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Castilla y León · Cuna de Reinos

Yelo

Pueblo con curiosos palomares de piedra en el paisaje

40 habitantes · INE 2025
1122m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Palomares de Yelo Ruta de los Palomares

Mejor época

veranoAdalia

Inmaculada (diciembre) agosto

Qué ver y hacer
en Yelo

Patrimonio

  • Palomares de Yelo
  • Iglesia de la Concepción

Actividades

  • Ruta de los Palomares

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

Inmaculada (diciembre)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Yelo.

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sobre Yelo

Pueblo con curiosos palomares de piedra en el paisaje

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En lo alto de la Tierra de Medinaceli, donde los páramos sorianos se elevan más de mil metros sobre el nivel del mar, se encuentra Yelo, una pequeña aldea que parece detenida en el tiempo. Con apenas cuarenta habitantes censados, este diminuto enclave castellano condensa bastante bien lo que es el interior rural de Soria: casas de piedra pegadas unas a otras para capear el invierno, calles que se cruzan sin prisa y un silencio que, si vienes de ciudad, al principio hasta desconcierta.

Yelo no es un destino para quien busca comodidades urbanas o entretenimiento convencional. Es, más bien, un refugio para quienes desean desconectar del ruido, caminar por paisajes poco transitados y ver cómo se organiza la vida en un pueblo que ya está en mínimos demográficos. Su ubicación a 1.122 metros de altitud le confiere un carácter claramente de altura, con inviernos duros y veranos frescos que animan a salir al campo a caminar en lugar de estar buscando sombra desesperadamente. Si vienes en agosto desde una ciudad calurosa, se agradece.

La llegada a Yelo ya da pistas de lo que te vas a encontrar. Las carreteras secundarias que conducen hasta aquí recorren la meseta soriana, con horizontes largos y campos de cereal que cambian de color según el mes. Es territorio de luz limpia y cielos muy abiertos, de esa Castilla que muchos imaginan leyendo a los clásicos y que aquí sigue siendo el día a día, con sus tractores, sus perros sueltos y su ritmo lento.

Qué ver en Yelo

El patrimonio de Yelo habla del paso de los siglos con la sobriedad típica de las aldeas castellanas. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano con su torre de piedra, referencia visual desde casi cualquier punto del pueblo y pieza central de la vida social durante generaciones. Por dentro es sencilla, pero conserva detalles que se aprecian mejor si entras con calma y sin prisas, sin esperar un gran monumento.

El verdadero interés de Yelo está en su conjunto arquitectónico tradicional. Las casas de mampostería, con muros gruesos pensados para aguantar el frío, las puertas de madera viejas pero cuidadas y los corrales anexos forman un caserío que se ha ido modernizando por dentro, pero mantiene bastante su aspecto original por fuera. Pasear por sus calles se parece a recorrer un pequeño museo etnográfico al aire libre, solo que aquí la mayoría de las casas siguen en uso y se nota que hay vida, no decorado.

Desde el pueblo se contemplan vistas panorámicas amplias sobre la comarca de Medinaceli. La altitud regala una perspectiva amplia del paisaje, sobre todo al atardecer, cuando la luz baja y los campos cambian de tono en cuestión de minutos. Si te gusta mirar cielo y nubes, aquí vas servido; si lo tuyo son las montañas escarpadas, esto va de otra cosa.

Los alrededores de Yelo guardan parajes naturales agradables para un senderismo tranquilo. Los caminos tradicionales que enlazaban las aldeas de la zona se pueden seguir aún a pie, atravesando pastos, campos cultivados y pequeños barrancos donde la vegetación se hace algo más cerrada. No son rutas espectaculares en el sentido alpino de la palabra, pero sí muy auténticas: son los mismos caminos que se han usado durante décadas para ir de pueblo en pueblo, a la era o al campo.

Qué hacer

El senderismo es la actividad principal en Yelo y su entorno. Las rutas no requieren una gran preparación física, pero sí calzado decente y agua, sobre todo en verano, cuando el sol pega aunque la temperatura no sea extrema. Los antiguos caminos entre pueblos permiten montar excursiones de diferente longitud, conectando con otras localidades de la Tierra de Medinaceli sin necesidad de grandes desniveles. No esperes senderos marcados como en un parque nacional: aquí se camina como se ha hecho siempre, siguiendo pistas y trochas.

La observación de aves aquí tiene bastante sentido. Las rapaces usan estos páramos como si fueran su autopista: no es raro ver buitres sobrevolando tranquilos ni alguna rapaz mayor aprovechando las corrientes térmicas. También se dejan ver especies más discretas ligadas a cultivos y linderos. Si te gusta la ornitología, los prismáticos no sobran en la mochila.

La fotografía de paisaje en Yelo funciona especialmente bien si te gusta jugar con cielos, nubes y horizontes. La luz de estas altitudes, la amplitud del terreno y el caserío de piedra permiten sacar buenas fotos sin ser ningún experto. Eso sí, no esperes una postal de cuento en cada esquina: es un pueblo real, con reformas, cables y tractores, y conviene mirarlo con esa honestidad.

En cuanto a gastronomía, aunque Yelo no cuenta con infraestructura hostelera propia, forma parte de una comarca con una cocina muy pegada al clima: asados castellanos, cordero lechal, sopas de ajo, migas y productos derivados del cerdo que se han preparado aquí de toda la vida. Para comer tendrás que desplazarte a pueblos cercanos algo mayores, donde suele ser más fácil encontrar menú y barra.

Fiestas y tradiciones

Como muchas pequeñas aldeas, Yelo celebra sus fiestas patronales durante el período estival, generalmente en agosto, cuando regresan los hijos del pueblo que viven fuera y el ambiente cambia por completo. En esos días las calles se llenan de gente y se recuperan costumbres que el resto del año quedan en pausa.

Las festividades suelen incluir misa solemne, procesión y comidas compartidas, momentos en que la aldea multiplica temporalmente su población y se parece más al Yelo de hace décadas. Si vas en esas fechas, ten en cuenta que el ritmo del pueblo gira casi por completo alrededor de las fiestas y que el ambiente es mucho más bullicioso que el resto del año.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Soria capital (a unos 45 kilómetros [VERIFICAR]), se toma la carretera que conduce hacia Medinaceli por la N-111 y posteriormente carreteras secundarias. El trayecto suele rondar la hora en coche, según tráfico y paradas. Desde Madrid, la ruta habitual pasa por la A-2 hasta Medinaceli y luego por carreteras locales, con un tiempo total aproximado de dos horas y media.

Consejos prácticos: Yelo no dispone de servicios turísticos, así que conviene llevar el día organizado: alojamiento y comidas en localidades cercanas como Medinaceli u otras de la zona, y algo de comida y agua en la mochila si vas a pasar varias horas. El teléfono móvil puede tener cobertura irregular según la compañía y el punto del pueblo. No está de más llevar algo de abrigo incluso en verano, porque refresca en cuanto cae el sol.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
Un paseo tranquilo por el casco, vuelta a la iglesia, callejear un poco, acercarte a los bordes del pueblo para asomarte al paisaje y listo. Es el tiempo razonable para hacerte una idea del lugar sin prisas.

Si tienes el día entero
Lo lógico es combinar Yelo con otros pueblos de la Tierra de Medinaceli. Puedes usar Yelo como punto de paso: paseo por la aldea, algo de senderismo por los caminos tradicionales y, después, desplazarte a otra localidad para comer y seguir la ruta.

Cuándo visitar Yelo

La primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) suelen ser los momentos más agradables para caminar, con temperaturas moderadas y el campo más vistoso. El verano aquí es relativamente fresco comparado con otras zonas de Castilla, pero el sol pega y hay poca sombra en los caminos, así que mejor evitar las horas centrales del día.

El invierno es otra historia: frío serio, posibles nevadas y días cortos. El paisaje tiene su interés, pero no es la mejor época si tu idea es hacer rutas largas sin conocer bien la zona. Si vas en esos meses, conviene revisar el parte meteorológico, llevar abrigo de sobra y no confiarse con el hielo en la carretera. Algún día de niebla puede dejar el pueblo aún más silencioso y aislado de lo que ya es.

Lo que no te cuentan

Yelo es un pueblo muy pequeño que se ve rápido. Con un paseo pausado, fotos y alguna parada para mirar el paisaje, en una hora has recorrido prácticamente todo el casco. Tiene más sentido como parte de una ruta por la Tierra de Medinaceli que como destino para pasar varios días solo aquí.

Las fotos que circulan por internet pueden dar a entender un pueblo más “de postal” de lo que es en realidad. Yelo es sobrio, funcional y muy auténtico: hay casas arregladas y otras medio cerradas, maquinaria agrícola y detalles bonitos si los buscas con calma. Si llegas esperando un decorado perfecto para foto fácil, te decepcionará; si vienes sabiendo que esto es Soria profunda, te encajará mucho mejor.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Tierra de Medinaceli
Código INE
42219
Costa
No
Montaña
Temporada
veranoAdalia

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
TransporteTren cercano
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

Fuentes oficiales

Registros institucionales y datos abiertos (cuando están disponibles).

  • SANTA CRUZ
    bic Arte Rupestre ~3.5 km

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