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sobre Villaturde
Municipio que agrupa varias localidades; destaca por su iglesia y la tranquilidad del entorno rural.
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En pleno corazón de Tierra de Campos, donde el horizonte se abre sin obstáculos, Villaturde es uno de esos pueblos pequeños de Palencia que siguen viviendo al ritmo del campo. Con unos 150 habitantes, aquí se viene a ver cómo es un núcleo rural castellano de verdad: silencioso, funcional y ligado a la tierra.
Llegar hasta Villaturde es entrar en la Castilla de carreteras comarcales, pueblos a pocos kilómetros unos de otros y mucha llanura cerealista. Nada de grandes monumentos ni rutas señalizadas por todas partes. Lo que hay es arquitectura popular, vida de pueblo y un paisaje que cambia de color con la estación: verdes intensos en primavera, dorados en verano, tonos más ásperos y pardos en otoño e invierno.
Es un sitio para bajar el ritmo, pasear sin prisa y mirar el paisaje más que buscar “cosas que hacer”. Si vienes con la idea de ir tachando visitas de una lista, te vas a frustrar.
¿Qué ver en Villaturde?
El patrimonio de Villaturde es discreto, acorde a su tamaño. La iglesia parroquial preside el casco urbano, con elementos de distintas épocas que se reconocen en la estructura y algunos detalles interiores. No es una gran joya artística, pero sí la referencia del pueblo y la que marca el perfil urbano en medio de la llanura. Si la encuentras abierta, merece la pena entrar un momento por pura curiosidad local.
Lo más interesante, si te gusta fijarte en cómo se construía antes, es su arquitectura popular. Al pasear verás casas de adobe y tapial, algunas rehabilitadas, otras a medio caer. Patios, corrales y antiguas bodegas subterráneas recuerdan un modelo de vida agrícola y ganadera que aún se intuye en la organización del pueblo. No esperes un “casco histórico” marcado: aquí todo es pueblo, sin separaciones.
En cuanto sales del núcleo urbano, te rodea el típico paisaje de Tierra de Campos: llanuras cerealistas que se pierden en el horizonte. A simple vista puede parecer “todo igual”, sobre todo si no estás acostumbrado, pero la gracia está en las pequeñas variaciones: ondulaciones suaves, cambios de color según el cultivo y el momento del año, y unos atardeceres muy largos, sin montes ni edificios que tapen el sol.
Quien tenga paciencia y prismáticos puede dedicar un rato a la observación de aves esteparias en los alrededores. En esta zona es posible ver avutardas, sisones y rapaces, siempre que se respete el campo y no se moleste a la fauna. No hay observatorios preparados ni paneles: aquí miras desde los caminos y con discreción.
Qué hacer
En Villaturde no hay grandes “planes”, y eso conviene tenerlo claro. Es un lugar de turismo tranquilo y contemplativo: pasear por el pueblo, sentarse un rato en la plaza, hablar con la gente si se da la ocasión y caminar por los caminos agrícolas que salen en todas direcciones.
Las rutas de senderismo aquí son, en realidad, paseos por caminos rurales. Puedes trazar recorridos circulares a tu gusto, enlazando pistas que van entre tierras de labor, sin apenas desnivel. Lo mejor es hacerlo en primavera, cuando el cereal está verde, o a finales de junio, con los campos dorados. En verano avanzado el sol aprieta y hay muy poca sombra, así que conviene madrugar o ir a última hora.
Si te gusta la fotografía de paisaje, la zona funciona bien para jugar con líneas, horizontes y cielos cambiantes. La escasa contaminación lumínica hace que, en noches despejadas, el cielo sea muy agradecido para fotografía nocturna, siempre que tengas trípode y algo de experiencia. No esperes farolas bonitas ni nada parecido: es oscuridad casi total.
En cuanto a gastronomía, aquí lo rural no es un eslogan: legumbres de la zona, platos de cuchara, carne de cerdo, cordero lechal y cocina contundente, de invierno largo. No esperes bares o restaurantes a la vuelta de cada esquina; la oferta es muy limitada y lo habitual es organizarse con comida propia o combinar la visita con otros pueblos cercanos donde sí haya más servicios.
Fiestas y tradiciones
Como en muchos pueblos de la provincia, el calendario gira en torno a las fiestas patronales de verano, normalmente en agosto, cuando vuelven los hijos del pueblo y se organizan verbenas y actos religiosos. Es cuando Villaturde pasa, por unos días, de la calma absoluta a tener algo más de vida en la calle.
La Semana Santa se vive en clave local, con celebraciones sencillas y recogidas. Más que un reclamo turístico es parte de la rutina religiosa de estos pueblos de Tierra de Campos.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Palencia capital, Villaturde está a unos 50 km, por carreteras provinciales que atraviesan la llanura. Lo razonable es ir en coche propio; el transporte público es limitado y no siempre encaja con los horarios de una escapada.
Consejos básicos:
- Lleva agua y algo de comida si vas a caminar por los caminos agrícolas: no hay fuentes cada poco ni sombras abundantes.
- En verano, protección solar seria: gorra, crema y gafas. El sol en la meseta, sin sombra, cansa más de lo que parece.
- En invierno, abrigo y cortarvientos: el frío unido al aire se nota, y mucho si te pilla en campo abierto.
- Ten presente que es un pueblo pequeño: servicios muy justos y horarios que se adaptan más a la vida rural que al turista.
Cuándo visitar Villaturde
La mejor época para disfrutar del paisaje de Villaturde es primavera y principios de verano:
- Abril–mayo: campos verdes, días más largos, temperaturas todavía suaves.
- Junio: cereal dorado, buena luz para fotografía al amanecer y al atardecer.
El otoño tiene interés si te apetece ver la zona en tonos más secos y cielos cambiantes, con menos horas de luz pero también menos calor y menos gente.
El invierno es frío, con días cortos y viento. Puede interesar a quien busque precisamente esa sensación de meseta dura y despoblada, pero para pasear largas horas no es la mejor opción.
Lo que no te cuentan
Villaturde es un pueblo pequeño que se recorre en poco tiempo. El casco urbano se ve en un paseo de menos de una hora. El “extra” viene de salir por los caminos y dedicarle atención al paisaje.
Conviene verlo más como una parada dentro de una ruta por Tierra de Campos que como un destino al que dedicar varios días seguidos, salvo que busques explícitamente estar en silencio, leer, escribir o trabajar con el ordenador rodeado de calma total.
No hay grandes alardes estéticos ni rincones de postal en cada esquina: la gracia está en lo que tiene de real, en su escala humana y en esa sensación de pueblo que sigue funcionando al margen de las prisas. Si vienes sabiendo esto, encaja; si vienes esperando un pueblo-museo, te quedará corto.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo tranquilo por el pueblo, fijándote en las casas de adobe y en la iglesia.
- Salir hasta las afueras por cualquier camino agrícola para ver la llanura desde un poco de distancia.
- Si coincide al atardecer, simplemente quedarte a ver cómo cae la luz sobre los campos.
Si tienes el día entero
- Combinación lógica: Villaturde + otros pueblos de Tierra de Campos cercanos.
- Mañana de paseos por caminos rurales, con ruta circular corta.
- Tarde más pausada, vuelta al pueblo y, si el cielo acompaña, fotografía de atardecer e incluso nocturna.
Errores típicos
- Esperar demasiadas “cosas que ver”: no es un pueblo monumental ni un parque temático rural. Es pequeño y sencillo.
- Ir a pleno verano a mediodía sin preparación: calor, poca sombra y sensación de “plan duro” en cuanto te alejas del casco urbano.
- Confiar en encontrar muchos servicios: mejor venir con la logística pensada (combustible, comida, agua) y usar el pueblo como parada tranquila, no como base con todos los recursos.