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sobre Amayuelas de Arriba
Municipio conocido por su apuesta por la ecología y la sostenibilidad; conserva la arquitectura tradicional y promueve la vida rural en armonía con el medio ambiente.
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En el corazón de Tierra de Campos, donde los horizontes se estiran sin obstáculos y el cielo manda, se encuentra Amayuelas de Arriba, una pequeña aldea palentina que representa con bastante crudeza la realidad de la España despoblada. Con apenas 36 habitantes censados y situada a unos 790 metros de altitud, este núcleo rural se ha convertido en un ejemplo interesante de vida comunitaria sostenible y recuperación del patrimonio rural.
Llegar hasta aquí es adentrarse en un territorio de campos ondulantes de cereal, donde el dorado del trigo en verano contrasta con los ocres del otoño y el verde intenso de la primavera. Amayuelas de Arriba no promete grandes monumentos ni bullicio turístico, pero sí algo cada vez más raro: autenticidad, silencio y la posibilidad de conocer un proyecto de vida rural que ha intentado reinventarse sin perder su fondo castellano.
La aldea se ha convertido en un pequeño referente de ecoturismo y vida sostenible en Castilla y León, atrayendo a visitantes que buscan desconectar del ritmo urbano y asomarse a formas de vida más pausadas y respetuosas con el entorno. Aquí el “plan” muchas veces es simplemente estar, pasear despacio y fijarse en cómo se vive con muy poco ruido alrededor.
Qué ver en Amayuelas de Arriba
El principal atractivo de Amayuelas de Arriba es su propio entramado urbano tradicional, con construcciones de adobe y piedra que muestran la arquitectura popular de Tierra de Campos. Pasear despacio por sus calles tranquilas permite fijarse en la tipología constructiva característica de la zona, con viviendas pensadas para aguantar el clima continental extremo de la meseta castellana.
La iglesia parroquial preside el núcleo urbano, como es habitual en estos pueblos, y aunque modesta en dimensiones, conserva elementos de la arquitectura religiosa rural. Su silueta emerge entre las construcciones bajas del pueblo, sirviendo de referencia visual en el paisaje llano circundante.
Los alrededores de Amayuelas muestran el paisaje típico de Tierra de Campos: campos de cultivo que se extienden hasta el horizonte, con palomares dispersos que son uno de los elementos patrimoniales más característicos de la comarca. Estos palomares, construcciones cilíndricas o cuadradas de adobe, salpican el territorio y constituyen un patrimonio etnográfico reconocible al primer vistazo. Algunos están bien conservados y otros medio caídos, formando parte de ese paisaje algo melancólico de la zona.
El proyecto de recuperación del pueblo ha generado espacios de interés como huertos ecológicos y zonas de experimentación agroecológica que pueden visitarse, mostrando técnicas tradicionales de cultivo y construcción natural con adobe y materiales locales. Conviene informarse antes de ir, porque no siempre hay visitas o actividades abiertas al público y no todo el recinto está pensado como parque temático.
Qué hacer
Amayuelas de Arriba es un destino tranquilo para el turismo slow y las actividades relacionadas con la sostenibilidad rural. La aldea permite, según la época del año y la programación del proyecto comunitario, participar en talleres de bioconstrucción, agricultura ecológica y oficios tradicionales. No siempre hay actividades abiertas, así que es mejor no llegar dando por hecho que habrá curso o visita guiada.
Las rutas de senderismo por los alrededores recorren el paisaje de Tierra de Campos, con caminos rurales que conectan con pueblos vecinos como Amayuelas de Abajo y que atraviesan páramos y valles suaves. Son recorridos llanos, sin complicación técnica, que se hacen bien caminando o en bici, siempre que el viento y el sol respeten. No hay sombras ni fuentes cada poco, así que conviene llevar agua y algo para cubrirse la cabeza si vas en verano.
La observación de aves es otra actividad a tener en cuenta, ya que la zona alberga especies esteparias características como la avutarda, el sisón o el aguilucho cenizo. No es un zoo: hay que tener paciencia, prismáticos y saber que a veces no aparece nada especial. Los atardeceres en estos paisajes abiertos suelen ser agradecidos para quien disfrute de la fotografía o simplemente de sentarse a mirar cómo cambia la luz sobre los campos.
La gastronomía local se basa en productos de la tierra: legumbres, cereales y la tradicional cocina castellana. Los platos de cuchara, el lechazo asado y los quesos de la zona forman parte de una mesa sencilla pero sabrosa, que encontrarás sobre todo en los alrededores y en localidades mayores.
Fiestas y tradiciones
Como en la mayoría de los pequeños núcleos rurales de Castilla y León, las fiestas patronales son el momento álgido del calendario festivo. En Amayuelas de Arriba se celebran en verano, habitualmente en agosto, cuando muchos emigrantes regresan al pueblo y la población se multiplica temporalmente.
Estas celebraciones mantienen elementos tradicionales como la misa, la procesión y las comidas comunitarias, que refuerzan los lazos entre vecinos y gente que vuelve solo unos días al año. Son buenos momentos para entender cómo se organiza la vida social del pueblo y cómo conviven la gente de siempre con quienes han llegado atraídos por el proyecto comunitario.
Durante el año, el proyecto comunitario de la aldea organiza jornadas y encuentros relacionados con la sostenibilidad, la agricultura ecológica y el medio rural, que atraen a personas interesadas en estas temáticas desde diversos puntos de España. La agenda cambia según el año, así que es recomendable consultarla antes de planear el viaje para no encontrarte el pueblo completamente en calma cuando esperabas movimiento.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Palencia capital (a unos 50 kilómetros), se toma la A-231 en dirección a Sahagún. Amayuelas de Arriba se encuentra cerca de la localidad de Paredes de Nava, accediendo por carreteras locales. El trayecto dura aproximadamente 45 minutos en coche, atravesando el característico paisaje de Tierra de Campos. El transporte público es limitado o inexistente para llegar hasta el propio pueblo, así que lo normal es ir en coche.
Consejos prácticos: Amayuelas de Arriba no es un destino turístico convencional, ni un pueblo grande con servicios a mano. Es recomendable informarse previamente sobre posibilidades de alojamiento en la zona y sobre las visitas. El proyecto comunitario organiza actividades que conviene consultar con antelación. Llevar calzado cómodo para caminar por caminos de tierra y ropa adaptada al clima continental es fundamental: en verano el sol pega fuerte, en invierno el frío y el viento se notan. Aquí todo va a otro ritmo, también los horarios, así que conviene venir con margen y sin prisas.
Cuándo visitar Amayuelas de Arriba
La primavera (abril-mayo) suele ser el momento más agradecido: campos verdes, flores en los ribazos y temperaturas suaves para caminar. El verano tiene esa luz larga y los atardeceres eternos de la meseta, pero las horas centrales del día pueden ser duras si hace calor. El otoño funciona bien para ver los tonos ocres y la tierra recién trabajada.
En invierno el pueblo se vuelve más silencioso todavía y el ambiente puede resultar algo áspero si no estás acostumbrado al frío castellano: es una época más para quien ya conoce la zona o busca precisamente esa sensación de despoblado y horizontes desnudos. Si hace viento, la sensación térmica baja bastante y se agradece tener un lugar cerrado donde resguardarse.
Lo que no te cuentan
Amayuelas de Arriba es muy pequeño y se recorre en un rato. El interés está más en el proyecto comunitario y en el paisaje de alrededor que en “hacer cosas” sin parar. Es más una parada tranquila, para una mañana o una jornada pausada, que un lugar para pasar varios días sin moverse.
Las fotos que circulan a veces transmiten una imagen muy idílica de vida rural alternativa; la realidad es más austera y, en muchos aspectos, más interesante: aquí se experimenta, se prueba y también se convive con las limitaciones de un entorno muy despoblado.
Errores típicos al visitar Amayuelas de Arriba
- Llegar pensando en un “pueblo turístico” con bares, tiendas y planes a cada hora. Aquí no hay eso: hay silencio, campos y un proyecto comunitario que hace lo que puede con los recursos que tiene.
- Presentarse sin avisar esperando visitas guiadas, talleres o actividades a diario. Puede que no haya nada programado justo ese día.
- Subestimar el clima de Tierra de Campos: el sol de verano y el viento frío de invierno convierten un paseo corto en algo incómodo si no vienes preparado.
Si solo tienes…
…1–2 horas
Pasea por el caserío, acércate a la iglesia, fíjate en las casas de adobe y en los detalles de restauración, y date una vuelta corta por los caminos de las afueras para ver el paisaje abierto y algún palomar.
…el día entero
Combina la visita al pueblo y al proyecto comunitario (si está abierto o hay actividad) con una ruta a pie o en bici por pistas agrícolas hacia algún pueblo vecino. Tómate los tiempos con calma: aquí las distancias se ven, pero engañan, y los horizontes largos hacen que apetezca parar más de lo previsto.