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sobre Nogal de las Huertas
Situado cerca de Carrión; alberga el monasterio de San Salvador
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En el corazón de la Tierra de Campos palentina, donde el horizonte se extiende sin límites y el cielo parece más grande que en cualquier otro lugar, se encuentra Nogal de las Huertas. Esta pequeña aldea de apenas 40 habitantes es uno de esos rincones que resisten al paso del tiempo, aferrada a sus raíces castellanas y a un modo de vida que se niega a desaparecer. A unos 830 metros de altitud, el pueblo se asienta sobre las suaves ondulaciones del páramo, entre campos de cereal que cambian de color con las estaciones.
Venir a Nogal de las Huertas es, sobre todo, hacer un viaje al silencio. Aquí el ruido es el viento que atraviesa las calles, el canto de las alondras en primavera y el murmullo de las conversaciones en la plaza. No es un pueblo “de fotos” ni de rutas marcadas: es para quien disfruta simplemente de estar, pasear un rato y notar que el ritmo baja un par de marchas.
La arquitectura popular de la zona, con sus construcciones de adobe y tapial, habla de siglos de adaptación al medio. Las casas bajas, con sus corrales y patios interiores, fueron diseñadas para protegerse del crudo invierno castellano y del calor estival. Pasear por Nogal de las Huertas es ver ese urbanismo orgánico, sin artificios, nacido de las necesidades reales de sus habitantes, con algún inmueble en mal estado que recuerda el golpe de la despoblación y la vida que hubo y ya no está.
Qué ver en Nogal de las Huertas
El principal atractivo patrimonial de la localidad es su iglesia parroquial, dedicada a San Esteban Protomártir. Este templo, de origen medieval aunque reformado en siglos posteriores, conserva elementos de interés como su espadaña y el retablo del altar mayor. Su interior, sencillo pero cuidado, refleja la devoción de generaciones de vecinos que han mantenido vivo este espacio de culto. Conviene asumir que pueda estar cerrado y, si te interesa verla por dentro, preguntar a algún vecino o esperar a que haya celebración religiosa.
El caserío tradicional merece una atención especial. Aunque muchas viviendas se encuentran deshabitadas y otras muestran reformas más recientes, el conjunto urbano mantiene la tipología característica de la Tierra de Campos: muros gruesos de tierra, tejados de teja árabe y una disposición pensada para protegerse del viento. Los corrales y antiguas cuadras anejos a las casas recuerdan el peso que la ganadería y la agricultura han tenido siempre en la economía local. No todo es “de postal”: hay fachadas caídas, solares y casas apuntaladas que forman parte de la foto real del pueblo.
Los alrededores del pueblo muestran los paisajes abiertos de Tierra de Campos, cambiantes según la época del año. En primavera, los campos se tiñen de verde intenso y las amapolas salpican de rojo las cunetas. En verano, el dorado del cereal maduro se extiende hasta donde alcanza la vista. El otoño trae los tonos ocres y la época de la siembra, mientras que el invierno desnuda el paisaje y permite apreciar la inmensidad del territorio. Aquí el “paisaje” no es un mirador concreto, sino la sensación de estar rodeado de campo mires donde mires, sin ruidos de fondo.
Qué hacer
La observación del cielo nocturno es una de las actividades más agradecidas en Nogal de las Huertas. La escasa contaminación lumínica convierte las noches despejadas en un espectáculo astronómico al que en ciudad ya no estamos acostumbrados. No hace falta telescopio: tumbarse, abrigarse bien en invierno y dejar pasar el tiempo.
Para los aficionados al senderismo tranquilo o a la bicicleta, la zona tiene múltiples caminos rurales que comunican los pueblos de la comarca. No esperes grandes desniveles ni bosques frondosos: son pistas entre parcelas, muy llanas, pensadas más para ir al campo a trabajar que para “hacer una ruta”, pero que funcionan muy bien para paseos largos sin complicaciones. En estos recorridos es posible ver fauna esteparia como avutardas, sisones o aguiluchos cenizos [VERIFICAR], aunque hay que armarse de paciencia y respetar siempre los cultivos y las fechas de siembra y cosecha.
La gastronomía local se apoya en productos sencillos y contundentes: pan amasado de forma tradicional, lechazo asado, sopas castellanas, embutidos y quesos de oveja. En Nogal de las Huertas no hay bares ni restaurantes, así que lo normal es organizarse para comer en pueblos cercanos o llevar algo preparado si solo vas a estar unas horas. Aquí “comer en el pueblo” suele significar sentarse con un bocadillo en un banco o, si tienes la suerte de conocer a alguien, compartir mesa en una casa.
La fotografía de paisaje encuentra en la Tierra de Campos un buen escenario para quien sepa jugar con la luz y el horizonte. Amaneceres y atardeceres, con sus cielos cambiantes y nubes bajas, funcionan mejor que las horas centrales del día, donde el sol alto lo aplana todo. Si vas con cámara, asume que el protagonista va a ser el cielo más que las calles.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Esteban se celebran en agosto, cuando el pueblo recupera parte de su antigua animación con el regreso de emigrados y familiares. Aunque sencillas por el tamaño de la población, mantienen tradiciones como la misa solemne, la procesión y alguna comida o reunión vecinal. No esperes grandes verbenas ni programas interminables: lo importante aquí es juntarse.
La Semana Santa, aunque discreta, conserva el recogimiento propio de los pueblos castellanos. Las celebraciones litúrgicas se viven con especial devoción entre los vecinos que permanecen durante todo el año.
Cuándo visitar Nogal de las Huertas
La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) suelen ser los mejores momentos: temperaturas más suaves y campos en pleno cambio de color. En verano, el calor aprieta durante el día, pero las noches refrescan y el cielo se disfruta mucho. El invierno es frío, con heladas frecuentes y días cortos; a cambio, el paisaje se vuelve todavía más desnudo y silencioso, y se entiende mejor eso de “la meseta”.
Si hace mal tiempo, la visita se reduce básicamente a dar un paseo corto por el pueblo y poco más, porque no hay espacios cubiertos de uso público. Mejor organizarlo como parada dentro de una ruta más amplia por la comarca.
Errores típicos al visitar Nogal de las Huertas
- Esperar “mucho que ver” en el sentido clásico: aquí no hay una lista larga de monumentos ni un casco histórico monumental. Es un pueblo pequeño que se recorre en poco rato.
- Calcular mal los servicios: no hay bares, tiendas ni gasolineras. Conviene llegar con el depósito razonablemente lleno y algo de comida o bebida, o tener claro en qué pueblo cercano vas a parar.
- Pensar que es un destino de día completo por sí solo: Nogal de las Huertas encaja mejor como visita breve dentro de una ruta por Tierra de Campos (Carrión de los Condes, otros pueblos de la zona, etc.) que como única salida del día.
- Venir a mediodía en pleno verano: entre el sol, la hora de comer y que la vida en los pueblos se concentra a primera y última hora, te puedes llevar la sensación de “pueblo vacío” cuando en realidad es cuestión de horarios.
Lo que no te cuentan
Nogal de las Huertas se ve rápido. Un paseo por las calles, una vuelta por los alrededores y la iglesia desde fuera (o por dentro si tienes suerte) te pueden llevar una hora larga, dos si te entretienes con la cámara o decides caminar por algún camino rural.
Las fotos de redes sociales, con atardeceres dramáticos, pueden dar la sensación de un lugar muy “escénico”. La realidad es más sobria: la belleza está en el conjunto de cielo, campo y silencio, no en una postal concreta. Si vienes con esa idea, no decepciona; si esperas un pueblo de postal restaurada, te parecerá demasiado auténtico, con sus casas cerradas, sus tractores y sus calles sin maquillaje turístico.
Nogal de las Huertas es más una parada que un destino largo. Encaja bien como alto en el camino para quien ya esté recorriendo Tierra de Campos y quiera ver cómo late un pueblo pequeño de verdad, con lo bueno y lo duro que eso implica.
Si solo tienes…
- 1–2 horas: paseo por el casco, vuelta a la iglesia, bajar hasta las afueras para ver el paisaje abierto y, si coincide la luz, quedarte a ver cómo cambia el cielo.
- Medio día: además de lo anterior, improvisa un pequeño recorrido por alguno de los caminos agrícolas que salen del pueblo (ida y vuelta), siempre atento a las máquinas y respetando las fincas.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Palencia capital, hay que tomar la dirección hacia Carrión de los Condes y continuar por la red de carreteras locales hasta Nogal de las Huertas. La última parte del trayecto discurre por carreteras secundarias, así que conviene conducir con calma y no apurar la gasolina, porque los servicios son escasos en varios kilómetros a la redonda.