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sobre Alcubilla de las Peñas
Pequeño pueblo en zona elevada con vistas panorámicas y arquitectura de piedra rojiza
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El turismo en Alcubilla de las Peñas es sencillo de explicar. Llegas, aparcas donde veas hueco en la entrada y caminas. No hay oficinas, ni carteles, ni mucho movimiento. El pueblo es pequeño y se recorre rápido.
Está a unos 70 kilómetros de Soria, en dirección a Medinaceli por carreteras secundarias. Conviene llegar con el depósito lleno. En varios kilómetros a la redonda no hay gasolineras ni servicios.
Cómo es el pueblo
El núcleo ronda las sesenta casas. Piedra, adobe y bastantes construcciones sin arreglar. Corrales, pajares y alguna bodega excavada en la roca. Todo muy ligado al antiguo trabajo del campo y al ganado.
Se cruza andando en media hora. Las calles son cortas y tranquilas. A veces ni ves a nadie.
La iglesia de San Pedro suele fecharse en el siglo XVI, aunque ha tenido reformas. Es un edificio sobrio, como muchos templos rurales de la provincia. Piedra, volumen simple y poco adorno.
Paseos por la paramera
Al salir de las últimas casas empieza la paramera. Terreno abierto, seco y con bastante piedra suelta. Hay restos de corrales y construcciones agrícolas dispersas.
Algún camino lleva hacia antiguos cortijos como Los Lobos o Los Peñascales. Quedan muros de piedra seca y fuentes que a veces tienen agua y otras no.
No hay rutas señalizadas. Son caminos de campo de toda la vida.
La vegetación es la que aguanta aquí: tomillo, aulaga y matorral bajo. Sombra, poca.
Aves y cielo nocturno
El terreno abierto atrae aves esteparias. Con algo de paciencia pueden verse sisones, aguiluchos o pequeños limícolas. No hay observatorios ni paneles. Solo campo.
Por la noche el cielo suele estar limpio. Hay muy poca iluminación alrededor y la oscuridad es real. Si te interesa mirar estrellas, este es uno de esos sitios donde todavía se puede.
Cuándo ir y qué tener en cuenta
En verano el sol pega fuerte durante el día, aunque por la noche refresca. En invierno el frío cae rápido cuando se va la luz.
Para comer o comprar algo más que lo básico toca acercarse a pueblos mayores de la zona como Medinaceli o Berlanga de Duero.
Las fiestas suelen celebrarse en agosto, cuando vuelven vecinos que viven fuera. El resto del año el ambiente es tranquilo, casi parado.
Ven con agua, calzado de campo y poca prisa. Si buscas actividad constante, este no es el sitio. Si solo quieres caminar un rato por la paramera y ver un pueblo pequeño de verdad, entonces sí merece la parada.