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sobre Alcubilla de las Peñas
Pequeño pueblo en zona elevada con vistas panorámicas y arquitectura de piedra rojiza
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En la comarca de Tierra de Medinaceli, al borde de las parameras sorianas, está Alcubilla de las Peñas, un pueblo pequeño de verdad, de los de unos 60 habitantes y silencio casi todo el año. A 1.124 metros de altitud, aquí manda el clima: inviernos largos, veranos secos, mucho cielo y pocas prisas.
El nombre del pueblo no es casual: "alcubilla" alude a pequeños depósitos de agua, y "de las Peñas" a los roquedos que verás en cuanto salgas del caserío. Agua escasa, piedra dura y viento han marcado la forma de construir, de cultivar y de moverse por este trozo de páramo soriano.
Venir a Alcubilla de las Peñas es más una parada de calma y paisaje que un destino lleno de visitas. Aquí lo que hay es tierra abierta, horizontes largos y la vida diaria de un pueblo muy pequeño.
¿Qué ver en Alcubilla de las Peñas?
El pueblo es reducido y se recorre rápido. El caserío mantiene casas de piedra y adobe, muchas ya arregladas, otras medio caídas, que recuerdan cómo se vivía aquí hasta hace cuatro días. Las calles son sencillas, algunas con restos de empedrado, y aún se reconocen corrales, pajares y alguna bodega excavada en la roca.
La iglesia parroquial preside el núcleo. Arquitectura humilde, sin grandes florituras, resultado de siglos de remiendos según se podía. No vengas esperando un gran monumento, pero sí una estampa muy de pueblo soriano, sobre todo al atardecer, cuando el sol entra de lado y resalta la piedra.
El punto fuerte está fuera del casco urbano. Las parameras que rodean Alcubilla tienen una belleza seca: campos amplios, cielos enormes, y esos afloramientos rocosos que justifican el “de las Peñas”. Si caminas un poco desde las últimas casas encontrarás antiguas majadas, parideras, corrales de pastores y fuentes viejas, algunas aún con algo de agua según la época.
La vegetación es la que aguanta: tomillos, aulagas, sabinas dispersas y herbáceas de secano. Si te fijas y vas en silencio, verás más vida de la que parece a primera vista.
Qué hacer
Aquí no hay grandes instalaciones ni circuitos preparados. Lo que tiene sentido es caminar y mirar, sin muchas más pretensiones.
El senderismo es lo más lógico: pistas rurales y caminos tradicionales, sin grandes desniveles pero con muy poca sombra. Son buenos para paseos tranquilos, enlazando campos, corrales y pequeños barrancos. Conviene llevar algo descargado en el móvil o mapa, porque las pistas se multiplican y se parecen entre sí, y es fácil despistarse si no conoces el terreno.
Los aficionados a las aves esteparias pueden tener suerte con sisones, aguiluchos y alondras, siempre con respeto y sin salirse de caminos ni acercarse a zonas de cría [VERIFICAR]. No hay observatorios ni paneles: aquí cada uno se apaña con sus prismáticos.
La observación del cielo nocturno es uno de los puntos fuertes reales del pueblo. Poca luz, pocos coches y cielo muy limpio en noches despejadas. Si te gusta la astronomía, trae tu propio equipo: no hay miradores preparados ni actividades organizadas, solo oscuridad y silencio.
La fotografía aquí es para quien sabe sacarle partido a lo mínimo: muros de piedra seca, texturas de campos, cielos cambiantes, alguna nevada en invierno y las luces rasantes de primera y última hora.
Para comer algo más elaborado o probar cocina tradicional soriana tendrás que moverte a pueblos mayores de la zona, que es donde hay bares y restaurantes.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se suelen concentrar en verano, normalmente en agosto [VERIFICAR], cuando vuelven los que emigraron y el pueblo se anima unos días. Procesiones, música, alguna verbena y comidas comunitarias montadas entre todos.
El resto del año, las celebraciones religiosas del calendario (Navidad, Semana Santa) se viven de forma sencilla, muchas veces con poca gente pero con el peso de la costumbre. No son grandes espectáculos, son más bien reuniones de los que quedan y los que vuelven.
Información práctica
Para llegar desde Soria capital se toma la carretera hacia la zona de Medinaceli y, desde ahí, se entra por carreteras secundarias. Son unos 70 km aproximados, con poco tráfico y paisaje paramero casi todo el trayecto. No esperes gasolineras cada poco, conviene venir con el depósito razonablemente lleno.
En Alcubilla no hay grandes servicios: piénsalo como un pueblo de paso o de estancia corta. El alojamiento y la restauración están en localidades cercanas con más población.
Es básico traer:
- Calzado cómodo para pistas y caminos de tierra.
- Ropa de abrigo, incluso en verano: al anochecer refresca más de lo que parece.
- Agua suficiente, sobre todo en verano.
- Gorro y protección solar: casi no hay sombras.
- Prismáticos, si te interesa la observación de aves o el paisaje lejano.
Cuándo visitar Alcubilla de las Peñas
- Primavera: campos algo más verdes, temperaturas soportables y más movimiento de aves. Puede haber días ventosos y algún chaparrón.
- Verano: días largos, calor moderado por la altitud pero muy seco. Las noches pueden refrescar bastante. Es cuando hay más vida en el pueblo.
- Otoño: tonos dorados y marrones, sensación de tierra “desnuda”, buena época para caminar sin agobios de calor.
- Invierno: frío serio, posibles heladas fuertes y alguna nevada. Buen momento si buscas silencio total y fotos de escarcha, pero con más incomodidades para moverte en coche.
Si llueve o hace mucho viento, la visita se limita prácticamente al casco urbano y poco más: aquí el atractivo principal es estar fuera, andando.
Lo que no te cuentan
- El pueblo se recorre en poco rato. Si solo vienes a “ver el pueblo”, te sabrá a poco; el sentido está en el entorno y en caminar.
- No esperes bares, tiendas ni “ambiente” diario. Fuera de agosto y fiestas concretas, la vida es muy tranquila y con poca gente por la calle.
- Las fotos de atardeceres y cielos pueden dar una imagen más “épica” de lo que luego verás a pleno sol en agosto: el paisaje es sobrio y muy desnudo. Conviene venir sabiendo que eso, precisamente, es lo que hay.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Pasea el casco urbano con calma, acércate a la iglesia, sal por uno de los caminos que salen del pueblo hasta perder de vista las últimas casas y date la vuelta cuando te apetezca. Es suficiente para hacerte una idea del lugar.
Si tienes el día entero
Combina Alcubilla con otros pueblos de Tierra de Medinaceli y usa Alcubilla como parada de paseo y paisaje. Camina un par de horas por pistas rurales, come en algún pueblo cercano y vuelve a última hora para ver el atardecer o el cielo nocturno si te quedas hasta después de cenar.
Errores típicos
- Venir pensando en un “pueblo monumental” con muchas cosas que visitar. No lo es. Es pequeño, sencillo y disperso.
- Subestimar el viento y el frío, incluso en meses templados. Si vienes ligero de ropa, acabarás acortando el paseo.
- No traer agua ni nada de picar pensando en “ya compro algo allí”: no hay esa facilidad. Conviene llevar todo desde el origen o desde un pueblo mayor cercano.