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Castilla y León · Cuna de Reinos

Lomas

Pequeño pueblo situado en un alto con vistas a Tierra de Campos; destaca por su iglesia y la torre mirador.

40 habitantes · INE 2025
820m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de San Cristóbal Contemplación de vistas

Mejor época

verano

San Cristóbal (julio) agosto

Qué ver y hacer
en Lomas

Patrimonio

  • Iglesia de San Cristóbal
  • Torre mirador

Actividades

  • Contemplación de vistas
  • Senderismo
  • Fotografía

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

San Cristóbal (julio), Fiestas de verano (agosto)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Lomas.

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sobre Lomas

Pequeño pueblo situado en un alto con vistas a Tierra de Campos; destaca por su iglesia y la torre mirador.

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En el corazón de la Tierra de Campos palentina, a unos 820 metros de altitud, se encuentra Lomas, una pequeña aldea que conserva bastante bien la esencia de la Castilla más auténtica. Con apenas medio centenar de habitantes, este diminuto núcleo rural emerge entre los ondulantes campos de cereal como un testigo silencioso de siglos de historia. Aquí el tiempo no se ha detenido del todo, pero va claramente a otro ritmo.

Lomas representa muy bien el mundo rural castellano: un paisaje austero pero con una belleza que se aprecia mejor si no tienes prisa, donde los horizontes infinitos se encuentran con un cielo que cambia de color a cada hora del día. Es un sitio para quien realmente quiere desconectar del ruido urbano y asumir que aquí lo que hay es tranquilidad, campo y poco más.

Visitar Lomas es acercarse a cómo era la vida en los pueblos de Tierra de Campos antes de la despoblación rural. Aquí, cada piedra cuenta una historia y cada rincón invita a detenerse y contemplar la calma de lo cotidiano… siempre que uno venga con esas expectativas y no espere animación continua.

Qué ver en Lomas

El patrimonio arquitectónico de Lomas, aunque modesto en dimensiones, refleja bien la identidad de estas tierras castellanas. La iglesia parroquial constituye el edificio más relevante del pueblo, como corresponde a la tradición de estas localidades donde el templo siempre ha sido el corazón social y espiritual de la comunidad. Su construcción, característica de las iglesias rurales de la zona, se integra en el paisaje urbano del municipio sin grandes alardes, pero con coherencia. No es una iglesia “de postal”, pero encaja con lo que es el pueblo: sobrio y funcional.

Pasear por las calles de la aldea es parte de la visita. La arquitectura popular tradicional, con sus casas de adobe y tapial, muestra las técnicas constructivas ancestrales de Tierra de Campos. Muchas de estas construcciones conservan elementos originales como portones de madera, ventanas con rejas forjadas y bodegas subterráneas donde tradicionalmente se almacenaba el vino y los alimentos. Algunas casas están restauradas, otras no tanto: forma parte del paisaje real de la España vaciada, con fachadas apuntaladas junto a otras muy cuidadas.

Los palomares dispersos por el término municipal son otra seña de identidad del paisaje de Tierra de Campos. Estas construcciones circulares o cuadradas, algunas en estado de abandono y otras restauradas, fueron fundamentales en la economía local durante siglos. Constituyen un elemento patrimonial muy ligado a la zona, que merece un vistazo tranquilo y alguna foto si te interesan este tipo de construcciones. Hay que tener en cuenta que la mayoría están en fincas privadas o en medio de caminos agrícolas, así que toca mirarlos con respeto y sin salirse de los senderos.

El entorno natural que rodea Lomas ofrece ese paisaje de horizontes abiertos tan característico de la meseta castellana. Los campos de cultivo se extienden hasta donde alcanza la vista, creando un mosaico de colores que varía con las estaciones: el verde intenso de primavera, el dorado del verano durante la cosecha, y los tonos ocres del invierno. Si vienes buscando montaña o bosques frondosos, este no es tu sitio; aquí el protagonismo lo tiene la llanura y la sensación de amplitud.

Qué hacer

Lomas es un buen punto de partida para practicar senderismo y rutas a pie por la Tierra de Campos. Los caminos rurales que conectan la aldea con los pueblos vecinos permiten realizar caminatas tranquilas descubriendo el paisaje castellano, observando aves y disfrutando del silencio campestre. La escasa circulación de vehículos hace que estas rutas sean agradables, siempre que tengas en cuenta que hay poco o nada de sombra y el sol en verano cae a plomo. Agua, gorra y protección solar no son opcionales.

La observación de aves esteparias es una actividad muy interesante en toda la comarca. Las llanuras cerealistas albergan especies protegidas como la avutarda, el sisón o el aguilucho cenizo. No es llegar y verlas al primer minuto: conviene madrugar, ser discreto y llevar prismáticos. Más que una “excursión rápida”, es una actividad para quien disfruta de esperar, mirar y escuchar. Los atardeceres en estos parajes abiertos, con la luz dorada iluminando los campos, funcionan muy bien para fotografía de naturaleza.

Para los interesados en la gastronomía tradicional, la zona mantiene viva la cocina castellana más auténtica. Los productos de la tierra, como las legumbres, el lechazo y los derivados del cerdo, forman parte de una cultura culinaria que merece ser descubierta. Eso sí, en Lomas no hay apenas servicios, así que tocará desplazarse a las localidades cercanas para sentarse a la mesa o hacer compras. Lo práctico es venir ya con algo de comida y agua en el coche.

Recorrer la red de municipios de la Tierra de Campos permite diseñar una ruta cultural por la comarca, visitando iglesias románicas, castillos y otros pueblos que conservan un importante patrimonio histórico-artístico. Lomas encaja bien como una parada breve dentro de una ruta más amplia, más que como único destino del viaje.

Fiestas y tradiciones

Como en muchos pueblos pequeños de Castilla y León, las fiestas patronales se celebran durante los meses de verano, normalmente en agosto, cuando los emigrantes regresan al pueblo. Son días de reencuentro, de misa solemne y de convivencia entre vecinos y visitantes, manteniendo vivas las tradiciones populares. El ambiente es claramente de pueblo pequeño: todo el mundo se conoce y el forastero se nota, para bien, aunque conviene llegar con actitud discreta y respetuosa.

La comarca celebra también festividades relacionadas con el ciclo agrícola, marcadas por la siembra y la cosecha, que aunque han perdido parte de su carácter ritual, siguen formando parte del calendario tradicional de estos territorios. En muchos casos, más que actos vistosos, son costumbres que se mantienen en la vida diaria y en las conversaciones de bar en los pueblos cercanos más grandes, donde se centraliza la vida social.

Cuándo visitar Lomas

La primavera y el otoño son las estaciones más agradecidas. En primavera, los campos reverdecen, hay más vida en el campo y las temperaturas son suaves. El otoño trae esa luz oblicua que sienta tan bien a la Tierra de Campos y jornadas todavía agradables para caminar.

En verano, el calor aprieta durante el día, con jornadas largas y secas. Las noches, eso sí, suelen ser frescas por la altitud. No es mala época si te organizas para evitar las horas centrales y madrugar para las rutas. Si vienes en julio o agosto, piensa más en paseos tempranos, siestas largas y atardeceres que en patearte caminos a las cuatro de la tarde.

El invierno aquí es crudo y ventoso, con muchos días apagados y fríos. Si vienes entonces, que sea sabiendo a lo que vienes: paisajes sobrios, poca gente por la calle y mucho abrigo. Puede tener su punto si te atrae esa Castilla desnuda y silenciosa, pero logísticamente es la estación menos cómoda.

Lo que no te cuentan

Lomas es muy pequeño y se ve rápido. La visita al pueblo en sí, paseando con calma, puede llevarte entre media hora y una hora. A partir de ahí, o te gusta caminar por pistas rurales y observar el paisaje, o se te quedará corto. No busques casco histórico monumental ni una lista larga de “puntos de interés”, porque no va de eso.

No es un “destino de fin de semana” por sí solo, sino más bien una parada dentro de una ruta por la Tierra de Campos. Si te atrae la España interior, la despoblación y los paisajes amplios, lo disfrutarás; si buscas “muchas cosas que hacer”, te sabrá a poco y quizá te frustres.

El transporte público es muy escaso o inexistente [VERIFICAR], y las carreteras de acceso son locales, en buen estado pero sin prisas. Conviene venir con la mentalidad de que esto es campo abierto y servicios mínimos: no des por hecho que podrás echar gasolina, comprar comida o sacar dinero en el mismo pueblo.

Errores típicos al visitar Lomas

  • Venir con expectativas de pueblo turístico: aquí no hay casco histórico cuidado al milímetro, ni tiendas de recuerdos, ni rutas señalizadas por todas partes. Lomas es un pueblo agrícola pequeño, tal cual.
  • Subestimar el clima: en verano, el sol castiga y no hay sombras; en invierno, el viento corta. Vestir “como para dar un paseo por ciudad” suele quedarse corto.
  • Pensar que se puede ir sin coche: la realidad de la zona es que moverse sin vehículo propio es complicado. Para enlazar Lomas con otros pueblos de Tierra de Campos, el coche (o la bici, si te gusta pedalear con viento) es casi imprescindible.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas

  • Paseo tranquilo por el núcleo del pueblo, fijándote en las casas de adobe, los antiguos portones y la iglesia.
  • Salir a pie por alguno de los caminos que salen del casco urbano, solo unos minutos, para tener la sensación real de “mar de campos” alrededor del pueblo.
  • Parar a hacer fotos del horizonte y, si coincide al atardecer, quedarte a ver cómo cambia la luz.

Si tienes el día entero

  • Combinar Lomas con otros pueblos de Tierra de Campos, alternando patrimonio (iglesias, palomares, castillos) y paseos por caminos agrícolas.
  • Hacer una ruta a pie o en bici entre varios núcleos cercanos, usando Lomas como uno de los puntos de paso.
  • Reservar las mejores horas del día (mañana o tarde) para observar aves esteparias desde pistas rurales, siempre con respeto y sin salirse de los caminos.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Palencia capital, situada a unos 40 kilómetros, se accede a Lomas por carreteras locales que atraviesan la Tierra de Campos. El acceso es sencillo, pero no esperes autovías ni grandes referencias: conviene revisar el mapa antes de salir y no fiarlo todo al GPS, que a veces se empeña en meter por caminos agrícolas.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Tierra de Campos
Código INE
34096
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
TransporteTren a 11 km
SaludHospital a 28 km
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
CostaPlaya cercana
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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