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sobre Melgar de Arriba
Pueblo más septentrional de la provincia; destaca por su iglesia de Santiago y la tranquilidad del entorno
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En el corazón de Tierra de Campos, donde los horizontes se extienden hasta perderse en ondulaciones de trigo y cebada, se encuentra Melgar de Arriba, una pequeña aldea vallisoletana que conserva bastante bien la esencia de la Castilla rural de siempre. Con apenas 160 habitantes y situada a unos 780 metros de altitud, este municipio es uno de esos pueblos donde el ritmo lo marcan las labores del campo, el silencio y el viento.
Pasear por Melgar de Arriba es asomarse a un paisaje cultural muy concreto: arquitectura popular de adobe, tapial, antiguos corrales, pajares y los palomares típicos de la comarca, rodeados por la inmensidad de los campos cerealistas. Aquí no hay grandes monumentos ni ambiente de turismo de masas; lo que hay es un pueblo pequeño, tranquilo, donde todo se ve en poco rato y el resto lo pone el entorno.
La localidad forma parte de ese rosario de núcleos que salpican Tierra de Campos, que han inspirado a escritores y viajeros por su manera de condensar la austeridad y la belleza del paisaje castellano. Venir a Melgar de Arriba es optar por un turismo muy pausado, más de mirar y caminar que de “hacer cosas”, donde el lujo, si lo hay, está en que no pasa casi nada y se escucha todo: el viento, los tractores, algún perro y poco más.
Qué ver en Melgar de Arriba
El patrimonio arquitectónico de Melgar de Arriba responde a la tradición constructiva de Tierra de Campos, con edificaciones de adobe y tapial que se integran en el paisaje terroso de la comarca. El elemento más visible es su iglesia parroquial, que preside la plaza con la sobriedad típica de los templos rurales castellanos. Aunque es modesta en dimensiones, su interior conserva retablos y elementos de interés para quien tenga curiosidad por el arte sacro rural. Conviene comprobar horarios o preguntar en el pueblo, porque no siempre está abierta y no hay oficina de turismo.
Al recorrer sus calles y las afueras, conviene fijarse en los palomares tradicionales que aún se mantienen en pie en torno al casco urbano. Estas construcciones cilíndricas o cuadradas, levantadas en adobe, son uno de los signos de identidad de Tierra de Campos. Algunos están restaurados, otros medio vencidos, pero precisamente esa mezcla cuenta bastante bien la historia reciente de la zona y de cómo ha ido cambiando la vida campesina.
El verdadero espectáculo de Melgar de Arriba es su entorno paisajístico. Los campos que rodean el pueblo forman un mosaico de colores que cambia con las estaciones: el verde intenso de los cereales en primavera, el dorado en la cosecha de verano y los ocres del rastrojo en otoño. Para quien disfrute con la fotografía de paisaje o simplemente con mirar el horizonte, las puestas de sol sobre esta llanura se quedan en la memoria. No hay miradores preparados: el “mirador” es cualquier camino que salga del pueblo.
¿Qué hacer en Melgar de Arriba?
La principal actividad en Melgar de Arriba y su comarca es caminar sin prisa por sus caminos agrícolas y vías pecuarias. Aunque no hay rutas señalizadas al uso, las pistas que comunican con otros pueblos permiten hacer recorridos sencillos y llanos, tanto a pie como en bicicleta. Aquí no hay grandes desniveles ni complicaciones técnicas: lo que hay es horizontes abiertos, cielo, y poco más. Conviene llevar el recorrido pensado o un mapa en el móvil, porque los caminos se parecen bastante entre sí.
El cicloturismo encaja bien en este paisaje: carreteras secundarias con poco tráfico y trazados llanos permiten enlazar varios pueblos de Tierra de Campos en una misma salida. Eso sí, el viento puede castigar, y en verano el sol pega fuerte, así que conviene madrugar y calcular bien el agua, porque entre pueblo y pueblo no vas a encontrar fuentes.
La observación de aves esteparias va ganando peso entre quienes se mueven por la zona. Tierra de Campos alberga especies como la avutarda, el sisón o varias rapaces que usan estos páramos como hábitat. Primavera y otoño suelen ser los mejores momentos para ver movimiento en el cielo, siempre manteniendo la distancia, sin molestar a la fauna y sin salirse de los caminos.
En el plano gastronómico, Melgar de Arriba comparte la tradición de la comarca: productos del cerdo, legumbres, guisos de cuchara y buen pan de horno. En un pueblo tan pequeño no esperes una oferta hostelera amplia; lo normal es tener que desplazarse a localidades cercanas para comer fuera, salvo que coincidas con fiestas o celebraciones, donde la comida suele girar en torno a las peñas, las casas y el centro social. Lo más práctico es venir comido o con la compra hecha.
Fiestas y tradiciones
Como la mayoría de pueblos castellanos, Melgar de Arriba celebra sus fiestas patronales en verano, generalmente en agosto, cuando regresan muchos hijos del pueblo que viven fuera. Son fiestas sencillas, con misa, procesión, juegos, verbenas y actividades pensadas para que se junte la gente más que para atraer visitantes. Si vas en esas fechas, el ambiente es otro: más ruido, más vida en la plaza y menos silencio.
A lo largo del año se mantienen las festividades del calendario religioso, especialmente las vinculadas al campo y al ciclo agrario, muy presentes todavía en la memoria colectiva. Para saber fechas concretas o si hay actividades especiales, lo más práctico es consultar con el ayuntamiento o con la propia gente del pueblo cuando llegues o antes de ir.
Información práctica
Cómo llegar:
Desde Valladolid, Melgar de Arriba está a unos 75 km por la A-6 en dirección León, tomando después la salida hacia la N-601 y carreteras comarcales que atraviesan Tierra de Campos. El trayecto ronda la hora de coche, dependiendo del tráfico. El acceso en transporte público es escaso o inexistente según la época, así que lo razonable es venir en vehículo propio.
Consejos prácticos:
Lleva agua, algo de comida y protección solar si vienes en meses cálidos: los servicios en el pueblo son limitados y las sombras en los caminos, pocas. En invierno y a última hora de la tarde refresca rápido, sobre todo con viento. Respeta las propiedades privadas y los cultivos: muchos caminos van entre fincas y no todo lo que parece “libre” lo es. La oferta de alojamiento y restauración se concentra en pueblos más grandes de la zona, así que no cuentes con dormir aquí salvo que vayas a una casa particular.
Cuándo visitar Melgar de Arriba
La primavera (abril-mayo) es el momento más agradecido: campos verdes, días más largos y temperaturas soportables para caminar y pedalear. En verano, el paisaje se vuelve dorado y coincides con las fiestas, pero las temperaturas pueden ser muy altas y no hay apenas sombras; si vienes en esta época, organiza las salidas a primera o última hora del día y evita las horas centrales.
El otoño trae luces muy interesantes para fotografía, sobre todo al amanecer y al atardecer, y un ambiente aún más tranquilo. En invierno, el frío y el viento pueden hacer el paseo menos amable, pero es cuando más se nota esa Tierra de Campos austera y desnuda de hojas. Si el día sale gris, la sensación de soledad es todavía mayor, para bien o para mal.
Lo que no te cuentan
Melgar de Arriba se ve rápido: el casco urbano se recorre en menos de una hora con calma. Es más una parada dentro de una ruta por Tierra de Campos que un destino para quedarse varios días, salvo que busques precisamente aislamiento y silencio.
Las fotos de palomares y puestas de sol suelen salir muy vistosas, pero conviene tener claro a qué vienes: es un pueblo pequeño, con poco servicio y mucha calma. Si esperas variedad de bares, tiendas y “cosas que hacer”, no es tu sitio. Si te apetece aire, horizonte y poco más, aquí de eso hay de sobra.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo por el casco urbano, plaza e iglesia.
- Vuelta corta por los caminos que salen del pueblo, lo justo para ver palomares y el paisaje alrededor.
- Parar un rato a la caída de la tarde para ver el cambio de luz en los campos.
Si tienes el día entero
- Ruta a pie o en bici enlazando Melgar de Arriba con otros pueblos de Tierra de Campos, usando caminos agrícolas.
- Comida de picnic en las afueras (no hay merenderos como tal, pero sí espacios amplios junto a los caminos).
- Tarde de fotos o simplemente de paseo tranquilo y charla, sin más plan que dejar pasar las horas.
Errores típicos al visitar Melgar de Arriba
- Esperar demasiado “contenido turístico”: el pueblo es pequeño; no hay lista larga de monumentos ni actividades organizadas.
- Venir en pleno verano a mediodía: calor fuerte, sin sombras ni bares donde refugiarse un rato. Mejor primeras horas o tarde.
- Confiarse con el viento: en bici o andando, un día de aire en contra se hace largo en estas rectas interminables.
- Contar con servicios que no existen: cajeros, gasolineras, restaurantes… todo eso está en los pueblos grandes, no aquí.