Artículo completo
sobre Castroverde de Campos
Villa histórica con restos de muralla y un convento franciscano; conserva el sabor medieval de Tierra de Campos con sus iglesias y plazas
Ocultar artículo Leer artículo completo
El turismo en Castroverde de Campos pasa, antes que nada, por entender dónde está uno. El pueblo se encuentra en plena Tierra de Campos, en el noreste de la provincia de Zamora, dentro de ese paisaje abierto de la meseta donde el horizonte parece siempre un poco más lejos. A unos 700 metros de altitud, el entorno es el típico de la comarca: grandes superficies dedicadas al cereal, parcelas amplias y una luz muy cambiante según la estación. En primavera domina el verde; a partir de junio el terreno vira hacia los ocres y dorados que muchos asocian inmediatamente con esta parte de Castilla.
La forma del pueblo responde a ese mismo contexto agrícola. Calles bastante rectas, casas bajas y muros de adobe o tapial, materiales que durante siglos fueron lo más lógico en una zona sin grandes canteras de piedra. Los muros gruesos y las ventanas pequeñas no son un capricho estético: ayudan a mantener el interior fresco en verano y a protegerse del frío del invierno, que aquí suele ser seco y persistente.
La iglesia de Santa María
La referencia principal del casco urbano es la iglesia de Santa María. El edificio actual se levantó en el siglo XVI y fue reformado más tarde, algo bastante habitual en las iglesias rurales de la zona, que han ido adaptándose con el tiempo a nuevas necesidades o a épocas de mayor o menor prosperidad.
Por fuera mantiene una imagen sobria. En el interior se conserva un retablo barroco de interés dentro de la escala de un pueblo pequeño. Más allá de las piezas concretas, lo relevante es su papel como centro del antiguo núcleo del pueblo: la plaza y las casas que la rodean muestran todavía cómo se organizaba la vida local alrededor de la parroquia.
El acceso al interior no siempre es continuo, ya que en muchos pueblos pequeños depende de vecinos que guardan las llaves o de los horarios de culto.
Casas de adobe y restos de otra economía
Pasear por Castroverde de Campos permite ver todavía bastantes ejemplos de arquitectura popular de Tierra de Campos. Las casas tradicionales se reconocen por el adobe en los muros, los portones de madera y los ventanucos que dan a la calle. Algunas fachadas conservan escudos o detalles de piedra que recuerdan momentos en que la agricultura local generaba más riqueza que hoy.
En las afueras y entre los campos aparecen los palomares, una de las construcciones más características de la comarca. Pueden ser circulares o cuadrados, siempre con los huecos interiores donde anidaban las palomas. Durante siglos tuvieron una función muy concreta: carne, pichones y palomina para abonar los cultivos. Muchos están hoy deteriorados o en desuso, y bastantes se encuentran dentro de fincas privadas, así que lo habitual es verlos desde los caminos.
El paisaje de Tierra de Campos
A primera vista el paisaje puede parecer uniforme, pero conviene detenerse un poco. Los campos cambian mucho según el momento del año y según el cultivo. Entre las parcelas aparecen a veces corrales antiguos, alguna ermita aislada o pequeños grupos de árboles que rompen la línea del horizonte.
También es territorio de aves esteparias. Quien tenga paciencia y camine con calma por los caminos agrícolas suele ver distintas especies adaptadas a estos espacios abiertos. No hace falta alejarse demasiado del pueblo para darse cuenta de hasta qué punto el cielo y la tierra dominan la escena.
Caminar por los caminos agrícolas
Alrededor de Castroverde salen varios caminos rurales que los vecinos utilizan para trabajar las tierras o moverse entre parcelas. Son trayectos llanos, sin dificultad técnica, adecuados para recorrer andando o en bicicleta.
Conviene tener en cuenta dos cosas bastante evidentes en esta comarca: la sombra es escasa y el viento aparece cuando menos se espera. En verano es recomendable llevar agua y protección frente al sol; en invierno el frío puede ser intenso, incluso en días despejados.
Comida y productos de la zona
La cocina que se encuentra en esta parte de Tierra de Campos está muy ligada al cereal y a la ganadería. El pan ha tenido siempre un papel central, acompañado de legumbres, cordero y productos del cerdo que forman parte de la despensa tradicional de la meseta.
En algunos pueblos de la comarca todavía se conservan bodegas subterráneas excavadas en pequeñas lomas o a las afueras. Mantienen una temperatura bastante estable durante todo el año y durante generaciones se han utilizado para elaborar y guardar vino para consumo familiar.
Un alto en el camino por Tierra de Campos
Castroverde de Campos no es un lugar de grandes monumentos ni de visitas largas. Más bien funciona como una buena puerta de entrada para entender el paisaje y la arquitectura rural de Tierra de Campos.
Desde aquí es fácil acercarse a otros pueblos de la comarca, donde aparecen iglesias de ladrillo con tradición mudéjar, antiguos conventos o restos de fortificaciones medievales. El patrimonio está muy repartido y obliga a moverse de un sitio a otro, casi siempre por carreteras secundarias que cruzan el mismo paisaje abierto que define toda la zona.