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Castilla y León · Cuna de Reinos

Macotera

Pueblo de tradición agrícola con una iglesia impresionante por su artesonado mudéjar; historia ligada a la artesanía

1006 habitantes · INE 2025
891m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de Nuestra Señora del Castillo Visitas culturales

Mejor época

verano

Fiestas de San Roque (agosto) agosto

Qué ver y hacer
en Macotera

Patrimonio

  • Iglesia de Nuestra Señora del Castillo
  • Museo etnográfico

Actividades

  • Visitas culturales
  • Fiestas taurinas
  • Rutas llanas

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

Fiestas de San Roque (agosto)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Macotera.

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sobre Macotera

Pueblo de tradición agrícola con una iglesia impresionante por su artesonado mudéjar; historia ligada a la artesanía

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En el corazón de la Tierra de Peñaranda, a casi 900 metros de altitud, Macotera es uno de esos pueblos salmantinos que todavía se parecen bastante al que recuerdan los abuelos: casas bajas, vida tranquila y campos de cereal hasta donde llega la vista. Con sus casas de piedra dorada y tejados rojizos, este municipio de cerca de mil habitantes es un lugar para bajar marchas y mirar un poco más lejos que la pantalla del móvil, con el aire seco de la meseta y el horizonte siempre presente.

La localidad, situada en una zona de suaves lomas y paisajes abiertos, forma parte de esa España interior que tiene cosas que contar a quien se acerca sin prisas. Aquí, la arquitectura tradicional convive con las huellas de un pasado agrícola que sigue muy presente en el día a día: naves, corrales, aperos, tractores en la plaza cuando toca campaña… Macotera gusta a quienes buscan tranquilidad y ese sabor a pueblo de verdad que cada vez resulta más difícil de encontrar, sabiendo que la vida aquí sigue su curso aunque tú vengas de paso.

Su ubicación en la comarca de Tierra de Peñaranda la convierte además en un buen punto de partida para moverse por la zona y conocer otros pueblos, ermitas aisladas y pequeñas iglesias, en un radio cómodo para hacer en coche en una misma jornada.

Qué ver en Macotera

El patrimonio arquitectónico de Macotera se concentra especialmente en su iglesia parroquial, edificio que preside el núcleo urbano y que es el referente visual del pueblo. Como es habitual en la zona, combina elementos de diferentes épocas, fruto de reformas y ampliaciones encadenadas a lo largo de los siglos. Conviene asomarse también al entorno inmediato de la plaza, donde se concentra buena parte de la vida diaria.

Pasear por el casco urbano permite ver la arquitectura tradicional salmantina tal cual: casas de mampostería, portones de madera pesados, balcones de hierro forjado y algunas fachadas encaladas que en verano casi deslumbran bajo el sol castellano. Las calles, trazadas sin geometría aparente, invitan más a ir sin rumbo que a seguir un plano, fijándose en dinteles, escudos o en cómo se mezclan las casas nuevas con las antiguas. En una hora, a ritmo tranquilo, se recorre prácticamente todo.

El entorno natural de Macotera, en plena meseta castellana, se entiende mejor cuando uno sale del casco y mira alrededor: grandes parcelas de cultivo, caminos que se estiran rectos durante cientos de metros y una sensación de amplitud que no se tiene en valles cerrados. Desde algunos puntos elevados del municipio se alcanzan buenas panorámicas, especialmente al atardecer, cuando la luz se vuelve dorada y los cielos cogen esos colores que aquí parecen exagerados.

En los alrededores, los caminos rurales y las antiguas vías pecuarias permiten caminar entre campos y barbechos, observar la fauna típica de la zona —sobre todo aves esteparias, si se va en silencio— y disfrutar de una tranquilidad que a algunos les parecerá casi demasiado intensa.

Qué hacer

La ubicación de Macotera anima a practicar el senderismo suave, más de paseo largo que de gran ruta de montaña. Los numerosos caminos rurales que atraviesan la comarca son llanos o con cuestas muy tendidas, adecuados para ir a ritmo tranquilo y fijarse en el paisaje agrario tradicional: eras, pequeños cruceros de piedra, fuentes, pilones y antiguos abrevaderos. Conviene llevar agua, porque fuera del pueblo no hay fuentes a mano.

Para quienes van en bicicleta, las carreteras secundarias de la zona permiten rodar con poco tráfico, siempre con la vista abierta al campo. Desde Macotera se pueden enlazar varios pueblos cercanos en bucles de media jornada o jornada completa, combinando asfalto y caminos en buen estado, según las ganas de cada cual. Eso sí, el viento de la meseta puede endurecer la ruta más que las cuestas.

La gastronomía local mantiene el tono castellano: embutidos (con tradición ibérica en la zona), platos de cuchara contundentes en invierno, carnes asadas y productos de la huerta cuando toca temporada. También son habituales los quesos de producción más o menos cercana y el pan de horno tradicional, que aquí sigue teniendo presencia y se nota en el día a día, no solo en las fiestas.

Desde Macotera, lo más razonable es dedicar parte del tiempo a visitar otros pueblos de la Tierra de Peñaranda, donde se reparten castillos, iglesias más antiguas y pequeños conjuntos históricos. No es un lugar para tachar monumentos de una lista, sino para moverse en radio corto y hacerse una idea del conjunto de la comarca.

Fiestas y tradiciones

El calendario festivo de Macotera mantiene vivas muchas costumbres castellanas a lo largo del año. Las fiestas patronales se celebran en verano, generalmente en agosto, cuando vuelve gente del pueblo que vive fuera y las calles ganan ruido, peñas, verbenas y procesiones. Es cuando más ambiente hay y también cuando más se nota la diferencia entre el pueblo de diario y el de vacaciones.

En el mes de enero, como en tantos pueblos de la provincia, se celebra San Antón, con la tradicional bendición de animales y hogueras que recuerdan formas de vida anteriores, cuando la relación con la ganadería era todavía más directa. Durante la primavera, las celebraciones religiosas de Semana Santa se viven en un tono más recogido que en las ciudades, con procesiones discretas y participación vecinal.

A lo largo del año, las costumbres ligadas a la comida marcan también el ritmo local: matanzas tradicionales en invierno (cada vez menos, pero aún presentes) y celebraciones vinculadas al ciclo agrícola, cuando se termina una campaña o empieza otra. No siempre son actos pensados para el forastero; muchas veces son reuniones de familia y amigos, y se agradece ir con respeto y sin prisas.

Cuándo visitar Macotera

La mejor época para visitar Macotera suele ser la primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre), cuando las temperaturas permiten pasear a casi cualquier hora y el campo cambia de color: del verde intenso de los cereales a los tonos ocres de la siega.

En verano el calor aprieta, sobre todo en las horas centrales del día, pero las noches refrescan algo más que en la ciudad gracias a la altitud. Es tiempo de vida en la calle a última hora, bancos llenos y terrazas improvisadas. En invierno hay que contar con frío serio, heladas frecuentes y nieblas ocasionales: buen momento para quien quiera ver la meseta en su versión más dura, pero conviene ir abrigado y no confiarse con los tiempos si se va a caminar.

Si llueve, el pueblo se recorre igual en poco tiempo, pero los caminos de tierra pueden embarrarse, así que es mejor optar por rutas cortas o asfalto.

Lo que no te cuentan

Macotera es un pueblo pequeño y se ve rápido: en una mañana, con calma, se puede pasear el casco urbano, entrar a la iglesia si está abierta y asomarse a los alrededores. No esperes un casco histórico monumental ni una lista larga de visitas, porque no va de eso.

Tiene más sentido plantearlo como parada dentro de un recorrido por la Tierra de Peñaranda que como único destino de varios días seguidos, a no ser que lo que se busque sea precisamente desconectar y repetir el mismo paseo varias veces, a ritmos distintos. Las fotos de campos infinitos son reales, pero entre campaña y campaña también verás barbechos, naves y maquinaria: es un paisaje vivido, no un decorado.

Si solo tienes unas horas

  • Con 1–2 horas: vuelta pausada por el centro, entorno de la iglesia y calles adyacentes, y un pequeño paseo hasta las afueras para asomarse al paisaje de cereal. Da tiempo a hacerse una idea bastante clara del pueblo.
  • Con medio día: añade algún camino rural sencillo (ida y vuelta por el mismo trazado, sin complicarse) y una parada tranquila para comer. A ritmo normal, no hacen falta más.

Errores típicos al visitar Macotera

  • Esperar un “pueblo museo”: Macotera es un pueblo vivo, con casas nuevas, naves, coches aparcados y vida agraria. Si alguien viene buscando solo piedra antigua y fotos de postal, se puede frustrar.
  • Subestimar el clima: en verano el sol castiga y no hay muchas sombras en los caminos; en invierno, el frío corta. Merece la pena llevar gorra o sombrero, ropa por capas y agua si se va a alejar uno del casco urbano.
  • Pensar que hay “mucho que ver” en el sentido clásico: aquí el plan es sencillo —pasear, mirar, hablar un rato si surge—. Quien llegue con una lista larga de cosas preparadas se le acabará el guion en seguida y pensará que el pueblo “no tiene nada”, cuando la gracia está más en el ritmo que en las visitas.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Tierra de Peñaranda
Código INE
37174
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
ConectividadFibra + 5G
TransporteTren a 10 km
EducaciónInstituto y colegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

Fuentes oficiales

Registros institucionales y datos abiertos (cuando están disponibles).

  • IGLESIA DE SANTIAGO
    bic Monumento ~3.2 km
  • IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCION
    bic Monumento ~6.5 km
  • IGLESIA PARROQUIAL NUESTRA SEÑORA DEL CASTILLO
    bic Monumento ~0.1 km

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