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Frayle from Salamanca, España · CC0
Castilla y León · Cuna de Reinos

Monsagro

Pueblo en el corazón de la sierra famoso por sus fósiles marinos visibles en las fachadas de las casas

129 habitantes · INE 2025
931m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Ruta de los Fósiles urbanos Ruta de las Huellas Fósiles

Mejor época

verano

San Julián (agosto) agosto

Qué ver y hacer
en Monsagro

Patrimonio

  • Ruta de los Fósiles urbanos
  • Jardín Botánico
  • Museo de los Mares Antiguos

Actividades

  • Ruta de las Huellas Fósiles
  • Senderismo de montaña

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

San Julián (agosto)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Monsagro.

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sobre Monsagro

Pueblo en el corazón de la sierra famoso por sus fósiles marinos visibles en las fachadas de las casas

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Enclavado en la Sierra de Francia salmantina, Monsagro se alza a 931 metros de altitud como uno de esos pueblos que se ven y se viven en voz baja. Con poco más de un centenar de habitantes, es de los sitios donde todavía se oye quién pasa por la calle y se distingue el ruido de cada coche que entra por la carretera. Sus casas de piedra, la madera oscura y las pizarras marcadas por los inviernos duros recuerdan rápido dónde estás: sierra, montaña y vida tranquila.

La arquitectura tradicional serrana manda en Monsagro. No es un decorado: son casas que han seguido en uso, con entramados de madera, balconadas corridas y tejados de pizarra que cargan nieve en invierno. El pueblo cae en cuesta, organizado en un pequeño entramado de callejuelas donde aún se mezclan viviendas cuidadas con otras medio cerradas, corrales y huertos. No esperes un casco histórico pulido y homogéneo; aquí se nota qué casas siguen vividas y cuáles están a medio camino entre el abandono y la reforma.

Monsagro vive muy pegado al monte. Rodeado de bosques de castaños, robles y encinas, el pueblo está metido en un paisaje de media montaña típico de la Sierra de Francia, más húmedo y verde que la llanura salmantina y con cambios de luz muy marcados según la estación.

Qué ver en Monsagro

El patrimonio arquitectónico de Monsagro es sencillo pero coherente con su historia de pueblo serrano. La Iglesia de San Pedro Apóstol preside el casco urbano desde la parte alta, un templo de origen medieval en el que se reconocen reformas de distintas épocas. La torre, visible desde varios puntos del valle, funciona casi como faro de referencia para orientarse en el pueblo.

El casco antiguo se recorre rápido, pero merece ir despacio. Las casas tradicionales serranas, con sus fachadas de mampostería, dinteles de madera labrada y corredores, forman un conjunto etnográfico interesante si te fijas en detalles: marcas en las piedras, fechas grabadas, portalones amplios para meter ganado. En algunas viviendas se conservan antiguos hornos de pan y lagares, aunque la mayoría son de uso privado y se ven solo desde fuera. No hay grandes monumentos ni museos al uso: aquí lo que habla es el tipo de construcción y cómo se ha ido adaptando al clima y a la vida de campo.

El entorno natural pesa tanto como el propio casco. A muy poca distancia de las últimas casas empiezan los bosques de castaños, algunos de buen porte, que en otoño cambian completamente el aspecto del valle. Los caminos tradicionales que unían Monsagro con las aldeas vecinas siguen ahí, ahora como senderos, y permiten asomarse a un paisaje de media montaña en el que se alternan bosque, bancales y antiguos pastos.

Desde varios puntos del municipio se obtienen vistas panorámicas de la Sierra de Francia, con la Peña de Francia al fondo en días claros, recordando que aquí la orografía manda: cuestas, barrancos y pueblos encaramados.

Qué hacer

Las rutas de senderismo son la actividad lógica en Monsagro. Desde el propio casco salen pistas y senderos que permiten hacer desde paseos cortos entre castaños hasta recorridos más largos hacia las cotas altas o en dirección a otros pueblos serranos. Los caminos que conectan con municipios vecinos como Sotoserrano o Cepeda siguen la huella de las antiguas comunicaciones a pie, con tramos de piedra y pendientes que conviene no subestimar: hay desnivel y en verano el sol castiga más de lo que parece al mirar el mapa.

La observación de la naturaleza tiene sentido aquí si disfrutas de los ritmos lentos: rapaces en los cielos despejados, jabalíes y ciervos esquivos, y, según la época, bastante movimiento de pequeñas aves forestales. Primavera y otoño son los momentos en que el monte está más vivo y la luz acompaña mejor a quienes llevan cámara de fotos.

En lo gastronómico, la cocina serrana se basa en lo de siempre: embutidos curados en altura, carnes, guisos contundentes y productos de temporada. En otoño entran en juego las setas y las castañas; en invierno, los platos de cuchara. No hay una gran oferta de establecimientos, así que conviene venir con cierta previsión y no confiar en encontrar siempre todo abierto: fuera de fines de semana y verano, es fácil encontrarse con bares o comedores cerrados entre semana.

La recogida de setas en temporada y la recolección de castañas en los meses de otoño forman parte del calendario del pueblo. Son actividades que se pueden hacer, pero siempre respetando propiedad privada y las normas municipales, que pueden cambiar según la campaña [VERIFICAR]. No todo el monte es “libre”: muchos castañares y fincas tienen dueño y se nota cuando se entra donde no se debe.

Fiestas y tradiciones

El calendario festivo gira en torno a lo esencial. Las fiestas patronales en honor a San Pedro, a finales de junio, combinan procesión, actos religiosos y un ambiente muy de pueblo pequeño, donde casi todo el mundo se conoce. No es un gran evento multitudinario, sino unos días en los que se reencuentran familias y se alarga la vida en la plaza.

En agosto suele celebrarse otra cita veraniega que reúne a quienes viven fuera el resto del año, con bailes, comidas y actos populares más pensados para la convivencia que para el turismo masivo. La matanza tradicional, aunque ya casi no se organiza de forma comunitaria como antaño, sigue muy presente en la memoria y en las historias que se cuentan los mayores, y se nota todavía en la cultura del embutido y en las cámaras de curación de muchas casas.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Salamanca capital, se llega a Monsagro por la SA‑220 en dirección a Miranda del Castañar y, pasado ese tramo, desviándose hacia la zona de Sotoserrano. Son unos 90 kilómetros de carretera, con la última parte ya de montaña, más lenta y con curvas, pero con buenas vistas sobre la sierra. Conviene calcular algo más de tiempo del que te marcaría un navegador, sobre todo si no estás acostumbrado a carreteras serranas.

Consejos: Monsagro es un sitio tranquilo, sin grandes servicios ni ruido. Conviene venir con calzado cómodo para caminar por calles en cuesta y senderos de tierra, y traer ropa de abrigo, incluso en verano, porque las noches refrescan más que en la llanura. El coche se puede aparcar sin demasiados problemas, pero lo razonable es dejarlo en las zonas más bajas y seguir a pie por el casco para no saturar las calles estrechas.

Cuándo visitar Monsagro

La primavera (mayo‑junio) y el otoño (septiembre‑octubre) son los momentos más agradables: en primavera el monte se cubre de verde y flores, y en otoño el castañar y las hojas secas cambian el color de todo el valle. En invierno el tiempo puede ponerse serio, con frío y posibles nevadas que complican la conducción en la parte final del trayecto. El verano es más suave que en otras zonas de Salamanca, pero en las horas centrales del día el sol pega y los paseos se disfrutan mejor a primera hora o al atardecer.

Si llueve, el pueblo se ve igual en un rato y las rutas se vuelven más resbaladizas, sobre todo en zonas de piedra y hoja caída. Para senderismo, mejor evitar días de lluvia continua o de niebla baja, porque se pierde buena parte de las vistas y la orientación se complica.

Lo que no te cuentan

Monsagro es pequeño y se recorre a pie en poco rato. La parte urbana no da para días enteros de visita; el tiempo aquí lo marca el monte y las rutas que quieras hacer alrededor. Si lo que buscas es un pueblo con muchas terrazas y oferta variada de ocio, no es tu sitio. Como parada dentro de una ruta por la Sierra de Francia o como base tranquila para caminar y desconectar, funciona mejor.

Si solo miras las fotos puede parecer más grande o más “turístico” de lo que realmente es: al llegar encontrarás un pueblo serrano vivido, discreto y muy calmado, donde cualquier movimiento se nota y donde el visitante sigue siendo, todavía, alguien a quien se mira a la cara y se saluda.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
Da un paseo tranquilo por el casco, sube hasta la iglesia de San Pedro y asómate a los bordes del pueblo para ver el valle y los castañares. Con eso te haces una idea bastante real de lo que es Monsagro.

Si tienes el día entero
Combina la vuelta por el pueblo con una ruta a pie por los caminos tradicionales hacia los castañares o en dirección a algún pueblo vecino, ajustando el recorrido al tiempo y al calor. El día se va más en el monte que en el casco, y es ahí donde Monsagro enseña su cara más interesante.

Errores típicos

  • Pensar que es un “pueblo de postal” grande: el casco es reducido y en un par de horas está visto; lo que da juego de verdad es el entorno natural.
  • Llegar a la hora de comer sin previsión: sobre todo fuera de temporada alta, puedes encontrarte con muy pocas opciones abiertas. Mejor traer algo de comida o al menos no apurar.
  • Subestimar las cuestas y el calor: los desniveles se notan, y en verano conviene madrugar para las rutas y llevar agua de sobra.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Sierra de Francia
Código INE
37199
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
EducaciónColegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
CostaPlaya a 19 km
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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