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sobre San Pedro de Latarce
Villa histórica fronteriza con Zamora; destaca por los restos de su castillo y la iglesia
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En el corazón de la Tierra de Campos vallisoletana, donde los horizontes se extienden hasta fundirse con el cielo de Castilla, San Pedro de Latarce es uno de esos pueblos que todavía viven a ritmo de campo. Con apenas 437 habitantes, este pequeño municipio a 706 metros de altitud es un remanso de tranquilidad donde el tiempo parece discurrir a otro ritmo, marcado por las estaciones y las tradiciones que se resisten al olvido. Es un pueblo para ir despacio, sin muchas prisas ni grandes planes, más de paseo y charla que de lista de cosas que “hay que ver”.
El paisaje de San Pedro de Latarce es el típico de la Tierra de Campos: extensos campos de cereal que cambian de color según la época del año, desde los verdes intensos de primavera hasta los dorados del verano, pasando por los ocres del otoño. A primera vista, al que viene de fuera le puede parecer “todo igual”, pero si te gusta la llanura y el cielo abierto, aquí lo tienes bien servido. Eso sí, conviene venir sabiendo que son paisajes muy abiertos, sin árboles ni montes que rompan la línea del horizonte.
La arquitectura popular de San Pedro de Latarce, con sus construcciones tradicionales de adobe y tapial, constituye en sí misma un testimonio de las técnicas constructivas que durante siglos se adaptaron al clima continental de estas tierras. Pasear por sus calles es asomarse a la memoria de Castilla, aunque hay que tener en cuenta que muchas casas están reformadas o en distinto estado de conservación, como en casi todos los pueblos de la zona. No es un museo al aire libre, es un pueblo vivo.
Qué ver en San Pedro de Latarce
El principal atractivo patrimonial del municipio es su iglesia parroquial, dedicada a San Pedro Apóstol, que preside el núcleo urbano con su torre. Este templo, que combina elementos de diferentes épocas, es representativo de la arquitectura religiosa rural castellana y merece una visita pausada para apreciar su interior, si lo encuentras abierto (conviene preguntar a la gente del pueblo o en el ayuntamiento).
El entramado urbano de San Pedro de Latarce conserva la estructura típica de los pueblos agrícolas de la Tierra de Campos, con calles estrechas que se adaptan al clima extremo de la zona. Algunas casas mantienen elementos arquitectónicos tradicionales como bodegas subterráneas, palomares y corrales que recuerdan la importancia que tuvo la agricultura y la ganadería en la economía local. No es un casco histórico monumental, pero sí un buen ejemplo de pueblo de campos, sin grandes alardes.
Los alrededores del municipio permiten amplias panorámicas de la campiña castellana, especialmente desde los caminos que conducen a localidades vecinas. Estos paisajes cerealistas, aunque transformados por la agricultura moderna, mantienen un valor paisajístico y constituyen el hábitat de diversas especies de aves esteparias.
Qué hacer
San Pedro de Latarce encaja bien para quienes buscan turismo de desconexión y el contacto directo con el medio rural, sin muchas distracciones. Los paseos por los caminos agrícolas que rodean el pueblo permiten disfrutar de la inmensidad del paisaje terracampino, especialmente al atardecer, cuando el sol tiñe los campos de tonalidades doradas y rojizas. No hay grandes rutas señalizadas, así que lo habitual es tirar de caminos agrícolas y pistas, con sentido común para no molestar en épocas de siembra o cosecha.
La gastronomía tradicional de la zona es otro de los atractivos. La cocina de la Tierra de Campos se basa en productos de la huerta, las legumbres (especialmente los garbanzos y las lentejas), el lechazo asado y los quesos de oveja. Los embutidos caseros y el pan artesano son también protagonistas de una mesa sencilla pero contundente, muy en la línea de la Castilla de interior.
Para los aficionados a la ornitología, los campos que rodean San Pedro de Latarce son territorio de avutardas, sisones y otras aves esteparias que encuentran en estos espacios abiertos su hábitat. La primavera y el otoño suelen ser las mejores épocas para la observación de aves, siempre respetando distancias y cultivos, y sin salirse de los caminos.
Desde San Pedro de Latarce se pueden realizar rutas en bicicleta por las carreteras secundarias que conectan los pueblos de la comarca, descubriendo otros municipios de la Tierra de Campos y disfrutando de un cicloturismo tranquilo por terrenos llanos. Eso sí, cuidado con el viento, que aquí sopla a ratos y se nota en la bici. Y mucha atención a los coches en las carreteras estrechas: no son muy transitadas, pero no hay arcenes generosos.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Pedro se celebran en torno al 29 de junio, con actos religiosos, verbenas populares y actividades que reúnen a vecinos y visitantes. Si buscas ambiente en el pueblo, esos días son los más movidos del año.
En agosto, como en tantos pueblos de Castilla, se celebran festejos de verano que aprovechan el retorno de los emigrantes y visitantes veraniegos. Estas celebraciones suelen incluir comidas populares, juegos tradicionales y bailes.
A lo largo del año, las celebraciones del ciclo litúrgico marcan el calendario local, con especial relevancia de la Semana Santa, vivida con recogimiento en un ambiente muy distinto al de las grandes ciudades.
Información práctica
San Pedro de Latarce se encuentra a unos 50 kilómetros al noroeste de Valladolid capital. La forma más sencilla de llegar es en vehículo particular, tomando la autovía A-6 en dirección a Benavente y después las carreteras provinciales que conducen al municipio. El trayecto suele rondar los 45 minutos, según el tráfico.
La mejor época para visitar San Pedro de Latarce es la primavera (mayo-junio), cuando los campos están verdes y floridos, o el otoño (septiembre-octubre), con temperaturas más suaves y los campos ya cosechados ofreciendo un paisaje dorado característico. El verano puede ser muy caluroso y el invierno bastante frío, con aire y heladas; si vienes en esas fechas, trae ropa adecuada. Aquí el viento y el frío “cortan”, y el sol de julio pega sin compasión.
Es recomendable consultar con antelación las opciones de alojamiento en la zona, que pueden incluir casas rurales en el propio municipio o en localidades cercanas de la Tierra de Campos. Llevar calzado cómodo para caminar y prismáticos si te interesa la observación de aves es siempre buena idea, igual que traer agua en verano: las sombras, fuera del casco urbano, se cuentan con los dedos de una mano.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo tranquilo por el pueblo, fijándote en las casas de adobe, corrales y algún palomar.
- Visita a la iglesia de San Pedro Apóstol (si está abierta).
- Acercarte a alguno de los caminos que salen del casco urbano para ver el paisaje de la Tierra de Campos desde fuera del pueblo.
Si tienes el día entero
- Recorrer por la mañana los caminos agrícolas a pie o en bici, sin hacer grandes desniveles pero sumando kilómetros entre pueblos.
- Comida contundente de cocina castellana en la zona.
- Tarde de paseo corto por el casco urbano, charla con la gente en la plaza y atardecer desde algún camino cercano, con vistas a los campos.
Lo que no te cuentan
San Pedro de Latarce es un pueblo pequeño que se ve rápido. No esperes un casco histórico monumental ni una lista interminable de visitas: el valor está en el ritmo pausado, en el paisaje abierto y en la vida de pueblo de Tierra de Campos.
Las fotos de los campos verdes o dorados suelen estar hechas en momentos muy concretos del año: fuera de primavera y cosecha el paisaje puede verse más apagado, con tonos marrones y rastrojos. Si vienes sabiendo eso, no decepciona; lo que hay es lo que se ve desde la carretera: cielo, campos y tranquilidad. Aquí encaja bien como parada dentro de una ruta por la comarca, más que como destino para muchos días seguidos.