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sobre Monzón de Campos
Villa dominada por un imponente castillo medieval; situada en la vega del Carrión; importante patrimonio histórico y natural.
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Hay pueblos que te los imaginas antes de llegar: carretera recta, campos de cereal hasta donde alcanza la vista y un perfil de casas que apenas rompe el horizonte. El turismo en Monzón de Campos empieza un poco así. Vas conduciendo por Tierra de Campos, todo bastante plano, y de repente aparece un cerro con un castillo arriba. No es algo que esperes en medio de este paisaje tan horizontal, y por eso llama tanto la atención.
Monzón de Campos ronda los 600 habitantes y está a unos 750 metros de altitud. Aquí el ritmo es el que marca el campo. En verano el paisaje se vuelve amarillo intenso; en invierno todo queda más desnudo y el viento corre con ganas. No hay grandes infraestructuras turísticas ni calles pensadas para el visitante. Lo que hay es un pueblo que sigue funcionando como pueblo.
La Tierra de Campos es así: pueblos tranquilos, horizontes muy abiertos y esa sensación de espacio que cuesta encontrar en otras partes de Castilla. Si te gusta caminar sin ruido alrededor o mirar kilómetros de cereal moviéndose con el viento, este es ese tipo de sitio.
El castillo que domina el pueblo
Lo primero que ves al acercarte es el Castillo de los Sarmiento. Está en lo alto de un cerro y se distingue desde bastante lejos, como si vigilara toda la llanura. Es una fortaleza del siglo XIV vinculada a una familia noble que tuvo bastante peso en la zona durante siglos.
El castillo es de propiedad privada y no siempre se puede visitar por dentro, algo que conviene tener en cuenta antes de ir con la idea de entrar. Aun así, merece la pena acercarse a verlo desde abajo o desde los caminos que rodean el cerro. La silueta, con sus torres redondeadas y la piedra ya algo gastada por el tiempo, tiene mucha presencia.
Además, desde esa zona se entiende muy bien cómo es la Tierra de Campos: kilómetros de cultivo alrededor y pueblos que aparecen de vez en cuando como pequeñas islas de casas.
La iglesia y el paseo por el casco del pueblo
La Iglesia de San Juan Bautista es el otro edificio que marca el perfil del pueblo. Es un templo de origen gótico tardío construido con piedra, ladrillo y mampostería, bastante en la línea de lo que se ve en otros pueblos de la comarca. Dentro conserva retablos barrocos y piezas religiosas antiguas.
Más allá de los edificios concretos, lo que merece la pena es simplemente caminar por el casco urbano. Hay casas de adobe, fachadas de piedra y algunas casonas que recuerdan que este lugar tuvo épocas más prósperas. No es un casco histórico monumental, pero sí de esos que se recorren sin prisa mirando detalles.
La Plaza Mayor, con soportales, sigue siendo el punto donde se mueve la vida diaria. Si pasas a media mañana o al caer la tarde, es fácil ver a los vecinos charlando o parando un rato a la sombra cuando el sol aprieta.
Qué hacer en los alrededores
Monzón de Campos no se visita corriendo de monumento en monumento. Aquí lo que funciona es salir a los caminos que rodean el pueblo.
Los alrededores son buenos para pasear o pedalear entre campos abiertos. Los caminos agrícolas salen en varias direcciones y, si te gusta la fotografía de paisaje, vas a tener material de sobra: líneas de cultivo, cielos enormes y el castillo apareciendo en la distancia.
También es zona interesante para observar aves esteparias. Con algo de paciencia, y mejor a primera hora o al atardecer, no es raro que aparezcan avutardas o sisones en los campos cercanos.
Y por la noche ocurre algo que en muchas ciudades ya no pasa: el cielo se ve bien. La contaminación lumínica es bastante baja, así que si te alejas un poco del casco urbano y miras hacia arriba, las estrellas se dejan ver con facilidad.
Lo que se come por aquí
La cocina de la zona es la castellana de toda la vida. En muchos pueblos de Tierra de Campos siguen apareciendo platos como lechazo asado, sopas de ajo o menestra de verduras cuando llega la temporada.
El pan tiene bastante protagonismo en la mesa, como suele ocurrir en esta parte de Castilla. Y los quesos de oveja elaborados en la comarca suelen tener buena fama entre quienes conocen el producto.
Las legumbres también forman parte del paisaje agrícola. En pueblos cercanos, por ejemplo, son conocidos los garbanzos de Frechilla, que tradicionalmente se han usado mucho en guisos y platos de cuchara.
Fiestas y momentos en los que el pueblo cambia
Las celebraciones principales giran en torno a San Juan Bautista, patrón del pueblo. En torno a finales de junio suelen organizarse actos religiosos y actividades populares donde participa buena parte de los vecinos.
Agosto tiene otro ambiente. Como pasa en muchos pueblos de Castilla, gente que vive fuera vuelve unos días y las calles se animan más: peñas, reuniones largas por la noche y bastante vida en la plaza.
La Semana Santa se vive de una forma bastante sobria, muy en la línea de esta tierra. Procesiones silenciosas, pasos que recorren las calles despacio y un ambiente más recogido que festivo.
No es un lugar que busque llamar la atención. Monzón de Campos funciona más bien como esos pueblos que siguen a lo suyo mientras el paisaje alrededor cambia con las estaciones. Y a veces, solo por eso, ya merece la pena desviarse de la carretera principal y parar un rato.