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sobre Boadilla del Camino
Hito importante en el Camino de Santiago; destaca por su rollo gótico jurisdiccional y su iglesia; parada obligada para peregrinos.
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En pleno corazón de Tierra de Campos, donde la meseta castellana se extiende en un mar de trigales, Boadilla del Camino es uno de esos pueblos que el Camino de Santiago ha ido moldeando siglo a siglo. Con apenas 120 habitantes a unos 780 metros de altitud, este núcleo palentino es algo más que un alto en la ruta: combina pausa, vida jacobea y la escala justa para quien quiere ver cómo late un pueblo pequeño de la meseta… sabiendo que se ve rápido y que aquí el plan es ir despacio.
El nombre lo dice todo: Boadilla "del Camino". Desde tiempos medievales, este pueblo ha vivido marcado por el fluir constante de peregrinos que atraviesan sus calles rumbo a Santiago de Compostela. Esta vocación hospitalaria ha marcado su carácter y ha dejado un legado patrimonial notable para un municipio de dimensiones tan modestas. Cuando no hay peregrinos, el ambiente baja mucho: conviene saberlo.
Pasear por Boadilla del Camino es asomarse a la esencia de Castilla: arquitectura de adobe y piedra, el silencio apenas roto por el viento de la meseta y un ritmo pausado que invita a bajar marchas. Aquí, donde las estaciones pintan el paisaje de colores cambiantes —del verde primaveral al ocre estival—, el tiempo corre de otra manera… y también se nota que el pueblo se recorre en un rato.
Qué ver en Boadilla del Camino
La pieza más relevante de Boadilla es la Iglesia de Santa María, un templo gótico-renacentista que domina la silueta del pueblo. Su torre y su robusta construcción recuerdan épocas en las que este enclave tenía mayor relevancia demográfica y económica. En su interior se conservan retablos interesantes que merecen una visita pausada si la encuentras abierta [VERIFICAR horarios de visita]. No siempre coincide que pases y esté accesible, así que conviene no fiarlo todo a eso.
Pero si algo identifica visualmente a Boadilla del Camino es su rollo jurisdiccional, uno de los mejor conservados de la provincia de Palencia. Esta columna de piedra, situada en plena ruta jacobea, representa el antiguo poder señorial y la capacidad de impartir justicia que tenía la localidad. Es uno de los elementos más fotografiados por los peregrinos y un símbolo claro del patrimonio histórico del pueblo. En persona impone más de lo que parece en foto, pero alrededor no hay una plaza monumental, es un entorno sencillo de pueblo.
El Canal de Castilla pasa muy cerca de Boadilla, añadiendo un elemento natural y patrimonial de verdadero interés. Esta obra de ingeniería hidráulica del siglo XVIII, que comunicaba Castilla con el mar Cantábrico, permite hoy pasear junto al agua y fijarse en esclusas, puentes y antiguos edificios de uso agrícola y comercial. El acceso al canal se hace caminando por pista, así que ten en cuenta el calor y la falta de sombra en verano.
Las calles del pueblo conservan varias casonas blasonadas y construcción tradicional en adobe, testimonio de la prosperidad que conoció Boadilla en siglos pasados. El paseo es corto, pero si te fijas irás descubriendo portadas de piedra, escudos y esa arquitectura popular castellana que se confunde con el paisaje. No esperes un casco histórico “de postal”: es un pueblo agrícola y se nota en los corrales, naves y solares.
Qué hacer
La actividad principal en Boadilla del Camino es, como es lógico, recorrer una etapa del Camino de Santiago. Tanto si eres peregrino como si solo quieres caminar unas horas por esta ruta, las sendas que entran y salen del pueblo tienen buenas vistas sobre la campiña palentina. El tramo que conecta con Frómista es muy agradecido: terreno llano, sin complicaciones y con el Canal de Castilla a tiro de piedra. Eso sí, casi todo al descubierto: en días de calor se puede hacer muy largo si no vas preparado.
El Canal de Castilla es otra excusa clara para acercarse: el camino de sirga paralelo al canal está acondicionado y permite hacer senderismo y cicloturismo en terreno prácticamente llano. Puedes plantear un paseo corto de ida y vuelta o enlazar con otros tramos, según ganas y tiempo. En primavera, con los chopos verdes y algo de agua en el canal, el paseo gana bastante; en verano seco pierde parte del atractivo, aunque sigue siendo un buen lugar para estirar las piernas.
Para quien se fija en la fauna, los campos cerealistas de los alrededores son territorio de avutardas, sisones y otras aves esteparias. No es un “safari” garantizado, pero con prismáticos, calma y algo de suerte en primavera, la zona puede dar alegrías. Las lagunas temporales que se forman con las lluvias atraen también aves acuáticas en determinados momentos del año. Si no conoces bien las especies, simplemente disfrutarás de un paisaje muy abierto y silencioso.
La gastronomía de Tierra de Campos está presente en Boadilla, donde productos como el lechazo asado, las sopas castellanas, las lentejas de la zona y los quesos artesanos forman parte de la tradición culinaria. La oferta hostelera es limitada, así que conviene no llegar pensando en gran variedad de bares y restaurantes, aunque en albergues y casas rurales de la zona se mantiene la cocina de siempre. Fuera de la temporada fuerte del Camino es fácil encontrar menos servicios abiertos.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de Boadilla del Camino se celebran en honor a Santa María, alrededor del 15 de agosto, con actos religiosos, verbenas populares y comidas de hermandad que reúnen a vecinos, gente de los alrededores y peregrinos. Es una buena ocasión para ver el pueblo con más movimiento del habitual y con más vida en la plaza.
Como en otros lugares del Camino, el Año Santo Jacobeo condiciona el calendario cuando coincide, con algún evento especial y mayor afluencia de peregrinos que se nota en las calles y en los alojamientos.
Cuándo visitar Boadilla del Camino
La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son los momentos más agradecidos: temperaturas más suaves y el paisaje en verde o dorado, según toque. En verano el calor aprieta y hay muy poca sombra en los caminos; si vas a caminar, mejor madrugar y llevar agua y gorra. El invierno es frío y ventoso, pero quien busca silencio y poca gente lo encuentra aquí sin problema, a cambio de días cortos y algún que otro cierzo.
Si lo tuyo es el Camino con ambiente, los meses centrales de primavera y principios de otoño concentran la mayor parte de peregrinos. Si prefieres tranquilidad, escapa de agosto y de los puentes largos. En meses muy flojos fuera de temporada puedes encontrar el pueblo casi vacío y menos servicios activos: depende de lo que busques.
Errores típicos
- Esperar “mucho que ver”: Boadilla es pequeño y se recorre rápido. Tiene dos o tres piezas patrimoniales interesantes y un entorno agradable, pero no es un pueblo monumental para llenar por sí solo un fin de semana entero.
- Subestimar el sol: en la meseta no hace falta estar en pleno julio para quemarse. En los caminos hacia Frómista o el Canal hay poca sombra. Gorro, agua y protección solar, incluso en días que parecen frescos.
- Contar con demasiado servicio: la oferta de bares, tiendas y alojamientos es limitada y muy marcada por el flujo de peregrinos. Mejor llegar con algo de previsión, sobre todo fuera de la temporada alta del Camino.
- Pensar que el Canal “está al lado” en plan paseo corto sin más: desde el pueblo hay un tramo de pista hasta el canal. No es duro, pero suma distancia a lo que luego quieras caminar junto al agua.
Lo que no te cuentan
Boadilla del Camino funciona muy bien como parada dentro de una ruta (Camino de Santiago, Canal de Castilla, recorrido por pueblos de Tierra de Campos), más que como “destino” único para varios días. En una mañana, con calma, puedes ver el pueblo, acercarte al canal y seguir camino. Para estancias largas, tendrás que moverte en coche por la comarca.
Las fotos del rollo y de la iglesia son muy agradecidas y pueden dar una imagen más monumental de lo que luego es el conjunto. El valor del sitio está más en el ambiente jacobeo, el silencio de la meseta y la escala humana que en una lista interminable de monumentos. Si vas con esa idea, Boadilla encaja mejor.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Palencia capital, Boadilla del Camino está a unos 50 kilómetros por la carretera P-980 en dirección a Frómista. El trayecto ronda los 40 minutos en coche, según tráfico y paradas. La localidad también está bien conectada a rutas comarcales que enlazan con otros pueblos de Tierra de Campos, pero el transporte público es limitado [VERIFICAR conexiones y horarios actuales].