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sobre Boadilla del Camino
Hito importante en el Camino de Santiago; destaca por su rollo gótico jurisdiccional y su iglesia; parada obligada para peregrinos.
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En Boadilla del Camino no hace falta plan. Aparca en una de las calles anchas de la entrada y camina. En media hora has visto el pueblo. Muchos llegan andando por el Camino de Santiago, paran un rato y siguen hacia Frómista. Si vienes en verano, mejor temprano. Aquí el sol cae sin sombra.
Viven poco más de un centenar de personas. Cuando pasan los peregrinos hay algo de movimiento. Si no, el pueblo queda casi en silencio. Tierra de Campos funciona así.
Qué hay en el pueblo
Lo más claro es la iglesia de Santa María. Grande para el tamaño del pueblo. Mezcla de gótico tardío y reformas posteriores. La torre se ve desde los campos que rodean el casco urbano.
Cerca está el rollo jurisdiccional. Columna de piedra, sencilla, colocada junto al paso del Camino. Era la señal de que aquí hubo jurisdicción propia hace siglos. Hoy queda como recordatorio. No tiene misterio, pero llama la atención porque el resto del pueblo es bastante sobrio.
Las casas siguen el patrón de la comarca. Mucho adobe, algo de ladrillo, portones grandes. Algunas fachadas conservan escudos de piedra. Nada monumental. Pueblo agrícola de los de siempre.
El Canal de Castilla al lado
A pocos minutos pasa el Canal de Castilla. Recto, silencioso, con el camino de sirga pegado al agua. Sirve para caminar o ir en bici sin pensar demasiado en el terreno. Todo es llano.
De vez en cuando aparecen esclusas y puentes de piedra. Son la parte más interesante del canal por aquí. El proyecto empezó en el siglo XVIII para mover grano hacia el norte. Hoy queda como infraestructura histórica y como paseo largo entre campos.
Cuando aprieta el calor se nota. Hay tramos con chopos, pero no siempre.
Camino de Santiago y campos abiertos
Boadilla del Camino está en pleno Camino Francés. Muchos lo atraviesan sin detenerse más que para llenar la cantimplora o estirar las piernas. El siguiente tramo hacia Frómista es fácil. Recto y abierto.
El paisaje es el típico de Tierra de Campos. Parcelas amplias, horizonte limpio y viento cuando quiere. Si madrugas puedes ver avutardas o alguna rapaz sobrevolando los cultivos. No siempre, claro.
Un consejo rápido
No vengas buscando un casco histórico grande. Aquí se para un rato y se sigue. Si te gusta caminar junto al canal o ver cómo es un pueblo pequeño del Camino sin adornos, entonces sí merece la parada. Si no, en media hora estás otra vez en la carretera.