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sobre Villanueva del Rebollar
Pequeño pueblo terracampino; destaca por su iglesia y la tranquilidad de sus calles; entorno de campos de cereal.
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El turismo en Villanueva del Rebollar es simple: parar un rato y seguir. El pueblo es pequeño. Un puñado de casas junto a la CL‑623 y poco más. Hoy viven aquí unas 67 personas. Se recorre en cinco minutos. No hay bares, no hay tiendas, no hay nada pensado para visitantes. Hay silencio y un monte de robles detrás del caserío.
Cómo llegar y dónde dejar el coche
Desde Palencia se tarda alrededor de tres cuartos de hora por la CL‑623 hacia el norte. El pueblo aparece sin aviso grande. Si parpadeas, casi te lo saltas.
El coche se deja en el arcén ancho de la carretera o en alguna calle. No hay zonas marcadas ni carteles. Tampoco suele hacer falta. En verano el problema no es el tráfico. Es el sol. Apenas hay sombra.
La iglesia y poco más
La iglesia de Santiago Apóstol ocupa el centro. Ladrillo rojo y volumen grande para un pueblo tan pequeño. Es de época moderna, siglo XVII según se suele decir. Tres naves, bóveda alta y bastante eco dentro.
La puerta muchas veces está cerrada. El sacristán vive cerca. Si lo encuentras, abre. Si no, te quedas con el exterior y listo.
El resto son casas bajas de adobe y ladrillo. Algunas guardan palomares cuadrados en los corrales. Ya no se usan. Las calles están limpias y tranquilas. Aquí no hay paneles explicativos ni rutas marcadas.
El rebollar que da nombre
Detrás del pueblo empieza el rebollar. Roble albarejo, bajo y retorcido. No es un bosque alto ni denso. Más bien un monte claro donde se camina sin problema.
No hay senderos señalizados. Cada uno entra por donde ve. El suelo suele estar cubierto de hojas secas. En otoño crujen al pisar. En primavera brota algo de hierba y alguna flor. Es campo normal, sin pasarelas ni miradores.
Las fiestas que no son para turistas
Las celebraciones siguen el calendario de siempre. San Isidro en mayo y Santiago a finales de julio. Hay misa y procesión. Luego la gente se junta a comer o a tomar algo en el local del pueblo si se abre.
Viene sobre todo la familia que vive fuera y vuelve esos días. No hay escenarios ni programa lleno de actividades.
Consejo práctico
Conviene venir con la idea clara. Aquí no hay alojamiento rural ni bares en el propio pueblo. Tampoco tiendas. Para comprar algo o sentarse en un bar hay que moverse a otros pueblos de la zona. La cobertura del móvil falla en varias calles y a veces solo aparece una raya en la plaza.
Villanueva del Rebollar sirve para parar diez minutos o para echar a andar por el monte sin mucho plan. Si buscas algo montado para visitantes, este no es el sitio. Si solo quieres silencio y campo abierto, entonces sí merece la parada.