaños que rodean el pueblo permiten hacer caminatas tranquilas entre árboles viejos, especialmente vistosos en otoño. No hace falta irse muy lejos: con salir del casco urbano ya empiezan los caminos de tierra, y en menos de media hora andando se cambia completamente de paisaje, del casco de piedra a los bancales y el monte.
Muy cerca del núcleo urbano se encuentran antiguas huertas tradicionales que aún hoy se cultivan, manteniendo viva una forma de vida ligada a la tierra que se remonta a generaciones atrás. Se ven terrazas, paredes de piedra seca y pequeños regatos que cuentan mejor que cualquier panel cómo se ha trabajado aquí el campo. Si pasas entre semana, es fácil cruzarte con alguien regando o revisando las patatas.
Qué hacer
Herguijuela de la Sierra es punto de partida para varias rutas de senderismo que recorren la Sierra de Francia. Los caminos ancestrales que comunican con pueblos vecinos como Mogarraz o Cepeda permiten descubrir paisajes de gran belleza, siempre acompañados por el sonido del agua y el canto de las aves. Algunos senderos tienen bastante pendiente y piedra suelta, así que conviene calcular tiempos con margen y no fiarse solo de la distancia en el mapa: cinco kilómetros aquí no se andan igual que en llano.
La recolección de setas en otoño es una actividad muy popular entre locales y visitantes. Los bosques de la zona albergan especies como boletus, níscalos y setas de cardo, aunque siempre es recomendable ir acompañado de gente que conozca bien la zona o acudir a los puntos de control micológico. No todo lo que sale del suelo se come, y aquí la gente se toma bastante en serio el tema, tanto por seguridad como por respeto al monte.
Para quienes disfrutan con la fotografía de naturaleza, el entorno funciona mejor si se madruga o se aprovechan los últimos momentos de luz: amaneceres brumosos sobre los valles, atardeceres dorados entre castaños y el contraste de las casas en la ladera. No es un lugar de grandes panorámicas abiertas, sino más de detalles: troncos retorcidos, muros, sombras, nieblas bajas.
La gastronomía serrana es otro de los atractivos de la zona. Aunque Herguijuela es pequeña y no conviene dar por hecho que habrá siempre donde comer, en los pueblos cercanos se puede degustar el farinato, el hornazo, las patatas meneás y los productos derivados del cerdo ibérico. Los guisos de caza y las carnes a la brasa son habituales en esta cocina de montaña sabrosa y contundente. Aquí se come caliente y sin prisas, y las raciones suelen ser generosas.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en agosto, atrayendo a vecinos y emigrantes que regresan al pueblo para reencontrarse con sus raíces. Durante estos días, las calles se llenan de música, bailes tradicionales y verbenas que mantienen vivo el espíritu comunitario. El ambiente es muy de “pueblo que se reúne”, más que de macrofiesta.
La matanza tradicional sigue siendo un acontecimiento importante en el calendario invernal de la Sierra de Francia, y aunque se trata sobre todo de una celebración familiar, refleja la importancia de las tradiciones ligadas al cerdo ibérico en toda la comarca.
A lo largo del año, Herguijuela participa también en las celebraciones religiosas características de la zona, con procesiones y actos litúrgicos que forman parte del patrimonio inmaterial de estas tierras. Muchas de estas citas no salen en los folletos, pero marcan el pulso real del pueblo.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Salamanca capital, se accede a Herguijuela de la Sierra tomando la carretera SA-220 en dirección a Tamames y posteriormente siguiendo las indicaciones hacia la Sierra de Francia. El trayecto, de aproximadamente 70 kilómetros, se realiza en algo más de una hora, atravesando paisajes de sierra y curvas. Conviene no ir con demasiada prisa: los últimos kilómetros se hacen despacio y hay tramos donde se cruza poco tráfico pero sí ganado o fauna.
Consejos prácticos: Herguijuela es un pueblo pequeño, por lo que conviene prever el alojamiento en localidades cercanas como La Alberca o Mogarraz, sobre todo en verano y fines de semana largos. Calzado cómodo y algo de abrigo son casi obligatorios incluso en verano, ya que las noches pueden ser frescas en la sierra. Para rutas de senderismo, mejor llevar mapas actualizados o dispositivos GPS: no todos los cruces están bien señalizados y es fácil alargar la caminata más de lo previsto. Y ojo con las reservas de comida: no está de más llevar algo en la mochila por si el plan se alarga.
Cuándo visitar Herguijuela de la Sierra
La primavera (aprox. de abril a junio) suele ser un buen momento: la naturaleza está muy verde, los arroyos bajan con agua y las temperaturas son suaves para caminar. El otoño, especialmente en octubre y noviembre, es cuando los castaños y robles cambian de color y el monte invita a salir con calma.
En verano, los días son largos pero el calor aprieta en las horas centrales y algunos arroyos pierden caudal. En invierno, los días son cortos y puede hacer frío y humedad, pero el pueblo gana en tranquilidad y se ve otra cara de la sierra, más recogida.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Lo más razonable es pasear sin prisa por el casco, acercarte a la iglesia y asomarte a las huertas y al arroyo por los caminos que salen del borde del pueblo. A ritmo tranquilo, da tiempo a hacerse una idea del lugar sin ir mirando el reloj.
Si tienes el día entero
Puedes combinar el paseo por Herguijuela con alguna ruta señalizada por los bosques cercanos o hacia algún pueblo vecino, parar a descansar a la orilla del arroyo y rematar con un paseo al atardecer por las huertas. Es un destino para caminar, hablar poco y escuchar más el entorno.
Lo que no te cuentan
Herguijuela de la Sierra es pequeño y se ve rápido: quien venga buscando un “pueblo-museo” lleno de tiendas y bares se equivoca de sitio. Aquí hay silencio, casas habitadas todo el año y vida muy cotidiana. Es más un lugar donde hacer base para pasear por los alrededores o una parada tranquila dentro de una ruta por la Sierra de Francia que un destino para pasar varios días sin moverse. Y eso, precisamente, es parte de su gracia.