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sobre Salas de los Infantes
Cabecera de la Sierra de la Demanda; famosa por su museo de dinosaurios y entorno natural privilegiado
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En el corazón de la Sierra de la Demanda burgalesa, a 964 metros de altitud, se encuentra Salas de los Infantes, una villa con pasado medieval que combina historia, naturaleza y uno de los patrimonios paleontológicos más interesantes de España. Con sus casi 2.000 habitantes, este municipio serrano hace de capital práctica de la comarca: aquí se viene tanto a hacer gestiones como a tomar un café tranquilo y planear rutas por los alrededores.
No todo son postales medievales: el casco tiene tramos de calles empedradas y casas de piedra, pero también edificios más recientes y vida de pueblo real, de supermercados, colegios y bares de siempre. Aun así, cuando levantas la vista hacia las montañas o te alejas un poco del centro, reaparece esa sensación de sierra castellana donde el ritmo baja un par de marchas.
La posición de Salas de los Infantes la convierte en un buen campamento base para explorar la Sierra de la Demanda, con sus bosques de robles y hayas, sus pueblos de piedra y sus valles escondidos. No es un decorado: es un sitio donde la gente vive todo el año y donde el turismo convive con la vida cotidiana.
Qué ver en Salas de los Infantes
La pieza más singular del patrimonio local es el Museo de Dinosaurios, uno de los referentes en España en su especialidad. Aquí se conservan restos paleontológicos encontrados en los yacimientos de la comarca, incluyendo huevos, huellas y esqueletos que datan del Cretácico. La visita funciona muy bien tanto si vas con curiosidad general como si vienes ya con la lección aprendida sobre dinosaurios.
El casco histórico conserva cierto aire medieval en sus calles y plazas más antiguas, mezclado con casas reformadas y construcciones más modernas. La iglesia de Santa María, de origen románico aunque muy transformada en siglos posteriores, preside el núcleo urbano con su torre, visible desde buena parte del pueblo. Junto a ella, los restos de la antigua muralla medieval recuerdan el pasado defensivo de la villa.
Merece la pena un paseo relajado por la Plaza Mayor, centro de la vida local, rodeada de soportales y edificios tradicionales con escudos nobiliarios que hablan del antiguo señorío de los Infantes de Lara. La arquitectura popular castellana se reconoce en varias casonas señoriales repartidas por las calles del centro; no todo está restaurado, y eso también forma parte de la foto real del lugar.
El entorno natural, sin ser alta montaña técnica, regala buenas vistas. Los pinares y encinares que rodean el municipio invitan a pasear y respirar el aire fresco de la sierra. Desde varios miradores cercanos se obtienen panorámicas del valle y de las montañas de la Demanda, sobre todo al atardecer.
Qué hacer
Las rutas de senderismo son uno de los grandes atractivos. Desde Salas parten diversos caminos que permiten explorar la sierra, como la ruta hacia los yacimientos de icnitas (huellas de dinosaurio) en el término municipal, donde se pueden observar estas marcas fosilizadas al aire libre. Conviene informarse antes del estado de los senderos y las indicaciones, porque no todo está señalizado como en un parque temático y en algunos tramos la señalización puede estar algo deteriorada.
Para los aficionados a la bicicleta de montaña, los caminos forestales y vías pecuarias permiten encadenar subidas suaves y pistas largas. La comarca cuenta con rutas señalizadas que conectan varios pueblos serranos a través de paisajes amplios, con tramos de sombra entre pinos y otros más despejados donde el sol pega de lleno. El terreno es más de resistencia que de técnica: muchas pistas, alguna cuesta larga y pocas zonas realmente complicadas.
La gastronomía serrana tira de lo conocido, pero aquí sabe distinto: asados de cordero lechal, carnes de caza cuando es temporada, setas en otoño y las morcillas de la zona. Los bares y restaurantes del municipio sirven estos productos locales acompañados, cuando se busca vino de proximidad, por botellas de la cercana Ribera del Arlanza.
Las familias tienen en el Museo de Dinosaurios y los yacimientos una combinación bastante agradecida: museo bajo techo y luego salida al campo. En los alrededores hay varias áreas recreativas donde extender el mantel, dejar que los críos corran un rato y alargar el día al aire libre.
Fiestas y tradiciones
La festividad más importante es San Roque, en agosto, con varios días de festejos populares, verbenas, procesiones y actividades para todas las edades. Es cuando Salas multiplica su población con la gente que vuelve al pueblo y quienes aprovechan para conocer la zona.
En San Pedro, el 29 de junio, también hay celebraciones tradicionales que mantienen vivas las costumbres serranas. Durante el verano, según el año, se organizan eventos culturales y deportivos que animan la vida local [VERIFICAR].
La Semana Santa se vive con devoción, con procesiones que recorren las calles del casco histórico, más sobrias que espectaculares, pero coherentes con el carácter de los pueblos castellanos.
Información práctica
Salas de los Infantes se encuentra a 56 kilómetros al sureste de Burgos capital. El acceso es sencillo tomando la carretera N-234 en dirección a Soria y desviándose por la BU-822. El trayecto dura aproximadamente una hora y transcurre por una carretera de montaña con paisajes amplios y curvas suaves; en invierno conviene estar atento al parte meteorológico.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por el campo y algo de abrigo extra, ya que en la sierra las temperaturas pueden bajar incluso en verano al caer la tarde. En invierno, guantes y gorro no sobran casi nunca.
Cuándo visitar Salas de los Infantes
La época más agradecida para visitar Salas de los Infantes suele ser de primavera a otoño. En primavera los campos se ponen verdes y hay agua en arroyos y fuentes; en verano, la altitud se nota y se duerme mejor que en la llanura; y el otoño trae esos bosques de robles y hayas en tonos ocres y dorados que justifican por sí solos una escapada corta.
El invierno puede ser frío y con nevadas. Tiene su interés si buscas calma, chimenea y paseos cortos abrigado hasta las orejas, pero no es la mejor estación si lo que quieres es encadenar muchos días de senderismo sin sobresaltos. Si hace mal tiempo, el museo y los bares del centro son el refugio natural, y el ambiente se concentra más en la vida de pueblo que en las excursiones.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Paseo por la Plaza Mayor y el entorno de la iglesia de Santa María, con parada tranquila a tomar algo, y visita rápida al Museo de Dinosaurios. Te da tiempo a hacerte una idea del pueblo y de por qué aquí se habla tanto de icnitas.
Si tienes el día entero
Por la mañana, museo y salida a alguno de los yacimientos cercanos (en coche o caminando, según ganas y forma física). Comida en el pueblo y, por la tarde, paseo sin prisas por el casco y paseo corto por los pinares de los alrededores. El ritmo es relajado: con un día puedes ver lo principal sin ir mirando el reloj.
Lo que no te cuentan
Salas de los Infantes se ve relativamente rápido: el casco histórico es compacto y no es un pueblo monumental al uso, sino una mezcla de lo antiguo y lo cotidiano. Es más un lugar para usarlo como base y moverse por la Sierra de la Demanda que para pasar varios días sin salir. Las fotos tienden a enseñar solo las casas de piedra y las vistas a la sierra; cuando llegas, te encuentras también con la parte de villas modernas, bloques y servicios comarcales. Si sabes a lo que vas —paleontología, rutas y vida de pueblo real—, encaja mucho mejor.