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Castilla y León · Cuna de Reinos

Alija del Infantado

Villa histórica con rico pasado señorial situada al sur de la provincia; famosa por sus tradiciones ancestrales como el Antruejo

554 habitantes · INE 2025
734m altitud

Por qué visitarlo

Castillo-Palacio de los Pimentel Ruta de la Vía de la Plata

Mejor época

primavera

El Antruejo (febrero) mayo

Qué ver y hacer
en Alija del Infantado

Patrimonio

  • Castillo-Palacio de los Pimentel
  • Iglesia de San Verísimo

Actividades

  • Ruta de la Vía de la Plata
  • Enoturismo

Fiestas y tradiciones

Fecha mayo

El Antruejo (febrero), Sacramental (mayo)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Alija del Infantado.

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sobre Alija del Infantado

Villa histórica con rico pasado señorial situada al sur de la provincia; famosa por sus tradiciones ancestrales como el Antruejo

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En el corazón de la Tierra de La Bañeza, donde las llanuras leonesas se abren sin mucha estridencia, se encuentra Alija del Infantado, un pueblo pequeño y tranquilo. Con apenas 554 habitantes y a unos 730 metros de altitud, este municipio es un sitio pausado, de vida agrícola, donde el reloj lo marcan las campanas, las cosechas y poco más.

El nombre del pueblo evoca su pasado señorial: "del Infantado" recuerda que estas tierras pertenecieron al ducado del mismo nombre, una de las casas nobiliarias importantes de la Corona de Castilla. Pasear por sus calles es entrar en una España rural que se va quedando vacía, con casas tradicionales de adobe y tapial mezcladas con construcciones más recientes, y un ambiente de pueblo donde casi todos se conocen y cualquier coche forastero llama la atención.

Alija del Infantado es un lugar sencillo, sin grandes monumentos ni alardes turísticos. Aquí no hay colas, ni rutas marcadas en cada esquina. Se viene a ver cómo es la vida diaria en la Tierra de La Bañeza y a caminar entre campos, poco más. Y eso, según lo que busques, puede ser suficiente.

¿Qué ver en Alija del Infantado?

El principal referente patrimonial del pueblo es la iglesia parroquial de San Esteban, que preside la plaza principal con su torre de ladrillo, muy en la línea de las construcciones religiosas de la zona. El templo mezcla elementos de distintas épocas y es el edificio más reconocible del casco urbano. No es una gran joya del románico ni nada parecido, pero es el centro de la vida social y religiosa del pueblo, donde todo pasa en las grandes fechas.

Recorrer las calles del casco urbano permite ver aún algo de arquitectura tradicional bañezana, con muros gruesos, algún corredor de madera y portones que daban paso a corrales y pajares. Muchas casas ya están reformadas o en desuso, pero todavía se puede intuir cómo funcionaba aquí una casa de labranza y cómo se organizaba el trabajo entre vivienda, cuadra y era.

En los alrededores, el paisaje de campos de cereal se extiende hasta donde alcanza la vista. Según la época del año, cambia por completo: verde intenso en primavera, dorado antes de la siega y tonos pardos después. No es un paisaje espectacular, pero sí muy honesto: esto es la Tierra de La Bañeza tal cual, sin filtros.

Quien tenga algo más de paciencia puede seguir las riberas y pequeños arroyos que atraviesan el término municipal. La vegetación de ribera crea pequeños pasillos de sombra donde se concentra algo de fauna, sobre todo aves. No esperes carteles ni miradores preparados: es andar, parar de vez en cuando y observar.

Qué hacer

La principal actividad en Alija del Infantado es el senderismo tranquilo por los caminos rurales que rodean el pueblo. Son pistas agrícolas, sin grandes desniveles, aptas para pasear sin prisa, correr un rato o sacar la bici. No hay rutas señalizadas al detalle, así que conviene tirar de mapa o aplicación en el móvil si quieres hacer algo más que el paseo corto y, si puede ser, llevar la batería cargada porque no hay puntos de información.

La observación del cielo nocturno funciona bien aquí en noches despejadas. La contaminación lumínica es baja y, en verano sobre todo, la Vía Láctea se ve bastante clara. Eso sí, hace falta alejarse un poco del casco urbano, buscar un camino sin tráfico y abrigarse en casi cualquier época.

Para los que practican cicloturismo, las carreteras secundarias que conectan Alija con los pueblos vecinos de la comarca son una opción para rodar tranquilo. Asfalto variable, tráfico escaso y un paisaje abierto que se recorre rápido en bici. Hay que tener en cuenta el viento: algunos días sopla y se nota en las rectas.

La gastronomía tradicional está muy ligada a lo leonés y a lo que daban la matanza y el huerto: sopas de ajo, embutidos, guisos potentes y platos de cuchara en invierno. No hay una gran oferta orientada al turismo, así que muchas de estas comidas se viven más en casas y fiestas que en carta. Si buscas propuestas modernas o muchas opciones vegetarianas, aquí no es el sitio.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales en honor a San Esteban se celebran a finales de diciembre, alrededor del 26, con actos religiosos y encuentros vecinales. Es una fecha en la que regresan muchos alijeños que viven fuera, y el pueblo recupera algo del bullicio perdido el resto del año.

En verano, generalmente en agosto, se organizan las fiestas estivales, cuando vuelven los que trabajan o estudian fuera. Es cuando hay más actividad, con actos populares y más vida en la calle, terrazas llenas y gente en las plazas hasta tarde.

Como en toda la comarca, las matanzas tradicionales del cerdo han sido durante siglos un punto importante del calendario. Hoy se siguen haciendo, pero sobre todo a nivel familiar, y ya no son tan visibles para quien viene de fuera. Si te coincide, verás movimiento en corrales y patios más que en actos organizados.

Información práctica

Cómo llegar: Desde León capital, a unos 50 kilómetros, se toma la A-66 dirección sur hasta la salida hacia La Bañeza y, desde allí, se accede por la LE-420. El trayecto suele rondar los 45 minutos en coche, según tráfico. Desde La Bañeza, Alija se encuentra a unos 10 kilómetros. El transporte público es limitado [VERIFICAR], así que lo razonable es venir en coche.

Consejos prácticos:
Alija es un pueblo pequeño, con servicios ajustados y poca infraestructura turística. Lo más cómodo es tomarlo como excursión desde La Bañeza o como parada dentro de una ruta por la comarca. Lleva calzado cómodo para caminar por pistas de tierra y algo de agua, sobre todo en verano, porque las sombras escasean y el sol pega. Conviene también revisar antes dónde comer o comprar, porque no hay tanta oferta ni horarios amplios: aquí las cosas cierran cuando toca, no pensando en el turista.

¿Cuándo visitar Alija del Infantado?

La primavera (abril-mayo) y el principio del otoño (septiembre-octubre) son los momentos más agradecidos para pasear: temperaturas moderadas y el campo en cambio de ciclo. En esos meses el paisaje luce bastante más y apetece andar.

En verano el calor aprieta en las horas centrales, con poca sombra en los caminos, pero las noches refrescan y el ambiente en el pueblo es más animado por el regreso de gente de fuera. Si vienes entonces, organiza los paseos temprano o a última hora.

El invierno es frío, con heladas frecuentes y días cortos. El paisaje se vuelve más duro, pero si lo que buscas es silencio y cielos despejados de noche, también tiene su punto. Eso sí, trae ropa de abrigo de verdad.

Lo que no te cuentan

Alija del Infantado se ve rápido. El casco urbano se recorre en poco rato y, si no sales a caminar por los caminos o a enlazar con otros pueblos de la comarca, la visita se queda corta. Es más una parada tranquila dentro de una ruta por la Tierra de La Bañeza que un destino para pasar varios días seguidos.

Las fotos de campos verdes o dorados son reales, pero muy estacionales: fuera de primavera y primeras semanas de verano, el paisaje puede parecer más áspero y apagado. Conviene ajustar las expectativas: aquí hay autenticidad rural, pero no hay grandes postales de montaña ni cascos históricos monumentales. Si buscas piedra vieja en cada esquina, te vas a frustrar; si buscas calma y horizontes largos, encaja mejor.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
Vuelta calmada por el pueblo, plaza e iglesia de San Esteban por fuera y paseo corto por algún camino agrícola a las afueras para ver el paisaje de cereal. Lo justo para hacerte una idea del lugar y del ritmo de vida.

Si tienes el día entero
Combina la visita a Alija con otros pueblos de la Tierra de La Bañeza o con una parada en La Bañeza para completar servicios y ambiente. Usa Alija como base para una ruta a pie o en bici por los caminos entre campos y vuelve al atardecer, cuando la luz sobre las llanuras mejora bastante y el pueblo se queda especialmente tranquilo.

Errores típicos

  • Esperar un “pueblo-museo”: Alija es un pueblo agrícola vivo, con casas reformadas, solares vacíos y naves. No es un decorado medieval.
  • Venir en pleno verano a mediodía sin agua ni gorra: los caminos son muy expuestos y el calor se nota más de lo que parece en las fotos.
  • Contar con muchos servicios: hay lo básico, pero no pienses en farmacias, bares y tiendas abiertos a cualquier hora. Mejor planear lo que necesitas antes de llegar.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Tierra de La Bañeza
Código INE
24003
Costa
No
Montaña
No
Temporada
primavera

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
ConectividadFibra + 5G
SaludHospital a 20 km
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
CostaPlaya cercana
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

Fuentes oficiales

Registros institucionales y datos abiertos (cuando están disponibles).

  • IGLESIA DE SAN ESTEBAN
    bic Monumento ~0.1 km
  • CASTILLO DE LOS PIMENTEL
    bic Castillos ~0.4 km

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