Vista aérea de Cantaracillo
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Cantaracillo

Pequeña localidad agrícola cercana a Peñaranda con iglesia de estilo mudéjar

188 habitantes · INE 2025
910m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de la Asunción (artesonado) Visita cultural

Mejor época

verano

Virgen de la Asunción (agosto) agosto

Qué ver y hacer
en Cantaracillo

Patrimonio

  • Iglesia de la Asunción (artesonado)
  • Ermita

Actividades

  • Visita cultural
  • Senderismo llano

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

Virgen de la Asunción (agosto)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Cantaracillo.

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sobre Cantaracillo

Pequeña localidad agrícola cercana a Peñaranda con iglesia de estilo mudéjar

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A 910 metros de altitud, en plena Tierra de Peñaranda salmantina, Cantaracillo es uno de esos pueblos pequeños que, más que “visitarse”, se viven con calma. Con apenas 188 habitantes, aquí no se viene a buscar grandes monumentos ni actividades a todas horas, sino a estar tranquilo, a pasear y a ver cómo funciona de verdad un pueblo agrícola de la Castilla seca.

El pueblo se asienta en un paisaje de suaves ondulaciones cerealistas, ese mar de trigo y cebada que caracteriza la llanura salmantina. Aquí no encontrarás aglomeraciones turísticas ni hoteles de cadena, sino casas de piedra y adobe, vecinos que te saludan al pasar y esa tranquilidad de los sitios donde las prisas sobran y las cosas se hacen a su ritmo.

La comarca de Tierra de Peñaranda, donde se integra Cantaracillo, conserva ese carácter agrícola que ha marcado su identidad. Es territorio de garbanzos, cereales y viñedos, donde el paisaje cambia de color según la estación: verde intenso en primavera, dorado brillante en verano, tierra rojiza en otoño.

¿Qué ver en Cantaracillo?

El patrimonio de Cantaracillo es humilde pero significativo, como corresponde a una pequeña aldea castellana. La iglesia parroquial preside el conjunto urbano, construida con la piedra local que caracteriza la arquitectura tradicional de la zona. Su torre puede divisarse desde varios kilómetros de distancia, sirviendo de referencia en la horizontal llanura.

El verdadero interés de Cantaracillo está en su arquitectura popular. Un paseo por sus calles permite descubrir construcciones tradicionales que mantienen elementos originales: dinteles de piedra labrada, fachadas de adobe, patios interiores donde aún se conservan antiguos corrales y bodegas subterráneas excavadas en la roca, testimonio de una época en que cada familia elaboraba su propio vino. No todo está restaurado ni “puesto bonito”: parte del atractivo está precisamente en ver un pueblo tal cual es, con sus arreglos, sus casas vacías y sus rincones cuidados.

Los alrededores del pueblo permiten asomarse a la campiña salmantina sin filtros. Desde algunos puntos ligeramente elevados del municipio se domina un paisaje agrícola que se extiende hasta el horizonte, salpicado por pequeñas manchas de encinas y álamos que señalan los cursos de agua. En días despejados, la visibilidad alcanza varios kilómetros, permitiendo distinguir los pueblos vecinos de la comarca.

Qué hacer

Cantaracillo funciona bien para quienes aprecian el senderismo tranquilo y las rutas a pie por terreno llano o de suaves ondulaciones. Los caminos agrícolas que parten del pueblo permiten caminatas sin dificultad técnica, pensadas más para ir charlando y mirando que para batir marcas. Es frecuente ver perdices, liebres y diversas aves rapaces que sobrevuelan los campos. No hay senderos balizados ni grandes infraestructuras: son pistas de trabajo, de las de toda la vida.

La gastronomía tradicional es otro de los puntos fuertes de la zona. La comarca se caracteriza por sus productos de la huerta, las legumbres –especialmente los garbanzos– y la carne de cordero y cerdo ibérico. En temporada, las setas aportan variedad a una cocina que mantiene recetas de siempre: calderetas, sopas castellanas y guisos de cuchara que se agradecen de verdad cuando aprieta el frío.

Los aficionados a la fotografía rural encontrarán aquí motivos interesantes: amaneceres sobre los campos de cereal, cielos enormes, texturas de las construcciones tradicionales y puestas de sol que tiñen de naranja y violeta el horizonte. Eso sí, hay que venir con la idea de fotografiar paisaje y vida cotidiana, no grandes postales de catálogo.

La zona permite también excursiones a poblaciones cercanas de la Tierra de Peñaranda, que comparten ese carácter agrícola y pausado del sur salmantino. Lo habitual es combinar Cantaracillo con otros pueblos y hacer una pequeña ruta por la comarca en el día.

Fiestas y tradiciones

Como toda localidad castellana, Cantaracillo mantiene su calendario festivo tradicional. Las fiestas patronales se celebran durante el verano, generalmente en agosto, cuando muchos emigrantes regresan al pueblo. Son días de convivencia donde la comunidad se reúne en torno a las tradiciones: misas, verbenas populares y comidas compartidas. No es una fiesta “de feria”, es más bien reunión de los de casa y de los que vuelven.

La matanza del cerdo, aunque ya no se celebra en todas las casas como antaño, sigue siendo un rito invernal en algunas familias que mantienen las costumbres. A finales de año, estas jornadas representan un acto social donde se elaboran los embutidos y productos que se consumirán durante meses.

Las celebraciones religiosas del calendario litúrgico –Semana Santa, festividad de Todos los Santos– se viven con la sencillez y recogimiento propios de las poblaciones pequeñas, donde estos momentos siguen teniendo un peso comunitario real, más allá del mero calendario festivo.

Cuándo visitar Cantaracillo

La primavera (abril-mayo) es cuando la llanura cerealista tiene más vida: campos verdes, luz limpia y temperaturas suaves. Es probablemente cuando más sentido tiene venir a caminar y mirar paisaje.

En verano, el calor aprieta durante el día –clima continental, sin engaños–, pero las noches refrescan bastante gracias a la altitud. Es la época con más ambiente por las fiestas y por la gente que vuelve al pueblo, aunque tampoco se convierte en un lugar masificado.

El otoño (septiembre-octubre) llega con días más templados, colores de tierra y cielos cambiantes. En invierno, el frío es serio y el viento se nota, pero si se viene abrigado, el carácter de la meseta en esos meses tiene su punto.

Lo que no te cuentan

Cantaracillo es pequeño y se ve rápido. Si vienes solo a “ver el pueblo”, en un paseo de una hora lo tienes hecho, quizá algo más si paras a hacer fotos o a charlar con alguien. Lo lógico es encajarlo como parada dentro de una ruta por la Tierra de Peñaranda, o usarlo como base tranquila para moverte por la comarca.

No esperes bares a cada esquina, ni tiendas de recuerdos, ni un listado interminable de cosas que hacer. Es un pueblo agrícola vivo, con su ritmo y sus carencias de servicios, pero también con una autenticidad que no necesita maquillaje. Si necesitas horarios amplios, muchas opciones para comer o actividades organizadas, este no es tu sitio.

Errores típicos al visitar Cantaracillo

  • Venir con mentalidad de “turismo de lista”: aquí no hay un casco histórico monumental ni diez visitas seguidas. Es más bien pasear, mirar y estar. Si lo entiendes así, funciona; si vienes a “tachar cosas”, te sabrá a poco.
  • Confiar en encontrar de todo abierto: en pueblos pequeños, los horarios mandan poco y la vida manda mucho. Mejor traer agua, algo de picar y no dejar para última hora la gasolina o la compra.
  • Subestimar el clima: en verano el sol cae duro y en invierno el aire corta. Sombrero, protección solar y agua en los meses cálidos; capas, abrigo y guantes cuando hace frío.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Salamanca capital, situada a unos 50 kilómetros al noroeste, se accede tomando la carretera que conduce hacia Peñaranda de Bracamonte y enlazando después por carreteras locales. El trayecto suele rondar los 45 minutos y transcurre por vías en buen estado que atraviesan la campiña salmantina.

Consejos básicos:

  • Cantaracillo es un destino para viajeros independientes. Conviene llevar provisiones básicas y no confiar en encontrar de todo abierto a cualquier hora.
  • Planifica el alojamiento en pueblos cercanos con más infraestructura turística o en la propia Salamanca.
  • Calzado cómodo si piensas caminar por los caminos agrícolas.
  • En invierno, prepárate para el frío castellano (capas, gorro, guantes); en verano, gorra, protección solar y agua en la mochila.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Tierra de Peñaranda
Código INE
37083
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
TransporteTren cercano
EducaciónInstituto y colegio
Vivienda~6€/m² alquiler · Asequible
Clima enero4°C media
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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