Vista aérea de Becilla de Valderaduey
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Becilla de Valderaduey

Localidad atravesada por el río Valderaduey; conserva un puente romano y una arquitectura típica de la Tierra de Campos

206 habitantes · INE 2025
730m altitud

Por qué visitarlo

Puente Romano Pesca

Mejor época

verano

San Isidro (mayo) agosto

Qué ver y hacer
en Becilla de Valderaduey

Patrimonio

  • Puente Romano
  • Iglesia de San Miguel

Actividades

  • Pesca
  • Paseos por la ribera

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

San Isidro (mayo), Fiesta del Veraneante (agosto)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Becilla de Valderaduey.

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sobre Becilla de Valderaduey

Localidad atravesada por el río Valderaduey; conserva un puente romano y una arquitectura típica de la Tierra de Campos

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En el corazón de la Tierra de Campos vallisoletana, donde el horizonte se extiende sin interrupciones y los campos de cereal dibujan un mosaico dorado según la estación, se encuentra Becilla de Valderaduey. Este pequeño municipio de poco más de doscientos habitantes mantiene muy clara la esencia de la meseta castellana, ese paisaje que ha acompañado a quien ha viajado por aquí en tren, en coche o a pie desde hace décadas. A unos 730 metros de altitud, Becilla se levanta junto al río Valderaduey, que da nombre al pueblo y vertebra un territorio marcado por la agricultura y las rutinas de siempre.

Venir a Becilla de Valderaduey es entrar en una España rural tranquila, donde el ritmo pausado de la vida contrasta con la intensidad de las ciudades. Aquí no encontrarás multitudes ni grandes monumentos turísticos, pero sí una arquitectura popular honesta, iglesias centenarias y la hospitalidad directa de los pueblos castellanos. Más que un “destino” al uso, es un lugar para parar un rato, pasear sin prisa y escuchar cómo suena de verdad la Tierra de Campos: viento, campanas y poco más.

La ubicación de Becilla, entre Medina de Rioseco y Villalón de Campos, convierte al pueblo en un buen punto de apoyo para explorar esta comarca histórica, conocida como el granero de España y cuna de una tradición cultural y gastronómica muy ligada al campo.

Qué ver en Becilla de Valderaduey

El patrimonio de Becilla de Valderaduey gira en torno a su iglesia parroquial, dedicada a San Pedro Apóstol. Este templo, de origen medieval aunque muy reformado en siglos posteriores, preside la plaza del pueblo con su torre característica. En su interior se conservan retablos de interés y una pila bautismal que habla del pasado religioso de la localidad. La arquitectura religiosa, como en tantos pueblos de Tierra de Campos, fue durante siglos el principal foco artístico de estas comunidades agrícolas.

El casco urbano mantiene ejemplos de arquitectura popular castellana, con construcciones de adobe, tapial y ladrillo que muestran las técnicas constructivas tradicionales adaptadas al clima continental extremo de la meseta. Muchas fachadas han sido reformadas, pero todavía se aprecian portales, corrales y muros que recuerdan al pueblo agrícola que sigue siendo. Los palomares, estructuras cilíndricas o cuadradas que salpican los alrededores del pueblo, son otro elemento característico del paisaje terracampino que merece una mirada atenta, sobre todo al atardecer, cuando se recortan contra el cielo y los campos ya empiezan a enfriar el día.

La ribera del Valderaduey ofrece un contraste agradable con la austeridad de los campos. Este modesto curso de agua crea un microecosistema que atrae a diversas especies de aves, convirtiendo sus orillas en un lugar sencillo pero agradecido para pasear y observar la naturaleza. Los chopos que flanquean el río proporcionan sombra en verano y un espectáculo de colores en otoño; el resto del año, la orilla se recorre rápido, pero se agradece esa franja verde en medio del cereal.

Qué hacer

Becilla de Valderaduey es territorio de caminantes. Las rutas de senderismo por los caminos rurales que conectan el pueblo con localidades vecinas permiten sumergirse en el paisaje de la Tierra de Campos, con sus lomas suaves, sus trigales interminables y ese cielo amplísimo que parece abrazar la tierra. No son rutas señalizadas como en la montaña: aquí se camina por los mismos caminos que usan agricultores y vecinos, conviene llevar mapa o aplicación de GPS y no fiarlo todo a la intuición. En días de lluvia reciente, el barro puede hacer el paseo pesado, así que el calzado importa más de lo que parece sobre el papel.

El Camino de Santiago Francés pasa relativamente cerca, y algunos peregrinos se desvían para conocer estos pueblos menos transitados. No es un desvío masivo ni señalizado a lo grande, es más bien una licencia personal para quien busca un tramo aún más calmado que la ruta oficial.

La observación de aves encaja bien con el lugar. La comarca es hogar de especies esteparias cada vez más escasas, como avutardas, sisones y aguiluchos cenizos. En primavera y verano, el canto de las alondras acompaña cualquier paseo por los campos. No esperes miradores acondicionados ni paneles: la gracia está en pararse, usar prismáticos si los llevas y dejar que el paisaje haga el resto. A primera hora de la mañana y al final de la tarde es cuando más vida se aprecia.

Para quienes disfrutan de la gastronomía castellana, Becilla y su entorno conservan los productos típicos de Tierra de Campos: el pan tradicional, el lechazo asado, las sopas de ajo y los quesos de oveja. Aunque el pueblo es pequeño, la cocina casera se encuentra con más variedad en las localidades cercanas, donde también se elaboran dulces conventuales y embutidos artesanos. Lo normal es combinar la visita a Becilla con una comida en Medina de Rioseco o Villalón y volver luego al silencio de los campos. Conviene tenerlo en cuenta si llegas en horas “raras”: aquí los horarios siguen siendo bastante de pueblo.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales en honor a San Pedro Apóstol se celebran en torno al 29 de junio, con la programación tradicional de actos religiosos, verbenas y comidas populares que reúnen a vecinos y visitantes. Es uno de esos momentos en los que el pueblo cambia de ritmo: las calles se llenan, las peñas ocupan las plazas y se mezclan generaciones.

En agosto, como en muchos pueblos de la zona, tienen lugar festejos complementarios que coinciden con el regreso de los emigrantes que vuelven al pueblo durante el verano. Estas celebraciones, aunque modestas, mantienen vivas las tradiciones de las romerías y los bailes populares, y son una buena ocasión para ver cómo se relaciona la gente que vive dentro y fuera del pueblo.

La Semana Santa se vive con la sobriedad característica de Castilla, con procesiones que recorren las calles del pueblo y actos litúrgicos marcados por el silencio y el recogimiento. No es una Semana Santa de grandes pasos, sino de hermandades pequeñas y caras conocidas.

Lo que no te cuentan

Becilla de Valderaduey es pequeño y se recorre a pie en poco tiempo. El paseo por el núcleo urbano, la iglesia, la ribera y algún camino de las afueras se hace en una mañana o una tarde con calma, sin necesidad de ir mirando el reloj. Si tu idea es pasar varios días, conviene combinarlo con otros pueblos de la Tierra de Campos o con alguna ruta más amplia por la comarca.

Las fotos de campos verdes y cielos dramáticos corresponden normalmente a la primavera o a días de tormenta; buena parte del año el paisaje es seco, dorado o pardo, y esa es también su personalidad. No es un entorno que impacte al primer golpe de vista si vienes buscando montañas o bosques frondosos, pero si te gusta fijarte en los detalles —los palomares medio en pie, los surcos, las nubes bajas—, acaba teniendo su propio ritmo.

El acceso es sencillo por carretera, pero una vez allí no hay una gran oferta de servicios turísticos: es un pueblo pequeño, con lo que eso implica. Mejor venir con el depósito de combustible y las compras básicas ya hechas, y tener claro que el punto fuerte de la visita es el paisaje y la tranquilidad, no la animación continua ni las actividades organizadas.

Cuándo visitar Becilla de Valderaduey

La primavera (sobre todo mayo y principios de junio) es cuando la Tierra de Campos se muestra más amable: campos verdes, flores en las cunetas y temperaturas suaves que permiten caminar a casi cualquier hora del día.

El otoño tiene una luz muy especial, con los tonos ocres del rastrojo y las puestas de sol largas. Los días son más cortos, pero las caminatas de tarde por los caminos se disfrutan mucho si no hace viento fuerte.

En invierno, el frío y la niebla pueden ser protagonistas. No es la época más cómoda para pasear, pero sí para entender esa imagen de Castilla gris y callada. En verano, el calor aprieta a partir de media mañana; lo razonable es salir temprano o esperar a la caída del sol, cuando el pueblo se vuelve a animar un poco y los caminos se ven con otra calma.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas

Da una vuelta tranquila por la plaza y la iglesia de San Pedro, baja a la ribera del Valderaduey y alarga el paseo por alguno de los caminos que salen hacia los campos. En ese tiempo te haces una idea bastante fiel de lo que es Becilla: pocas calles, mucho cielo y el campo pegado al casco urbano.

Si tienes el día entero

Puedes combinar Becilla con Medina de Rioseco o Villalón de Campos, y dejar para Becilla el rato más calmado del día: un paseo largo por los caminos, un alto en la ribera y algo de observación de aves. Con un día completo te da tiempo a encadenar varios pueblos y volver a dormir donde tengas tu base sin ir agobiado.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Tierra de Campos
Código INE
47015
Costa
No
Montaña
No
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

Fuentes oficiales

Registros institucionales y datos abiertos (cuando están disponibles).

  • PUENTE ROMANO Y CALZADA ROMANA ITINERARIO Nº 17
    bic Zona Arqueolã“Gica ~0.4 km

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