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sobre Villalba de la Loma
Pequeña localidad en una loma; destaca por su iglesia y las vistas de la llanura
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El turismo en Villalba de la Loma pasa necesariamente por entender primero dónde está. El pueblo se sitúa en pleno corazón de Tierra de Campos, en la parte norte de la provincia de Valladolid, dentro de ese paisaje de llanuras cerealistas que marca buena parte de la historia agraria de Castilla y León. A unos 770 metros de altitud y con poco más de medio centenar de habitantes, Villalba de la Loma es uno de tantos núcleos pequeños que mantienen la estructura tradicional de la comarca: casas bajas, calles cortas y un horizonte abierto que empieza prácticamente al salir del último corral.
Un pueblo construido con los materiales de la meseta
El carácter del pueblo se entiende bien al fijarse en cómo está construido. Muchas viviendas tradicionales utilizan adobe y tapial, materiales habituales en Tierra de Campos porque se adaptan al clima seco y a la falta histórica de piedra o madera abundante. Son casas pensadas más para resistir el invierno y el calor del verano que para llamar la atención.
En el centro se levanta la iglesia parroquial, dedicada a Nuestra Señora. Es un edificio sobrio, acorde con la escala del pueblo. Durante siglos ha sido el principal punto de reunión, no solo para los oficios religiosos, también para la vida comunitaria. El interior no siempre está abierto; en localidades de este tamaño suele abrirse sobre todo cuando hay celebraciones o actos concretos.
El paisaje de cereal alrededor del pueblo
Alrededor de Villalba de la Loma el terreno apenas encuentra obstáculos. Campos de cereal ocupan la mayor parte del término y dibujan el típico paisaje de Tierra de Campos, donde el horizonte parece muy lejano. En primavera el verde domina la llanura; en verano llega el tono dorado de la cosecha y después quedan los rastrojos y los barbechos.
Desde el propio pueblo salen varios caminos agrícolas. No son rutas señalizadas como tal, sino caminos de trabajo que hoy también sirven para caminar o recorrer en bicicleta con tranquilidad. Al alejarse unos minutos del casco urbano se entiende bien cómo se organiza el territorio: parcelas largas, algún palomar aislado y, de vez en cuando, una pequeña loma que rompe la horizontalidad.
En estas zonas abiertas no es raro ver aves propias de la estepa cerealista. La avutarda o el sisón siguen presentes en algunas áreas de la comarca, aunque observarlas requiere distancia, paciencia y bastante silencio.
Ritmo agrícola y fiestas del pueblo
La vida del municipio ha estado ligada durante generaciones al cultivo del cereal. El calendario agrícola —siembra, cosecha y barbecho— sigue marcando los tiempos del campo y, en parte, también los del pueblo.
Las fiestas suelen celebrarse en verano, cuando muchas personas que viven fuera regresan unos días. Es entonces cuando la plaza y las calles recuperan más movimiento del habitual, con actos religiosos y reuniones vecinales alrededor de la iglesia.
Apuntes prácticos
Villalba de la Loma es un pueblo muy pequeño y se recorre en poco tiempo. Conviene llegar con la idea de pasear sin prisa y dedicar algo de tiempo a los caminos de alrededor.
Desde Valladolid capital el acceso más habitual se hace por carretera hacia el norte, en dirección a la zona de Tierra de Campos. El trayecto ronda los 70 kilómetros y atraviesa un paisaje que cambia poco a poco hasta convertirse en la llanura característica de la comarca.