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sobre Fuentes de Valdepero
Dominada por su impresionante castillo de los Sarmiento; localidad cercana a la capital con historia y patrimonio bien conservado.
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Hay pueblos que funcionan como un botón de pausa. Paras el coche, bajas, y en diez minutos te das cuenta de que aquí las cosas van a otro ritmo. El turismo en Fuentes de Valdepero tiene bastante de eso: un pueblo pequeño de Tierra de Campos donde no pasa gran cosa… y precisamente por eso tiene sentido parar.
Fuentes de Valdepero ronda los 489 habitantes y está a pocos kilómetros de la ciudad de Palencia, pero el ambiente cambia rápido. Casas de adobe, tejados de teja roja, algún palomar asomando por encima de los campos y ese silencio que solo rompen un tractor a lo lejos o dos vecinos charlando en la puerta.
Aquí el paisaje manda. Trigo, cebada y horizontes abiertos. En primavera todo se vuelve verde de golpe; en verano llega ese dorado intenso que parece no acabarse nunca; y cuando entra el otoño la Tierra de Campos se pone ocre, como si alguien hubiese bajado la saturación del paisaje.
El patrimonio ligado a la tierra
La iglesia parroquial está en el centro del pueblo y cumple exactamente el papel que esperas en un sitio así: punto de referencia. No es un edificio monumental, pero tiene esa sobriedad castellana que encaja con el entorno. Si coincide con misa o algún acto puede que esté abierta; si no, tocará rodearla y fijarse en los muros y en cómo se ha ido adaptando al paso de los siglos.
Si hay algo que define el paisaje alrededor de Fuentes de Valdepero son los palomares. En cuanto sales un poco del casco urbano empiezan a aparecer. Algunos circulares, otros más rectangulares, muchos construidos en adobe. Durante mucho tiempo formaron parte de la economía rural de la zona.
Hoy algunos se mantienen en pie con dignidad y otros muestran el desgaste del tiempo. Aun así, siguen teniendo mucha presencia en el paisaje de Tierra de Campos. Al atardecer, cuando el sol cae bajo y las paredes se tiñen de tonos dorados, es fácil entender por qué hay gente que viene solo a fotografiarlos.
El entorno natural puede parecer monótono al principio. Campos y más campos. Pero pasa una cosa curiosa: cuando caminas un rato por los caminos de tierra empiezan a aparecer detalles. Alguna avutarda a lo lejos, aguiluchos peinando el cereal o pequeños bandos de aves moviéndose entre parcelas.
Caminar por Tierra de Campos
Moverse por Fuentes de Valdepero no tiene misterio. Sales del pueblo y enseguida conectas con caminos agrícolas que se cruzan entre sí como una cuadrícula enorme. Son pistas de tierra pensadas para tractores, pero para caminar o ir en bici funcionan bien.
No esperes senderos señalizados ni paneles explicativos. Esto va más de orientarte con el móvil o con un mapa sencillo y tirar por los caminos que rodean el pueblo. Lo bueno es que el terreno es prácticamente llano, así que el paseo se hace fácil.
Si te gusta la observación de aves, la zona tiene bastante vida. Al amanecer y al atardecer suelen verse movimientos interesantes sobre los campos. Con prismáticos se disfruta más, aunque incluso sin ellos es fácil ver siluetas de avutardas, aguiluchos o cernícalos primilla cruzando el cielo.
Comer como se ha comido siempre en la zona
La cocina de esta parte de Palencia es la que uno espera en Castilla: platos contundentes y pensados para el clima de la meseta. El lechazo asado es uno de los clásicos, aunque en muchos pueblos simplemente hablan de “cordero”. También aparecen sopas castellanas, legumbres y bastantes productos del cerdo.
El pan sigue teniendo bastante protagonismo en la zona. En algunos pueblos cercanos todavía se elabora en hornos tradicionales, con esa corteza dura que aguanta bien todo el día.
Un alto en el camino por Tierra de Campos
Fuentes de Valdepero no es un lugar para pasar dos días enteros haciendo cosas. Y no pasa nada por decirlo. Es más bien una parada tranquila dentro de una ruta por Tierra de Campos o una escapada corta desde Palencia.
Das un paseo, miras los palomares, caminas un rato por los caminos que salen del pueblo y entiendes cómo funciona este paisaje. Luego sigues ruta hacia otros pueblos de la comarca, que también guardan iglesias románicas, plazas sencillas y mucha historia rural.
Es ese tipo de sitio que no intenta llamar la atención. Pero si te detienes un rato, acabas pillándole el punto. Y eso, en esta parte de Castilla, pasa más de lo que parece.